La historia comienza con una escena deprimente: un lobo, hambriento y con un peculiar hábito de hablar de manera extraña, espera pacientemente en el bosque, murmurando constantemente la frase «¡Voy a comedte!» con una tonalidad que deja entrever su desesperación y, al mismo tiempo, un tono cómico. Este lobo, que parece haber perdido el juicio, se presenta como una amenaza potencial, pero la verdadera razón de su comportamiento es mucho más peculiar y está directamente relacionada con un pelo que tiene atascado en su lengua. Su habla raro no es solo un rasgo de personalidad, sino el resultado de una situación incómoda.
A medida que la historia avanza, una pareja de conejitos, de forma inesperada, se encuentran con el lobo. En lugar de huir despavoridos, los conejitos, con una habilidad aparentemente natural, deciden ayudar al lobo. El primer conejo revela que el habla raro del lobo se debe directamente a ese mismo pelo atascado en su lengua. Lo que es más sorprendente es que el conejo se ofrece a extraerlo. Este acto de bondad no solo ayuda al lobo a recuperar su habla normal, sino que también lo libera de su deseo implacable de comer. Con el pelo extraído, el lobo experimenta una extraña sensación, un despertar de la conciencia, y una repentina falta de apetito.
La historia continúa con una serie de interacciones muy cómicas. El segundo conejo, con una habilidad sorprendentemente práctica, enseña al lobo «cómo cazar bien». No se trata de una lección de caza seria, sino más bien de un juego con invenciones y ingeniosos trucos. Esta «formación» resulta ser una experiencia sorprendentemente divertida para el lobo, que se maravilla de las técnicas de los conejos. Con el tiempo, el lobo adquiere una nueva perspectiva sobre la vida, dejando atrás su deseo de comer y su habla inusual.
El núcleo de la historia reside en el choque de dos mundos: el del lobo hambriento y obsesionado con la comida, y el de los conejitos alegres y juguetones. A través de esta contracción, Derouen explora temas como la empatía, la bondad y la importancia de la perspectiva. La historia no solo es divertida y entretenida, sino que también invita a los niños a reflexionar sobre la naturaleza de los deseos y las posibles consecuencias de seguirlos ciegamente. La transformación del lobo es, en última instancia, una obra de arte de la narrativa.
Al final, la historia toma un giro inesperado cuando el lobo, durante una de sus sesiones de «entrenamiento de caza» con los conejos, se enfrenta a un oso y, en su confusión, agrede al animal. En su huida, el lobo experimenta un trastazo caótico y, sorprendentemente, pierde los dientes. Este evento desencadena un cambio radical en su personalidad, y el lobo, en un acto de «reconciliación» con su nueva forma de vida, se convierte en vegetariano. Este giro final no solo es sorprendente, sino que también subraya la idea de que las experiencias pueden transformar a las personas de formas inesperadas.
La historia culmina con el lobo, ya vegetariano, continuando su vida con los conejitos, mostrando que la amistad y el entendimiento pueden superar cualquier dificultad. La historia no solo cuenta una narración divertida y original, sino que también ofrece una valiosa lección sobre la importancia de la aceptación y el respeto por diferentes perspectivas. La transformación del lobo es una representación conmovedora de la bondad y la transformación.
Opinión Crítica de ¡Voy a Comedte!:
«¡Voy a Comedte!» es un libro sorprendentemente brillante en su ejecución. Derouen ha creado una historia que va más allá del entretenimiento simple. La combinación de un personaje principal extrañamente parlanchín, una trama ingeniosa y un diseño gráfico que recuerda al cómic y al dibujo animado, hacen de este libro un verdadero tesoro para los niños. El libro es particularmente valioso por su capacidad para introducir conceptos abstractos, como el deseo, la transformación y la aceptación, de una forma accesible y divertida.
La paleta de colores vibrante y el diseño gráfico de Derouen son un factor clave en el éxito del libro. El libro no solo es visualmente atractivo, sino que también contribuía al desarrollo de la trama. La tipografía que juega con los tamaños añade un componente de interacción y animación, que es perfecto para hacer que el libro sea más atractivo para los niños. Además, el libro es perfectamente utilizable para el juego teatral en el colegio. «¡Voy a Comedte!» es una obra que se atreve a desafiar las expectativas y ofrece una experiencia de lectura única y memorable.
Recomendación: ¡Este libro es una joya! Lo recomiendo encarecidamente para cualquier niño que ame las historias divertidas, los personajes extraños y la imaginación. Es un libro que se conservará por años, y que es una excelente herramienta para fomentar el amor por la lectura en los niños. Es un libro que se atreve a hacer hablar mal al lobo, lo cual es un elemento clave de su encanto y su utilidad en el juego teatral. ¡No se lo pierdan!

