Este libro, «Cosas de Bruja» de María Sáez, publicado por Nubeocho Ediciones, se presenta como un cuento infantil con un toque de oscuridad y misterio, perfecto para despertar la imaginación de los más pequeños (y de los grandes, confieso). La autora, con su estilo particular y narrativo, nos ofrece una historia donde lo cotidiano se mezcla con lo mágico, lo familiar con lo aterrador, creando un universo de fantasía que invita a la reflexión y, sobre todo, a la diversión. No es una lectura para dormir, ni mucho menos, pero sí es un tesoro para quienes disfrutan de los cuentos con una pizca de intriga y un personaje central inolvidable. Se trata de un libro que, aunque aparentemente sencillo, contiene una gran cantidad de matices que invitan a ser releído y a descubrir nuevas interpretaciones.
«Cosas de Bruja» es una historia que explora la naturaleza humana, con sus deseos, sus miedos y sus obsesiones, a través de la lente de la magia. La figura de la bruja, tradicionalmente representada como una figura de terror y maldad, es aquí transformada en una personaje más complejo y, en cierto modo, empático. La autora utiliza un lenguaje directo y accesible, pero sin renunciar a la riqueza de las imágenes y a la construcción de un ambiente inquietante y sugerente. El resultado es un cuento que combina elementos de terror infantil con una crítica implícita a ciertos comportamientos y deseos.
La historia gira en torno a una bruja, cuyo nombre no se revela, que se encuentra con un peculiar deseo: robar un niño. No es una bruja malvada en el sentido tradicional, sino una figura más cercana a un personaje complejo, con motivaciones ambiguas y un instinto primitivo. El libro se centra en su preparación para llevar a cabo este acto, en su obsesión y en la creciente inquietud que genera en el lector. La bruja, a través de su escoba, se adentra en el mundo humano, percibiendo la sociedad con una mirada desencarnada y, a veces, perturbadora.
La bruja, con su forma de ser, es el núcleo de la narración. Se describe como alguien que ha perdido su conexión con el mundo natural, que ha olvidado su propio origen y que se ha aferrado a un deseo irracional. Esta figura, lejos de ser un villano arquetípico, nos obliga a cuestionar nuestra propia naturaleza y a reflexionar sobre las consecuencias de nuestros impulsos más oscuros. Su presencia, a menudo silenciosa y observadora, crea una atmósfera de tensión y suspense, que se intensifica a medida que se acerca el momento de su acción. El entorno, inicialmente tranquilo y familiar, se transforma gradualmente en un espacio de amenaza, donde la realidad se difumina y la imaginación toma el control.
En un parque, la bruja, volando con su escoba, llega a un lugar donde un niño, llamado Nicolás, está jugando con unas muñecas. El parque, con sus árboles, sus bancos y sus niños, representa un contraste palpable con el mundo de la bruja, un mundo de naturaleza y de inocencia. La bruja se siente atraída por Nicolás, no por un deseo de maldad, sino por una curiosidad primitiva y una fascinación por lo desconocido. La escoba se convierte en un símbolo de su poder y de su libertad, pero también en un instrumento de aislamiento y de desorientación. La llegada de la bruja al parque se convierte en el detonante de una serie de acontecimientos inesperados, que ponen a prueba la inocencia y la valentía del niño.
El relato se desarrolla de manera gradual, construyendo la tensión y el suspense a través de una serie de pistas y de pequeños indicios. La bruja, al principio, se limita a observar a Nicolás desde la distancia, estudiando sus movimientos y sus reacciones. Poco a poco, su interés se intensifica, y comienza a sentir una necesidad imperiosa de acercarse al niño. La autora utiliza un recurso narrativo muy efectivo: la anticipación. Nos contamos lo que va a ocurrir, pero sin revelar los detalles, manteniendo al lector en un estado de constante expectación.
El encuentro entre la bruja y Nicolás es el punto culminante del libro. La bruja, al acercarse al niño, descubre que no se trata de un simple juguete. Las muñecas, en realidad, son portales a otros mundos, lugares llenos de fantasía y de peligro. La bruja, impulsada por su deseo de robar a Nicolás, se ve inmersa en una aventura surrealista y a veces desorientadora. La autora utiliza un lenguaje muy descriptivo para recrear los escenarios y las emociones del niño, permitiéndonos sentir lo que él siente.
A medida que la historia avanza, la bruja se ve atrapada en una red de circunstancias que parecen imposibles de controlar. Su deseo de robar a Nicolás se convierte en una obsesión, y su lucha por liberarse de suja se hace cada vez más desesperada. El cuento, a través de la figura de la bruja, explora temas como la pérdida de la inocencia, la influencia de los deseos y la lucha por la libertad. La llegada de la bruja al parque y su encuentro con Nicolás no es un simple cuento de terror, sino una metáfora sobre la necesidad de cuestionar nuestras propias motivaciones y de prestar atención a las consecuencias de nuestros actos.
Opinión Crítica de Cosas De Bruja
«Cosas de Bruja» es un libro que sorprende por su originalidad y por su capacidad para conectar con el lector. María Sáez ha logrado crear un mundo de fantasía inquietante y fascinante, en el que lo familiar se mezcla con lo desconocido. La bruja, aunque sea un personaje central, no es un villano tradicional. Es una figura compleja y ambigua, que nos invita a reflexionar sobre nuestra propia naturaleza y sobre los deseos que nos impulsan. Es un libro que, aunque dirigido a un público infantil, es capaz de despertar la curiosidad y el pensamiento crítico en lectores de todas las edades.
La narrativa de Sáez es ágil y cautivadora, y el ritmo de la historia es perfecto para mantener al lector enganchado desde la primera página hasta la última. El uso del lenguaje es adecuado para su público objetivo, pero también tiene un toque poético y evocador, que ayuda a crear un ambiente de misterio e intriga. La figura de la bruja se convierte en un símbolo de la libertad y de la transgresión, y su acción de robar a Nicolás es una metáfora sobre la pérdida de la inocencia.
Además, es importante destacar la capacidad de la autora para crear imágenes impactantes. La escoba volando por el parque, las muñecas que parecen ser portales a otros mundos, la atmósfera perturbadora del parque alrededor de la bruja: todos estos elementos contribuyen a crear un mundo de fantasía en el que lo familiar se mistura con lo desconocido. «Cosas de Bruja» es un libro que merece ser leído y releído, y que puede ser un excelente regalo para los niños que disfrutan de los cuentos de fantasía y de misterio. Recomendación: Leerlo con niños pequeños, para despertar su imaginación y fomentar la conversación sobre la naturaleza del bien y del mal.
