Alice Kellen ha consolidado su posición como una narradora excepcional, capaz de tejer historias complejas y conmovedoras que exploran los rincones más oscuros y los más brillantes de la psique humana. Su trilogía “Deja que ocurra” es una invitación a reflexionar sobre el amor, el dolor, la pérdida y, sobre todo, la capacidad de redención que reside en el ser humano. En «Todo Lo Que Nunca Fuimos», la autora nos sumerge en un universo de secretos familiares, desengaños y una profunda conexión entre dos almas que se encuentran en un momento crucial de sus vidas. La novela, publicada por Planeta, es una experiencia intensa que deja una marca duradera en el lector.
En este primer volumen de la serie, Kellen nos presenta una historia que, a pesar de su atmósfera melancólica, está salpicada de esperanza y la irresistible fuerza del destino. El libro es un profundo estudio del trauma y la búsqueda de la paz interior, combinado con una trama romántica que se desarrolla con una sutileza y una tensión palpables. «Todo Lo Que Nunca Fu Were» es un viaje emocional que nos recuerda que incluso en los momentos más oscuros, siempre existe la posibilidad de encontrar la luz.
La historia se centra en Leah, una joven que ha perdido todo: a sus padres en un accidente aéreo, su pasión por la pintura y, en gran medida, su identidad. Leah vive aislada, consumida por el dolor y la culpa, habitando un presente sombrío donde el color se ha desvanecido, y su mundo se reduce a un espejismo de lo que fue. Su entorno es gris, su vida desorganizada y la única persona que la observa con interés es Axel, su mejor amigo y hermano mayor. Axel se siente responsable de Leah y, impulsado por un deseo genuino de ayudarla, decide acogerla en su casa, convirtiéndose en un refugio para ella durante meses.
Axel, un joven sensible y reflexivo, se debate entre su amistad y una creciente atracción hacia Leah. Él observa su dolor, su silencio y su creciente vulnerabilidad, y siente la necesidad de brindarle apoyo y comprensión. Leah, por su parte, está profundamente afectada por el trauma y por la prohibición que la rodea; una prohibición que va más allá de las reglas familiares y se siente como una barrera impenetrable entre ella y el mundo. Es un secreto, una herida que nunca se ha cicatrizado por completo y que explota en momentos de vulnerabilidad, haciendo que Leah se distancie de quienes la rodean. Leah está, en esencia, atrapada en un ciclo de dolor, buscando una forma de romper con este patrón.
A medida que pasan los meses, una intensa conexión se desarrolla entre Leah y Axel, alimentada por la empatía, la confianza y una atracción mutua que ambos intentan ignorar. Leah se siente extrañamente atraída por la presencia de Axel, por su calidez, su humor y su genuino interés por ella. Axel, a su vez, se ve atrapado en una lucha interna entre su amistad con Leah y la posibilidad de una relación amorosa. La química entre ellos es innegable, pero ambos temen las consecuencias de romper las reglas y las barreras que los separan.
La novela está impregnada de una atmósfera melancólica y poética, con referencias a la música de los Beatles, al mar y a las noches estrelladas. Kellen utiliza estas imágenes para evocar emociones y para crear una sensación de nostalgia y de anhelo. La historia se desarrolla a un ritmo pausado y reflexivo, permitiendo al lector sumergirse en el mundo interior de los personajes y en sus emociones. Es una historia sobre la complejidad de las relaciones humanas, sobre la necesidad de perdonarse a uno mismo y a los demás, y sobre la importancia de abrazar la posibilidad del amor, incluso en los momentos más oscuros. La constante «deja que ocurra» que propone la autora permite a los personajes explorar las consecuencias inesperadas de sus decisiones.
