La novela se centra en la relación entre Daniel Martín y Esther Díaz, dos personas que se conocen en un bar de Barcelona y que, sin saberlo, están atrapadas en una red de secretos y recuerdos. Daniel, un joven escritor, se enamora de Esther, una mujer mayor y casada, lo que da lugar a un breve pero intenso romance. Este romance, a pesar de su corta duración, deja una profunda huella en ambos personajes y en las vidas de sus respectivos círculos. La historia no se cuenta como una narración lineal, sino a través de múltiples perspectivas y fragmentos de memoria, creando una estructura narrativa compleja y fascinante.
La trama se despliega principalmente a través de los recuerdos de Daniel, quien, años después del encuentro con Esther, busca reconstruir los hechos que le rodean. Su búsqueda lo lleva a contactar con diferentes personas que estuvieron involucradas en la historia, incluyendo a un antiguo amigo de Esther, el también escritor Marco, y a una mujer misteriosa llamada Aurora. A medida que Daniel se adentra en el pasado, descubre una red de mentiras, engaños y secretos que habían permanecido ocultos durante años, y que están directamente relacionados con la vida de Esther y su familia. Es importante destacar que la historia no se revela de forma cronológica, sino que se presenta como una serie de flashbacks y recuerdos que se alternan con el presente, creando una sensación de
, con sus múltiples perspectivas y flashbacks, es uno de los puntos fuertes de la obra, y contribuye a crear un efecto de ambigüedad y misterio que mantiene al lector enganchado.
Sin embargo, la novela no está exenta de críticas. Algunos lectores pueden encontrar la estructura narrativa confusa y difícil de seguir, y la falta de una cronología clara puede ser frustrante. Además, el final de la novela es ambiguo y abierto a interpretación, lo que puede dejar a algunos lectores insatisfechos. A pesar de estas críticas, «Todo lo que fue» es una novela que merece la pena leer, especialmente a aquellos que disfrutan de las obras con estructuras narrativas complejas y que les gustan los personajes con los que se puede conectar emocionalmente. Zafón demuestra ser un escritor innovador y original, capaz de crear mundos y personajes que se quedan grabados en la memoria.
Finalmente, la novela es un testimonio de la importancia de la memoria y de cómo ésta puede influir en nuestra percepción de la realidad. A través de la reconstrucción de los recuerdos de Daniel, Zafón nos recuerda que la verdad es a menudo subjetiva y que cada persona tiene su propia versión de los hechos. «Todo lo que fue» es una novela que nos invita a cuestionar nuestras propias memorias y a reflexionar sobre la naturaleza del tiempo y del recuerdo. Una obra que, sin duda, se sitúa como un referente en la literatura contemporánea.


