La estructura de “Pueblo, Iglesia y Reino de Dios” es meticulosa y cuidadosamente construida, buscando ofrecer una comprensión holística del tema. En un primer paso, García Moreno presenta una prehistoria y la historia del Reino de Israel, estableciendo un marco histórico esencial para la comprensión del mensaje cristiano. El autor explora cómo la figura del Reino de Israel, desde la promesa de Abraham hasta el exilio y la restauración, constituye una «figura y una sombra» del Reino que se inicia con la llegada de Cristo. Esta etapa, crucial para entender el mensaje evangélico, no se presenta como un mero antecedente, sino como un fundamento histórico y espiritual, demostrando cómo el Nuevo Testamento es, en muchos aspectos, la realización profética de las esperanzas del pueblo judío. El autor subraya que el nacimiento de Jesús no es solo un evento biológico, sino un acontecimiento que marca el principio de una época vital, no solo para la historia del Pueblo de Israel, sino para toda la Humanidad, abriendo una nueva era de redención y esperanza.
La obra continúa, delineando las líneas maestras del Reino que Jesús establece a través de su predicación. Antes de la llegada de Cristo, a través de Juan el Bautista, se exhorta a la penitencia y a la conversión, reconociendo que el Reino de Dios está «cerca». García Moreno analiza las enseñanzas de Jesús, destacando conceptos fundamentales como el amor al prójimo, la justicia, el perdón y la humildad, como pilares esenciales para la vida en el Reino. Estos no son meras normas morales, sino manifestaciones concretas del amor y de la misericordia de Dios. El autor explica que el Reino de Dios no se adquiere a través de obras externas, sino a través del cambio interior, la transformación del corazón y el renacimiento espiritual.
A medida que avanza, el libro se centra en la nace de Cristo y la institución de la Iglesia. García Moreno explica que la Iglesia, fundada por Jesús, no es un simple edificio institucional, sino la comunidad de los creyentes que son portadores del Reino de Dios en el mundo. La Iglesia se configura como una estructura de apoyo al mensaje evangélico. El autor enfatiza la importancia de la figura de los apóstoles y los discípulos, a quienes Jesús prepara y fortalece para hacer la salvación universal. Estos hombres, escogidos por Dios, son los primeros testigos del Evangelio y los fundadores de la Iglesia, y son ejemplos de fidelidad, valentía y servicio. La Iglesia, en su concepción, es la herramienta que Dios utiliza para extender el mensaje del Reino a todas las naciones.
García Moreno enfatiza que la Iglesia no es una entidad autónoma, sino un «apoyo» a la misión evangelizadora. La Iglesia, fundada por Cristo, recibe una estructura y funciones desde el mismo Señor. La Iglesia es un «instrumento» o «vehículo» por el cual se manifiesta el Reino. La organización de la Iglesia, con sus diversas instituciones y estructuras, es una consecuencia natural de la misión que le ha sido encomendada: extender el mensaje del Reino a todas las culturas y a todos los tiempos.
La obra describe la dinámica de la Iglesia como una «estructura de apoyo» a la predicación de Cristo. Se ve la Iglesia como un organismo que, a partir de los fundamentos ya establecidos por el Señor, se expande y se adapta a las necesidades del mundo. La Iglesia no es un mero depósito de dogmas y rituales, sino una comunidad viva y en constante movimiento, que se esfuerza por vivir el Evangelio en el mundo.
Además, García Moreno dedica un espacio importante a la «economía divina», que es la forma en que Dios obra en el mundo y en la historia. Esta economía, que se manifiesta en la historia de la salvación, implica una relación de amor, gracia y redención, en la que Dios toma la iniciativa y ofrece su perdón y su vida a aquellos que lo buscan. La economía divina se caracteriza por la «elección» y la «providencia», en las que Dios elige a algunos individuos para realizar grandes cosas, y guía la historia hacia un fin determinado.
Opinión Crítica de Pueblo, Iglesia Y Reino De Dios
“Pueblo, Iglesia y Reino de Dios” es una obra que se destaca por su claridad y su enfoque integral del tema. García Moreno logra explicar conceptos teológicos complejos de una manera accesible y comprensible para el lector que no es necesariamente un experto en teología. El libro presenta una visión equilibrada y coherente del mensaje cristiano, integrando la historia del Pueblo de Israel con la figura de Cristo y la institución de la Iglesia.
Sin embargo, una crítica que se podría hacer es que, a veces, la obra podría profundizar más en las implicaciones prácticas del concepto del Reino de Dios en la vida cotidiana del creyente. Si bien el autor explica las bases teológicas y la historia del tema, quizás podría haber ofrecido ejemplos más concretos de cómo vivir el Reino en la práctica, más allá de la simple exhortación a «buscar el Reino de Dios». La obra podría haber profundizado en aspectos como la justicia social, la solidaridad con los pobres, o el cuidado del medio ambiente, como expresiones concretas de la vida del Reino.
No obstante, la labor del autor es encomiable. “Pueblo, Iglesia y Reino de Dios” es una lectura valiosa para cualquier persona que desee comprender mejor el mensaje central del Evangelio y su relevancia para la vida del hombre. Es un libro que invita a la reflexión y a la oración, y que, al final, nos recuerda que el Reino de Dios está más cerca de nosotros de lo que a veces creemos.

