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El libro «Velazquez En Italia» de Rabasf se erige como una obra crucial para comprender la compleja trayectoria artística del pintor más grande del Siglo de Oro español. Tradicionalmente, la figura de Velázquez ha sido examinada principalmente a través del prisma de su producción española, con un enfoque en sus obras para la corte de Felipe IV. Sin embargo, este estudio nos revela una faceta desconocida y fascinante de su vida: sus dos viajes a Italia, entre 1629 y 1651, un período que marcó un punto de inflexión en su desarrollo como artista y en su relación con las corrientes artísticas europeas de la época. La edición de Rabasf, con una rigurosa investigación y un análisis exhaustivo de las fuentes disponibles, revela que estos viajes no fueron meras excursiones, sino que fueron una profunda inmersión en el mundo del arte italiano, con consecuencias que se reflejan en su estilo y, posteriormente, en su producción española.
El libro no solo documenta los viajes de Velázquez, sino que también ofrece una nueva perspectiva sobre la influencia del arte italiano en la pintura española. Rabasf desentraña las motivaciones detrás de estas visitas, los encargos que se le encomendaron y las relaciones que estableció con otros artistas y mecenas, así como los debates y el intercambio de ideas que tuvo lugar. Más allá de la simple copia de obras maestras italianas, «Velazquez En Italia» plantea la hipótesis de que Velázquez no solo adquirió conocimiento y técnica, sino que también se formó un concepto propio del arte, que luego transmitió a sus discípulos y que contribuyó a la renovación de la pintura española.
El libro comienza analizando en detalle el primer viaje de Velázquez a Italia, realizado entre 1629 y 1630. Este viaje, encargo de la corte española, tuvo como objetivo principal la adquisición de vaciados (yesos) de estatuas clásicas para el Alcázar de Madrid, un proyecto que buscaba imbuir la corte con un aura de sofisticación y cultura clásica. Sin embargo, el viaje se convirtió en mucho más que una simple misión de adquisición. Velázquez, acompañado por el pintor de los Farnese, Luigini Amidani, se sumergió en el mundo del arte veneciano y florentino. Amidani, que posteriormente abandonó Parma y se trasladó a España, junto con los proyectos que dejó a su paso, proporcionó una valiosa ventana al contexto artístico de la época. Se mencionan los «Martirios de los Apóstoles» – recientemente identificados y conservados en la Academia – como un producto de este período de intensa observación y estudio de las técnicas pictóricas y los temas religiosos de la época, un ejemplo del aprendizaje directo que Velázquez obtuvo de sus contactos italianos. El libro destaca también la importancia de la «Última Cena de Tintoretto», la cual, incluso a través de la copia del dibujo original, tuvo un impacto significativo en la concepción de Velázquez sobre la composición y la representación de escenas religiosas. La copia de la obra de Tintoretto, que se conserva hoy en la Academia, evidencia la profunda admiración que Velázquez profesaba por el maestro veneciano.
El segundo viaje, realizado entre 1649 y 1651, tuvo un propósito similar: la adquisición de más vaciados de estatuas para el Alcázar, y la colaboración con Juan de Córdoba, un agente que se encargaba de la logística y las relaciones con los encargados. Córdoba, en sus actividades y en sus relaciones con Velázquez y el escultor Giuliano Finelli, se ha convertido en una figura clave para comprender el proceso de adquisición y su impacto en el artista. El libro detalla los contratos firmados por los tres, que revelan la complejidad del sistema de mercado de las esculturas en Italia y la importancia de la negociación y el trato con los artesanos. La adquisición de cinco vaciados, actualmente expuestos en la Pinacoteca de los Museos Capitolinos de Roma, es presentada como una operación de gran importancia, no sólo por el valor de las esculturas, sino también por el intercambio de conocimientos y la interacción entre artistas de diferentes culturas. La atribución reciente del retrato de Velázquez por el artista italiano, ahora considerada definitiva, es un ejemplo del impacto que el viaje tuvo en el artista y de la re-evaluación de las obras de arte de época.
La investigación de Rabasf se centra en el análisis de los registros de compra y venta de esculturas como clave para entender las estrategias de Velázquez. El libro argumenta que el artista no sólo buscaba la copia de obras maestras, sino que estaba interesada en comprender los procesos de creación y en analizar las técnicas empleadas por los escultores italianos. El detalle de los contratos – que ahora están disponibles gracias a la investigación de Rabasf – permite una reconstrucción precisa de las negociaciones y de las condiciones de compra, y demuestra que Velázquez era un negociador habilidoso y un crítico perspicaz. El autor desmonta la idea de que Velázquez era simplemente un copista, revelando que su actividad estaba impregnada de un profundo interés por el arte clásico y la innovación.
Además, el libro explora la influencia del estilo italiano en la pintura de Velázquez, particularmente en su uso del color, la composición y la representación de la figura humana. La documentación del viaje revela que Velázquez se interesó por la obra de artistas como Caravaggio, y por las técnicas de los pintores venecianos, lo que se manifiesta en su obra posterior. La inclusión de fotografías de las esculturas adquiridas y de las obras de Velázquez facilita la comprensión del impacto de los viajes y ayuda al lector a visualizar la relación entre ambas corrientes artísticas. El estudio de los documentos originales y las interpretaciones de Rabasf contribuyen a una nueva comprensión del proceso creativo de Velázquez y a la re-evaluación de su papel en el desarrollo del arte español.
Opinión Crítica de Velazquez En Italia: con crítica y recomendaciones.
«Velazquez En Italia» es un logro significativo para la investigación sobre la vida y obra de Velázquez. Rabasf ha realizado una tarea exhaustiva, analizando una vasta cantidad de fuentes – contratos, cartas, registros de compra, y estudios de época – para reconstruir los viajes del artista y comprender su impacto. El libro está bien escrito, claramente articulado y profundamente investigado. Sin embargo, aunque el libro es unánimamente sólido, podría beneficiarse de una mayor atención a las posibles interpretaciones alternativas de algunos de los documentos. A veces, Rabasf presenta una lectura aparentemente definitiva de los hechos, sin otorgar suficiente espacio a otras posibles explicaciones.
A pesar de este pequeño detalle, «Velazquez En Italia» es una lectura imprescindible para cualquier persona interesada en el arte español del Siglo de Oro. El libro ofrece una nueva perspectiva sobre el artista, demostrando que fue un estudiante activo, un observador agudo y un innovador audaz. El libro es una re-evaluación de la imagen tradicional de Velázquez como un mero copista, y revela que fue un precursor de la renovación del arte español. Se recomienda este libro a cualquier persona que, por su interés en la pintura del Siglo de Oro, o simplemente por su interés en Velazquez, vaya a descubrir nuevos horizontes.
