La trama se centra en un país, cuyo nombre permanece omitido para evitar cualquier asociación específica, donde ocurre un fenómeno extraordinario: la muerte deja de existir. Inicialmente, la noticia se recibe con júbilo y euforia. Las consecuencias inmediatas son un torbellino de esperanza y la promesa de una vida eterna. Sin embargo, esta aparente bendición pronto revela su lado oscuro. La ausencia de muerte desencadena un desorden social y moral sin precedentes. La vida, sin el límite impuesto por la mortalidad, pierde su sentido y valor. El tiempo se vuelve inútil, los logros insignificantes y las relaciones vacías.
La historia sigue a personajes como el músico, que de repente se encuentra en un mundo donde la inspiración se vuelve inestable y el talento, previsible. La desaparición de la muerte no ha supuesto un avance, sino una
, que nos invita a reflexionar sobre la necesidad de aceptar la finitud como un componente esencial de la vida. La novela se cierne en la inquietante idea de que, en el fin de todo, reside también el principio de todo.
Opinión Crítica de Las Intermitencias De La Muerte: Una Obra Imposible de Ignorar
“Saramago regresa comprensible una situación huidiza, con parábolas sostenidas por la imaginación, la compasión y la ironía”, comentó Luis García Montero, acertando en su descripción de la maestría narrativa del autor. “Las Intermitencias De La Muerte” es, sin duda, una de las novelas más inquietantes y provocadoras de Saramago, y una obra que desafía nuestra comprensión de la vida, la muerte y el destino. La novela no ofrece respuestas fáciles, sino que nos invita a cuestionar nuestras propias ideas sobre la existencia.
La novela, con su sensibilidad y capacidad de ver y de entender que «están muy sobre lo que en general vemos y entendemos los recurrentes mortales», como la definió Héctor Abad Faciolince, es un ejercicio de imaginación y de reflexión filosófica. El estilo de Saramago, caracterizado por su lenguaje preciso, rico en imágenes y en silencios, es digno de un «anticongelante, de un antídoto personal contra los vendavales de cinismo que nos envuelven», tal y como lo definió Luis García Montero. La novela, en esencia, es un logro literario de enorme magnitud.
“Saramago es un ejemplo, un estilo dignísimo de vida y literatura, que revela la posibilidad de andar a contracorriente [.]. Su palabra tiene el valor de un anticongelante, de un antídoto personal contra los vendavales de cinismo que nos envuelven”, concluyó Luis García Montero, sumando aún más valor a la obra. “Las Intermitencias De La Muerte” es una novela que nos confronta con nuestros miedos y nuestras dudas, y que nos recuerda la importancia de valorar cada instante y de vivir la vida con intensidad y consciencia. No es una lectura fácil, pero es una lectura que nos transformará. La novela, a través de su diabólico tononarrativo (como lo definió Luis Landero), nos ofrece una visión única y profundamente inquietante de la condición humana. Es una obra que permanecerá en nuestra memoria mucho tiempo después de haberla terminado de leer.
