La novela se centra en la vida de Gabriela, una periodista que se encuentra atrapada en una relación matrimonial aparentemente estable, pero profundamente insatisfactoria. Su marido, Álvaro, es un hombre amable y gentil, pero emocionalmente distante. La dinámica de su matrimonio se caracteriza por una rutina predecible, marcada por una única cita de sexo cada mes, concedida por Gabriela por puro sentimiento, por el amor que siente, a pesar de que no lo desea. Esta situación, lejos de ser un acto de desobediencia, representa para Gabriela un ritual de afirmación de su amor, una manera de mantener viva la llama de su conexión, aunque el deseo sexual no sea una prioridad para ambos. Este hecho central de la novela, la conveniencia y, quizás, el
que experimenta Gabriela, así como la complejidad de las relaciones humanas.
La fuerza de la novela radica en su honestidad y en su capacidad para abordar temas tabú con naturalidad. No juzga a sus personajes, ni ofrece soluciones fáciles, sino que los presenta tal como son, con sus virtudes y sus defectos. A través de la voz de Gabriela, el lector se siente identificado y empatiza con sus luchas. La profundidad psicológica de los personajes es otro de los puntos fuertes de la novela, lo que la convierte en una lectura muy reflexiva y perspicaz. Sin duda, es una obra que nos invita a cuestionar nuestras propias percepciones sobre el amor, el matrimonio y la felicidad. Se recomienda especialmente a aquellas lectoras que busquen una novela honesta, que trascienda las fantasías románticas y que nos haga reflexionar sobre la complejidad de la vida femenina.
