El núcleo de la tesis de Alpers reside en su argumentación de que el arte holandés del siglo XVII, especialmente el pintado sobre lienzo, no se basaba en la búsqueda de una representación idealizada o simbólica del mundo, como era común en el Renacimiento. En lugar de esto, los artistas holandeses, especialmente los pintores de género y los retratistas, estaban obsesionados con la
. Este uso práctico del arte tuvo un impacto profundo en la forma en que los artistas entendían su trabajo y en las formas en que eran percibidos por la sociedad. La pintura holandesa se convirtió, en efecto, en una herramienta de
de Alpers son innegables, y su argumento de que el arte holandés del siglo XVII no era una imitación del arte renacentista, sino una disciplina distinta, es convincente y bien respaldado. La obra ha sido, y sigue siendo, una fuente invaluable para comprender la historia del arte y ha abierto un espacio para nuevas formas de análisis.
Sin embargo, es importante reconocer algunas de las críticas que se han hecho a la obra. Algunos críticos han argumentado que Alpers, al enfatizar tanto la documentación y la precisión visual, ha subestimado el papel de la creatividad y la expresividad en el arte holandés. Si bien es cierto que los artistas holandeses se preocupaban por la precisión, también eran hábiles compositores, capaces de crear imágenes armoniosas y emotivas. Además, la metodología de Alpers, que se centra en el análisis de la «forma» del arte, puede parecer reduccionista para aquellos que prefieren un enfoque más interpretativo.
En todo caso, la relevancia de «El Arte de Escribir» para el estudio del arte actual es innegable. Alpers nos ha proporcionado un marco conceptual valioso para comprender cómo los artistas se relacionaban con el mundo que los rodeaba, cómo utilizaban su arte para documentar y comunicar, y cómo su arte era influenciado por las condiciones sociales y económicas de la época. La obra es un llamado a la perspectiva, un recordatorio de que la historia del arte no debe ser vista como un conjunto de hechos aislados, sino como un proceso complejo y dinámico de interacción entre el artista, la obra de arte y la sociedad. Se recomienda a los estudiantes de historia del arte y a cualquier persona interesada en la historia del arte, que la lean con atención y la usen como base para la investigación, el análisis y la reflexión.
