“Tarzán de los Monos” de Edgar Rice Burroughs es mucho más que una simple aventura; es el pilar fundamental sobre el que se construyó uno de los personajes más icónicos de la literatura pulp y, posteriormente, de la cultura popular. Publicado originalmente en la revista All Story Magazine en 1912, y luego editado como libro en 1914 por Iberia Literatura, este relato inaugura un universo fascinante donde el hombre se enfrenta a la naturaleza salvaje y a su propia evolución. La obra, con su fuerte carga de exotismo, exploraciones de lo instintivo y la capacidad de adaptación, sentó las bases para la perpetua popularidad del personaje de Tarzán, cuyas historias continuarían, con gran éxito, durante décadas. Es, el nacimiento de un mito.
Este primer volumen de la serie de Tarzán, escrito con la prosa vigorosa y descriptiva que caracterizaría a Burroughs, presenta un mundo africano vibrante, lleno de detalles sensoriales y de un fuerte contraste entre la civilización europea y la vida salvaje de los primates. El lector se sumerge en un ambiente exótico, donde la inteligencia y la fuerza bruta coexisten, donde la supervivencia se gana a base de instinto y la adaptación. Más allá de la aventura, la novela plantea interrogantes sobre la naturaleza humana, la relación entre el hombre y la naturaleza, y el concepto mismo de civilización.
La historia comienza en el año 1888, cuando la Corona Británica encarga a John Clayton, Lord Greystoke, una misión crucial: establecer contacto con una aldea africana bajo su protección y resolver los conflictos existentes entre la comunidad y sus habitantes. Clayton, un hombre de noble nacimiento y considerable ambición, se embarca en esta tarea acompañado de su esposa, Alice Rutherford, quien se encuentra en una etapa avanzada de embarazo. El viaje se inicia desde Freetown, en Sierra Leona, donde viajan para embarcarse en el “Fuwalda”, un bergantín que los llevará a través de las vastas y peligrosas aguas del continente africano. La implicación de la Corona en la misión, la importancia de establecer contacto y la necesidad de solucionar problemas diplomáticos, inician la trama central.
La travesía en el “Fuwalda” está plagada de incidentes que sirven para construir el mundo del relato. Entre ellos, uno particularmente dramático: la salvación del marinero Michel por parte de Clayton, quien evita que el capitán del barco lo asesine. Esta acción, motivada por un acto de valentía y compasión, genera una profunda deuda de gratitud en el joven negro. Esta situación se agrava cuando, impulsado por la deuda y el resentimiento, Michel lidera una revuelta entre la tripulación, que culmina en el amotíño del «Fuwalda». Ante la situación, Clayton, demostrando su fuerza y su capacidad de liderazgo, decide dejar a Michel vivir, le proporciona recursos, y lo despoja de sus pertenencias, dejándolo en una isla junto a su esposa. Esta decisión, aparentemente cruel, es en realidad el primer paso en el desarrollo del instinto de supervivencia de Clayton y su hijo.
La pareja Clayton, tras ser abandonada, decide subsistir en la selva, utilizando los recursos que recibieron. A pesar de la difícil situación, con el tiempo, Clayton demuestra su ingenio y su fuerza, construyendo una cabaña resistente que les proporciona refugio y protección. El desarrollo de la historia se centra en su adaptación al entorno, en su aprendizaje de las costumbres de la selva y en su lucha por la supervivencia. Sin embargo, la historia toma un giro dramático cuando Alice, al dar a luz a un hijo, sufre un grave traumatismo que le provoca daños mentales. Este evento, que marca un punto de inflexión en la narrativa, pone a prueba la paciencia y la determinación de Clayton.
A pesar de la tragedia, la supervivencia de la familia continúa, hasta que, tras tres meses de aislamiento, Alice muere. La causa de su muerte es, paradójicamente, la vida que tanto esfuerzo le costó construir: el bebé, tras nacer, también resulta afectado por el trauma, y la vida, que tanto lucharon por establecer, se desmorona. La desesperación y el dolor de Clayton, sumado al desdén de su hijo, lo sumen a una profunda depresión. El protagonista, ahora solo, debe continuar su viaje en el salvaje continente.
