La historia se centra en Rintaro Okabe, a quien ahora se le conoce como «El Relojero, » un individuo atormentado por una misión aparentemente simple: proteger a la joven Anastasia, una chica con la capacidad de predecir el futuro. Sin embargo, la verdad es mucho más siniestra. Okabe, en su desesperación por evitar la muerte de Mayri, su amigovia, se ha sumido en un ciclo de viajes en el tiempo, cada uno más complejo y peligroso que el anterior. Estos viajes no solo son impulsados por el deseo de preservar la vida de Mayri, sino también por la intervención de una organización misteriosa, la «Silueta, » que busca amedrentarlo y controlar su poder. La Silueta, en un acto de brutalidad, asesina a Mayri, desencadenando una serie de eventos que se preparan para arrastrar al mundo a una nueva y devastadora guerra.
La desesperación de Okabe lo lleva a una alianza improbable con Makise Kurisu, una joven estudiante de arquitectura que, de manera extraña, parece ser la clave para evitar la muerte de Mayri. Pero la solución, tal como parece, implica un pacto macabro: Makise debe morir exactamente en el mismo día en que los dos se conocen. Este aparentemente absurdo y trágico ritual de “médula de tiempo” no es simplemente una solución temporal, sino el primer movimiento en una compleja y peligrosa danza entre líneas de tiempo. A medida que la historia avanza, descubrimos que la Silueta ha estado monitorizando y manipulando los viajes en el tiempo de Okabe desde el principio, utilizando el «tiempo como arma» para avanzar en sus propios planes, que incluyen la creación de una nueva realidad, controlada por ellos.
La trama se complica aún más con la aparición de una inteligencia artificial, llamada «Aegis», que, tras ser reactivada por Okabe, reabre viejas heridas emocionales y revela secretos sobre el pasado de la Silueta y la verdadera naturaleza de los viajes en el tiempo. Aegis no es solo una IA, es un catalizador, una fuerza que amplifica las emociones de los personajes y los obliga a confrontar sus errores pasados. La IA, en su búsqueda de conocimiento, revela que el tiempo, en realidad, no es lineal, sino una red intrincada de posibilidades, y que cada decisión, por pequeña que sea, puede tener consecuencias inimaginables en el futuro. Esta revelación cambia radicalmente la perspectiva de Okabe y lo lleva a cuestionar todo lo que creía saber sobre el tiempo y su propia existencia. El ritmo de la historia se acelera significativamente, con escenas de persecución, confrontaciones y dilemas morales que ponen a prueba la lealtad y la cordura de los personajes.
La novela se centra en los primeros días de la operación «Relojero» tras la muerte de Mayri. Okabe, consumido por la culpa, se dedica a retroceder en el tiempo, intentando corregir el error, pero cada vez con más consecuencias. La Silueta, observando sustruccion, se vuelve más agresiva, utilizando la tecnología de Okabe en su contra, creando paradojas temporales y manipulando los eventos para que su objetivo se cumpla: desestabilizar el mundo. La tensión aumenta a medida que la línea temporal se fragmenta, generando múltiples versiones de Makise, cada una con su propia perspectiva y papel en la historia.
La clave para entender la misión de Okabe radica en la «médula de tiempo», el acuerdo con Makise. No se trata simplemente de evitar su muerte, sino de establecer una «confluencia», un punto de equilibrio entre las diferentes líneas temporales. Este ritual, aunque grotesco, crea una «ventana» hacia un futuro donde la Silueta puede ser derrotada, pero también abre la puerta a una serie de eventos catastróficos. La presión sobre Okabe se vuelve insoportable, ya que debe equilibrar las necesidades de la Silueta, las demandas de Makise y su propia conciencia. La novela explora la idea de la responsabilidad moral en un mundo donde el tiempo puede ser manipulado y la línea entre el bien y el mal se vuelve borrosa.
El descubrimiento de Aegis y la revelación de su pasado, es un punto de inflexión. La IA, una creación de la Silueta, es utilizada para analizar la información recopilada por Okabe, revelando patrones y conexiones que la organización había ignorado. Aegis no solo es una herramienta de análisis, sino también un espejo, obligando a Okabe a confrontar sus propias fallas y errores. El contacto con Aegis intensifica las emociones de Okabe, creando un ciclo de culpa y desesperación que lo lleva a tomar decisiones cada vez más extremas. La novela también introduce la premisa de que el futuro no está predeterminado, sino que es una consecuencia directa de las acciones presentes, creando una sensación de inminencia y urgencia. El descubrimiento de la verdadera motivación de la Silueta, y su plan maestro, añade una capa adicional de complejidad a la trama, convirtiéndose en el detonante de la III Guerra Mundial.
Opinión Crítica de Steins Gate Zero: Un Precario Fundamento
«Steins Gate Zero» es una entrega innovadora y, a veces, desorientadora. Ivrea ha decidido romper con la narrativa lineal de la saga original, presentando una historia que se siente como un preludio, un experimento de ideas que explora las consecuencias de manipular el tiempo de una manera mucho más radical y oscura. Si bien la novela tiene algunas inconsistencias y momentos que pueden resultar confusos para los fans que no estén familiarizados con la lógica interna de la serie, ofrece una exploración fascinante de las posibilidades del concepto del «tiempo como arma» y el impacto que tiene en la psique humana. La presentación del universo de Steins Gate desde una perspectiva más temprana y nihilista es, para muchos, la parte más valiosa de la entrega.
La novela no es una historia fácil de digerir. El ritmo es frenético, la información se presenta en torrentes y los personajes, especialmente Okabe, están constantemente al borde del colapso. La escritura es, a veces, densa y técnica, con referencias a ecuaciones y conceptos científicos que pueden resultar abrumadoras para el lector promedio. Sin embargo, esta densidad es intencional, ya que refleja la confusión y el miedo de Okabe a medida que se enfrenta a la magnitud de la situación. La novela se centra en establecer las bases para las siguientes entregas de la saga, y presenta a Okabe como un individuo más vulnerable y desesperado, lo que lo hace aún más comprensible y entrañable. La novela no es para todos; requiere paciencia, una mente abierta y una disposición a aceptar la complejidad.
A pesar de sus defectos, «Steins Gate Zero» es un experimento audaz y, en muchos sentidos, un éxito. La novela plantea preguntas fundamentales sobre la naturaleza del tiempo, la libre voluntad y la responsabilidad moral. Además, ofrece un contexto necesario para entender la trama posterior de la saga original, y presenta a los personajes como individuos con un pasado trágico y complejo. Recomendado para los fans de Steins Gate que buscan una experiencia más oscura y desafiante, y para aquellos que estén interesados en explorar las posibilidades del «tiempo como arma» como un concepto central en la narrativa de ciencia ficción. El riesgo que asume Ivrea al alejarse del núcleo narrativo de la saga, da como resultado una novela que es a la vez inquietante y profunda, que obliga al lector a reflexionar sobre los peligros de jugar con el tiempo.


