La
y la individualización del plan de soporte nutricional. Sin embargo, aunque el libro proporciona una sólida base teórica, podría beneficiarse de una mayor profundización en algunos aspectos prácticos. Por ejemplo, la discusión sobre las intervenciones nutricionales no farmacéuticas (como la musicoterapia, la acupuntura, y la terapia de masaje) es relativamente breve y podría ser más desarrollada. Además, se podría incluir una sección más detallada sobre el papel de los cuidadores en la promoción de una alimentación saludable en el paciente oncológico.
En términos de recomendaciones, el libro podría beneficiarse de una mayor énfasis en el rol de la microbiota intestinal en la prevención de la desnutrición y en la mejora de la respuesta al tratamiento. Se podría incluir una discusión más exhaustiva sobre el uso de probióticos y prebióticos en pacientes oncológicos. Asimismo, se podría ofrecer un mayor número de ejemplos prácticos de recetas y menús adaptados a diferentes etapas del tratamiento y a diferentes preferencias alimentarias. Finalmente, sería de gran utilidad si el libro incorporara un herramientario digital, como una tabla de cálculo para la determinación de las necesidades nutricionales individuales o una lista de recursos online relevantes. A pesar de estas pequeñas sugerencias, «Valoración y Soporte Nutricional en el Paciente Oncológico» es un libro indispensable para cualquier profesional de la salud que trabaje con pacientes oncológicos.
