El tercer número de la saga nos presenta a una Doctora Aphra inmersa en un chantaje especialmente complicado. Triple Cero, un androide de apariencia impecable pero con una inteligencia maquiavélica, se ha hecho cargo de sus asuntos y la obliga a realizar tareas para el sindicato del crimen al que pertenece. Esta situación, que ya de por sí es inusual, se agrava cuando Aphra es a su vez perseguida por la Rebelión, liderada por la general Hera Syndulla, y por agentes del Imperio, encabezados por el implacable Tolvan. Esto la obliga a moverse con cautela, equilibrando la necesidad de completar las misiones de Triple Cero con el riesgo de ser descubierta y capturada.
El encargo en cuestión es audaz hasta el punto de ser casi suicida: Aphra debe infiltrarse en un centro de entrenamiento secreto de la Rebelión, ubicado en un planeta remoto y rodeado de una densa jungla. Este centro de entrenamiento, bajo la dirección de la propia Hera Syndulla, está dedicado a la formación de nuevos pilotos y especialistas de combate. El objetivo de Triple Cero, y por extensión de Aphra, es obtener información valiosa sobre las estrategias y tácticas de la Rebelión, así como identificar cualquier debilidad que pueda ser explotada. Para ello, Aphra recurre a su arsenal de gadgets y habilidades, incluyendo una serie de dispositivos electromagnéticos, dispositivos de camuflaje y conocimiento de redes cibernéticas, pero la misión es mucho más complicada de lo que parece.
La situación es especialmente delicada porque la Rebelión ha implementado medidas de seguridad extremas para proteger a sus cadetes, incluyendo sistemas de detección de intrusos, guardias de seguridad altamente entrenados, y un campo de fuerza invisible. Aphra deberá utilizar toda su astucia y habilidades para sortear estas defensas, y también tendrá que lidiar con la presencia de Hera Syndulla, quien está decidida a atraparla. Además, la creciente presión de Triple Cero y la amenaza del Imperio la obligan a actuar con rapidez y sin dudar en poner en riesgo sus propias vidas. La historia se desarrolla como un intrincado juego de gato y ratón, donde la información es el arma más valiosa y la confianza es un lujo que Aphra no puede permitirse.
La acción principal del número se centra en el intento de infiltración de Aphra en el centro de entrenamiento de la Rebelión. Utilizando un dispositivo de camuflaje de última generación, logra pasar desapercibida durante las primeras etapas, gracias a su increíble capacidad para adaptar su apariencia a cualquier entorno. Sin embargo, su plan comienza a desmoronarse cuando accidentalmente activa un sistema de seguridad, alertando a la general Hera Syndulla y a sus guardias. Ahora, no solo está en una misión de espionaje, sino también en una huida desesperada.
Mientras se enfrenta a los guardias de seguridad, que están armados hasta los dientes y cuentan con la ayuda de drones de vigilancia, Aphra recurre a su electromancia para neutralizar las defensas electrónicas del centro de entrenamiento. Utiliza un dispositivo capaz de crear pulsos electromagnéticos que desactivan temporalmente los sistemas de seguridad, permitiéndole avanzar sin ser detectada. Sin embargo, la general Syndulla, anticipándose a sus movimientos, ha implementado una serie de contramedidas que dificultan el uso de la electromancia, haciendo que los pulsos sean más débiles y menos efectivos.
La situación empeora cuando Aphra se encuentra con Tolvan, quien, sorprendentemente, ha logrado rastrearlo hasta el centro de entrenamiento. Tolvan, utilizando su conocimiento de la tecnología rebelde, establece un bloqueo electrónico que impide que Aphra utilice sus gadgets más avanzados. Ahora, Aphra se enfrenta a una batalla cuerpo a cuerpo contra los soldados imperiales, utilizando su habilidad para el combate y su ingenio para desorientar a sus oponentes. En un momento crítico, logra escapar del centro de entrenamiento gracias a la ayuda de Riva, una joven mecánica rebelde que se une a su causa.
Opinión Crítica de Star Wars Doctora Aphra Nº 03: Un Número de Alto Riesgo
El número 3 de la Doctora Aphra es, sin duda, uno de los más emocionantes y complejos de la saga. Kieron Gillen ha logrado mantener el ritmo ágil y el humor inteligente que caracterizan a la serie, al mismo tiempo que ha elevado las apuestas, presentando a Aphra en una situación de riesgo extremo. La intriga de la trama, la tensión constante y el desarrollo de los personajes hacen de este número una lectura imprescindible para los fans de la serie.
La historia se beneficia de la presencia de personajes icónicos de Star Wars, como Hera Syndulla y Tolvan, sin caer en la tentación de convertirla en una simple escena de «fanservice». La interacción entre Aphra y Syndulla, en particular, es brillante, mostrando la frustración de la general ante el desparpajo de la arqueóloga, y el desdén de Aphra ante la autoridad de la Rebelión. Asimismo, el antagonismo de Tolvan aporta un componente de peligro y ambigüedad a la historia, haciéndolo pasar de ser un simple villano a un personaje con sus propias motivaciones.
En cuanto al ritmo de la historia, es vertiginoso desde el principio, con una serie de escaladas de tensión y momentos de acción que mantienen al lector al borde del asiento. La tensión entre las amenazas de Triple Cero, Hera Syndulla y Tolvan crea un ambiente de peligro constante, mientras que la habilidad de Aphra para solucionar problemas y escapar de situaciones comprometidas es tanto divertida como admirables. el número 3 de la Doctora Aphra es un éxito y demuestra que la serie tiene un gran potencial para continuar creando historias originales y emocionantes. Se recomienda a lectores que disfruten del «espionaje cómico» y que estén dispuestos a meterse en el mundo de una arqueóloga descarada y una serie de personajes con conflictos interplanetarios.
