La novela se centra en la investigación de los asesinatos de tres adolescentes – Laura, Ana y Gloria – en diferentes provincias de Argentina durante la transición democrática de los años ochenta. La historia no comienza con los crímenes, sino que se despliega a través de un proceso de reconstrucción, un esfuerzo por encontrar una explicación a estos hechos que, en su momento, fueron relegados a la oscuridad. La narración alterna entre el presente, donde el investigador de la radio, Miguel, se dedica a reconstruir la historia de estas jóvenes, y las memorias fragmentadas de aquellos que las conocieron, de sus familiares y de aquellos que, a través de grabaciones de radio y artículos de periódicos locales, fueron los primeros en dar voz a sus crímenes.
La narrativa se construye con un estilo preciso y sin adornos, enfatizando en la
, mostrando cómo las víctimas no son solo números, sino personas con sueños, aspiraciones y vidas truncadas. Almada utiliza un lenguaje directo y sin sentimentalismos, evitando exageraciones y simplificaciones. En su lugar, se enfoca en los detalles cotidianos de la vida de las víctimas, mostrando su inocencia, su vulnerabilidad y su desesperación. La narración se apoya en una investigación exhaustiva, utilizando fuentes primarias, como registros policiales, artículos de periódicos y grabaciones de radio.
Opinión Crítica de Chicas Muertas
“Chicas Muertas” es una obra maestra de la literatura contemporánea, un testimonio conmovedor y perturbador sobre la violencia de género en la Argentina de los ochenta. Selva Almada ha logrado crear una novela que es a la vez