En otro punto de la selva, se desarrolla una historia igualmente trágica. Kerchak, el líder de una tribu de grandes monos (mangani), sufre un ataque de rabia que lo lleva a aniquilar accidentalmente al hijo de Kala, una joven mangani. Este trágico evento, que no tiene relación directa con la trama principal, se convierte en un símbolo de la brutalidad de la naturaleza y de la fragilidad de la vida. La historia de Kerchak, llena de violentas posturas, complementa la de Clayton, mostrando otra faceta del mundo salvaje.
El libro, en esencia, es una alegoría sobre la evolución del hombre, desde la infancia hasta la madurez, pasando por la pérdida de lo civilizado y la reconexión con los instintos primarios. A través de los ojos de Tarzán, el lector presencia un proceso de transformación radical, donde el hombre se convierte en algo más que una simple criatura racional; se convierte en un representante de la fuerza y la intuición de la naturaleza. La historia explora el conflicto entre la razón y la emoción, entre el conocimiento adquirido y la sabiduría ancestral.
La novela establece un mundo muy rico, con una profunda descripción de la naturaleza africana y de su gente. Los personajes, con excepción de los mangani, son representaciones de diferentes facetas de la naturaleza humana: la ambición, la ambición, la lealtad, el resentimiento, la compasión. La descripción de la selva, con sus animales, sus plantas, sus peligros, es detallada y vívida, convirtiéndola en un personaje más que parte integral de la narrativa. La descripción de las tribus locales, y de las diferencias culturales, también es un elemento esencial de la novela, que contribuye a la construcción del universo de Tarzán. A medida que Tarzán aprende a sobrevivir en la selva, se convierte en un símbolo de la capacidad humana para adaptarse y superar los desafíos.
La muerte de Alice, y el posterior trauma del bebé, representan una pérdida crucial para Tarzán, que lo obliga a confrontar su pasado y a cuestionar su futuro. La figura de Kerchak, el líder de los mangani, es un personaje fundamental, porque representa la fuerza y la brutalidad de la naturaleza, y porque sirve como antagonista del protagonista. Sin embargo, también, la figura de la madre de Kala, Kala, es fundamental, porque encarna la nobleza, la fortaleza y la sabiduría.
El desarrollo de Tarzán como personaje, el que de niño no tiene nombre y se le llama «El Muchacho», es el corazón de la novela. Desde su primer contacto con la civilización, su vida se convierte en un camino de aprendizaje. De niño, es curioso y asombroado por el mundo, pero a medida que crece, se vuelve más fuerte y más independiente. Su educación se basa en la experiencia y en la observación, y no en el conocimiento formal. La novela sugiere que el conocimiento más valioso se adquiere a través de la experiencia, y que la inteligencia se encuentra más en la capacidad de adaptarse y de aprender, que en el conocimiento teórico.
Opinión Crítica de Tarzán De Los Monos
«Tarzán de los Monos» es una obra fundamental en la historia de la literatura pulp, y un ejemplo magistral del estilo narrativo de Edgar Rice Burroughs. La novela, aunque hoy pueda parecer unida a ciertas ideas racialistas y colonialistas, sigue siendo un logro literario importante por su originalidad, su ritmo narrativo y la complejidad de sus personajes. La descripción del mundo salvaje africano, con sus peligros y sus maravillas, es vívida e impactante, y la evolución de Tarzán desde una criatura indefensa hasta un hombre fuerte y sabio, es fascinante y conmovedora.
La novela, a pesar de su retrato de una época y de una visión del mundo, ha tenido un impacto duradero en la cultura popular. El personaje de Tarzán se ha convertido en un icono de la literatura y del cine, y su historia ha inspirado a generaciones de lectores y de cineastas. La novela también ha influenciado la forma en que se representa la naturaleza y la relación entre el hombre y la naturaleza, y sigue siendo un texto relevante para el presente. Sin embargo, es importante leerla con un espíritu crítico, teniendo en cuenta el histórico y la perspectiva colonialista que subyace a su narrativa. No obstante, “Tarzán de los Monos” es, sin duda, una obra que merece ser leída y revisitada.
«Tarzán de los Monos» es una historia de aventuras, de supervivencia y de autodescubrimiento, que sigue cautivando a los lectores de todo el mundo. La novela, con su ritmo ágil, sus personajes complejos y sus escenarios exóticos, es un ejemplo de la literatura pulp en su mejor expresión.

