«Amarillo» de Chusé Izuel, publicado por Plot Ediciones, es una obra que se instala en la mente como una melodía inquietante y persistente. El libro se adentra en las profundidades del recuerdo, no como un depósito de hechos concretos, sino como un territorio plagado de ambigüedades, errores y la constante lucha por reconstruir un pasado que, inherentemente, se niega a ser plenamente recuperado. Izuel nos ofrece una reflexión sobre la naturaleza de la memoria, su fragilidad y su capacidad para transformarse, distorsionarse y, finalmente, para convertirse en un obstáculo para la búsqueda de la verdad. La novela explora la relación entre la culpa, el trauma y la imposibilidad de escapar del pasado, invitándonos a cuestionar nuestra propia percepción de la realidad.
La obra destaca por su estilo peculiar y su atmósfera densa, donde la realidad y la ficción se funden de manera inextricable. “Amarillo” no busca ofrecer respuestas fáciles, sino que, en cambio, nos confronta con la complejidad del ser humano y su constante lucha contra la propia sombra. La novela, a través de la voz de Félix Romeo, nos muestra la angustia de un hombre que, tras la muerte de su padre, intenta desentrañar los secretos de un pasado que lo atormenta y que, paradójicamente, se siente más cerca de ser un enigma que de ser un conocimiento tangible.
La historia se centra en Félix Romeo, un escritor en la mediana edad que, tras el suicidio de su padre, Chusé Izuel, se ve confrontado con un legado de secretos y una serie de eventos que le parecen, al principio, inconexos. Félix, quien había mantenido una relación distante con su padre, un hombre taciturno y enigmático, comienza un proceso de investigación que lo lleva a desenterrar recuerdos fragmentados, documentos confusos y testimonios contradictorios. La obra se construye sobre la base de un asesinato, aparentemente sin solución, que Chusé Izuel cometió en circunstancias nebulosas. La investigación de Félix, impulsada por una mezcla de culpa, curiosidad y el deseo de comprender a su padre, se convierte en un viaje introspectivo a través de los confines de su propia memoria.
La narrativa se despliega en un formato poco convencional, alternando capítulos que se centran en la experiencia de Félix mientras investiga con aquellos que recuerdan a Chusé Izuel: su esposa, su niñera, sus amigos, vecinos y personas que tuvieron alguna interacción con él. Estos relatos, cada uno con su propia perspectiva y sesgos, construyen una imagen fragmentada y contradictoria de Chusé Izuel, un hombre capaz de actos de extrema bondad pero también de acciones violentas y perturbadoras. A medida que Félix profundiza en su investigación, descubre que su padre era un hombre con múltiples identidades, capaz de adoptar diferentes roles y comportamientos, lo que hace que la tarea de reconstruir su vida sea aún más complicada. El libro explora la idea de que la memoria es una construcción subjetiva, moldeada por nuestras emociones, prejuicios y deseos, y que, por lo tanto, puede ser utilizada para crear versiones distorsionadas de la realidad. La figura de Chusé Izuel permanece siempre envuelta en un aura de misterio, lo que contribuye al carácter inquietante y perturbador de la novela.
El núcleo de la novela reside en las «cuatro cosas que recuerdo de ti» que Félix establece como el marco para su exploración del pasado. Estas cuatro piezas –un collar de oro, un cuadro, una conversación, y un recuerdo visual– no son necesariamente evidencia tangible de un crimen, sino símbolos de la complejidad de la relación entre Félix y su padre. A través de estas pistas, Félix desentraña gradualmente una historia de secretos familiares, infidelidades, y un posible juego perverso. La investigación se centra en la idea de que Chusé Izuel, un hombre aparentemente apacible y «normal», poseía una profunda capacidad para la violencia y para manipular a las personas que le rodeaban.
La novela se caracteriza por su estilo narrativo introspectivo y fragmentado, que refleja la desorientación y la angustia de Félix mientras trata de reconstruir su pasado. La voz en primera persona de Félix, llena de dudas y contradicciones, nos permite acceder a sus pensamientos más íntimos y a sus miedos más profundos. El autor utiliza técnicas narrativas como el flashback, la alusión y la sugerencia para crear una atmósfera de suspense y misterio. «Amarillo» no ofrece una resolución definitiva al enigma del asesinato, sino que se centra en la exploración de la naturaleza humana, la fragilidad de la memoria y la imposibilidad de escapar del pasado. La novela termina con una ambigüedad intencional, dejando al lector con la sensación de que la verdad, tal como Félix la ha percibido, es solo una de las muchas posibles interpretaciones de los hechos.
Opinión Crítica de Amarillo: largos y detallados.
«Amarillo» de Chusé Izuel es, sin duda, una de las obras más originales y perturbadoras de la literatura española contemporánea. Es un libro que se queda grabado en la memoria con fuerza, no tanto por su trama, que es intrincada pero no necesariamente sorprendente, sino por su atmósfera opresiva, su prosa adrenalínica y su exploración profundamente psicológica de la memoria y el trauma. La novela es un ejemplo magistral de la capacidad de Izuel para crear personajes complejos y contradictorios, cuya vida es una mezcla de verdades y falsedades, bondad y maldad.
La novela ha sido alabada por numerosos críticos literarios, incluyendo a Javier Cercas, quien la describe como un «enorme interrogante, un libro extraño, perturbador y preciso». La obra destaca por su estilo narrativo innovador, que combina elementos del realismo, el thriller y la novela psicológica. La prosa de Izuel es densa, impresionante, y a menudo desconcertante, pero siempre precisa y poderosa. «Amarillo» es un libro que desafía al lector a cuestionar sus propias percepciones de la realidad, y que le invita a reflexionar sobre la naturaleza de la memoria, la culpa, y la redención. Se recomienda leerla a quien disfrute de obras que estimulen el pensamiento y que no tengan miedo de explorar los rincones más oscuros de la psique humana.

