La obra se estructura en torno a las historias más conocidas del mundo de los cuentos de hadas: Blancanieves, La Cenicienta y La Bella Durmiente. Sin embargo, lejos de una simple narración, Concha Lopez Narvaez toma un giro sorprendente. Cada uno de estos cuentos se amplía y se completa con la historia del “villano”, o más precisamente, del individuo que el cuento tradicional pone en el papel de antagonista.
Por ejemplo, en la historia de Blancanieves, no solo conocemos a la princesa y a la manzana envenenada, sino que también nos sumergimos en la vida de la bruja, explicando las razones que la llevaron a actuar así, sus frustraciones y sus deseos. Se revela que la bruja no era simplemente una mala persona, sino una mujer marginada que, por su origen y por ser una ermitaña, fue rechazada por la sociedad. De la misma manera, en La Cenicienta, se explora la vida de la madrastra, mostrando la herencia de abusos que sufrió en su propia infancia y la manera en que esas experiencias la han moldeado.
Y en La Bella Durmiente, no solo conocemos a la princesa que cae en un sueño profundo, sino que también conocemos a la doncella, quien, según el libro, era una mujer ambiciosa y despiadada, más interesada en el poder y la riqueza que le ofrecía el príncipe. La historia, entonces, se convierte en una especie de contrapunto, revelando los motivos ocultos y las relaciones de poder que subyacen a los cuentos tradicionales. Además, las historias son enriquecidas con una gran cantidad de
crea una experiencia de aprendizaje multisensorial, que favorece la comprensión y la memoria.
Opinión Crítica de Cuentos De Colores De Princesas: Un Enfoque Innovador y Necesario
“Cuentos De Colores De Princesas” es un libro brillante y provocador que, sin duda, desafía las expectativas de los lectores más pequeños y, al mismo tiempo, ofrece una valiosa oportunidad para el debate familiar. La idea de revisitar los cuentos clásicos desde la perspectiva de los personajes “malos” es innovadora y, en un mundo donde la moralidad a menudo se presenta de manera simplista, es necesaria.
El libro es, sobre todo, un ejercicio de empatía y de comprensión de la complejidad humana. Concha Lopez Narvaez demuestra que incluso los personajes que consideramos “malos” pueden tener una historia detrás, una historia que merece ser contada y entendida. El uso de los pictogramas es un gran plus, ya que facilita la comprensión de la narrativa para los niños más pequeños, y también hace que el libro sea más atractivo y entretenido.
No obstante, es importante señalar que la obra no es perfecta. Algunos podrían argumentar que la explicación de las motivaciones de los “villanos” puede ser demasiado excusatoria, y que no suficiente mente resalta la responsabilidad de los personajes en sus actos. Sin embargo, esta es precisamente la intención del libro, que busca desafiar las simplificaciones de la narrativa tradicional y fomentar una lectura más crítica y reflexiva. Mi recomendación es total, pero con la advertencia de que se utilice como punto de partida para conversaciones sobre la empatía, la responsabilidad y la complejidad de la naturaleza humana.