El núcleo de la novela es el duelo de Leah y la manera en que este impacto traumático se manifiesta en su vida y en sus interacciones. El accidente que se llevó a sus padres no solo la privó de sus seres queridos, sino que también la convirtió en la culpable en su propia mente, alimentando un ciclo de auto-castigo y aislamiento. La novela explora de manera profunda cómo el trauma puede alterar la percepción de la realidad y cómo puede afectar a las relaciones interpersonales. Leah, al intentar evitar sentir, intenta también evitar el dolor y a los demás.
A través de la relación entre Leah y Axel, Kellen examina las diferentes formas en que las personas se apoyan y se ayudan mutuamente. Axel no intenta «arreglar» a Leah, sino que simplemente está ahí para ella, ofreciéndole su compañía, su comprensión y su apoyo incondicional. Esta relación de amistad y apoyo mutuo es fundamental para el proceso de curación de Leah. Axel la anima a explorar sus emociones, a recordar la alegría de pintar y a encontrar su propia voz. Sin embargo, la novela también plantea preguntas sobre la naturaleza del amor y sobre los límites de la amistad. ¿Puede la amistad superar los límites de la prohibición? ¿Puede la amistad convertirse en amor?
La ambientación de la novela, con su evocador paisaje costero y su atmósfera melancólica, contribuye a la creación de un ambiente de tensión y de misterio. El accidente aéreo, que sirve como catalizador de toda la historia, es presentado de manera sutil y poética, sin caer en el melodrama. Kellen utiliza la música de los Beatles para añadir una capa de nostalgia y de anhelo, creando un ambiente que es a la vez hermoso y triste. Es importante destacar que el «deja que ocurra» no es una simple ocurrencia, sino una decisión consciente de los personajes para arriesgarse a la posibilidad de un futuro mejor.
La novela también explora temas como la culpa, la redención y la importancia de la memoria. Leah debe aprender a perdonarse a sí misma y a los demás, y debe encontrar una forma de honrar la memoria de sus padres. Axel, a su vez, debe superar sus propios miedos y dudas, y debe estar dispuesto a arriesgarse a amar. La novela sugiere que la redención solo es posible a través del amor y la compasión. Además, la novela plantea la interrogante sobre la naturaleza del «espejismo» que Leah percibe: ¿es una realidad distorsionada por el trauma, o es una forma de ver el mundo con una nueva perspectiva?
Opinión Crítica de Todo Lo Que Nunca Fuimos
«Todo Lo Que Nunca Fuimos» es una novela poderosa y conmovedora que explora de manera profunda los aspectos más oscuros de la condición humana. Alice Kellen ha creado una historia que es a la vez bella y trágica, y que te dejará pensando durante mucho tiempo después de haberla terminado. La novela es una excelente introducción a la trilogía «Deja que ocurra», y me dejó con ganas de leer los siguientes volumes.
La novela destaca por su estilo de escritura poético y evocador, así como por la complejidad de sus personajes. Leah es una protagonista con la que es fácil empatizar, y su lucha por superar el trauma es un testimonio de la fuerza del espíritu humano. Axel es un personaje igualmente interesante, que ofrece una voz de razón y de esperanza en medio de la oscuridad. La relación entre ambos es creíble y conmovedora, y se siente como un refugio de paz en un mundo lleno de dolor y de incertidumbre. La novela destaca por la sensibilidad con la que aborda temas difíciles como el duelo, la culpa y la pérdida.
No obstante, algunos lectores podrían encontrar el ritmo de la novela un poco lento en algunas partes. Sin embargo, este ritmo pausado permite al lector sumergirse en el mundo interior de los personajes y en sus emociones, y también permite a Kellen desarrollar la trama y los personajes de manera más completa. A pesar de este ritmo pausado, la novela mantiene un alto nivel de tensión y de suspense, y te mantiene enganchado hasta el final. «Todo Lo Que Nunca Fuimos» es una lectura altamente recomendable para aquellos que disfrutan de las novelas de misterio, romance y drama, así como para aquellos que buscan una historia que les haga reflexionar sobre la vida y la muerte.
