El núcleo de «Por Una Política Menor» reside en su análisis del capitalismo no como un mero sistema económico, sino como un proceso de producción de mundos. Lazzarato rechaza la visión tradicional de una “revolución” que implica la sustitución de un sistema por otro. En cambio, argumenta que el capitalismo, particularmente en su fase actual, opera a través de la creación de «sociedades de control» donde la vigilancia, el control y la gestión se interrelacionan constantemente, dando forma a las condiciones de vida, trabajo y pensamiento de las personas. Esta «producción de mundos» se manifiesta en la constante creación de nuevas formas de consumo, comunicación y trabajo, que, lejos de ser meras expresiones del mercado, son elementos centrales en la lógica de control del capitalismo.
La obra elabora sobre la noción de «acontecimiento» como la clave para entender cómo esta producción de mundos se realiza y cómo las personas se ven involucradas en ella. El «acontecimiento» no es un evento singular, sino un proceso continuo de creación y des-creación de significado, donde la incertidumbre y la contingencia juegan un papel fundamental. En el contexto de las sociedades de control, la vida se vuelve una constante «experiencia de acontecimiento», donde las personas se ven forzadas a tomar decisiones en situaciones de incertidumbre, sin tener un control previo sobre el curso de los acontecimientos. Este «acontecimiento» se manifiesta, por ejemplo, en la precariedad laboral, en la sobrecarga de información, en la dependencia de las redes sociales, y en la falta de control sobre las propias vidas.
Lazzarato critica la incapacidad de las teorías tradicionales para abordar la complejidad de las sociedades contemporáneas, particularmente aquellas que intentan imponer dicotomías como la individual vs. el colectivo o la lucha de clases. Estas teorías, según Lazzarato, han sido incapaces de comprender la forma en que el capitalismo ha transformado la relación entre los individuos y su entorno social. La obra propone un nuevo enfoque, uno que se centre en la reflexión sobre el “acontecimiento” como elemento raíz de la política. Esto implica reconocer la capacidad de las personas para hacer emerger nuevas posibilidades, para crear nuevas formas de organización social, incluso en las condiciones de control y incertidumbre impuestas por el capitalismo.
La obra también analiza la forma en que el capitalismo ha reconfigurado la relación entre los individuos y su identidad. En las sociedades de control, las personas se ven obligadas a construir su propia identidad en el contexto de la sobreexposición y la vigilancia constante. El «acontecimiento» se manifiesta, por ejemplo, en la cultura de la autenticidad, en la búsqueda de identidad en las redes sociales, y en la explotación de las emociones para captar la atención del mercado.
Lazzarato argumenta que el capitalismo, en su forma actual, se caracteriza por su capacidad para «captar la cooperación entre cerebros», no como un mero proceso de explotación laboral, sino como una forma de gestion y control sobre la capacidad humana de pensar, crear y organizarse. Esta «captación» se manifiesta en la creación de nuevos mercados de «capital humano», en la promoción de formas de aprendizaje y formación que se adaptan a las necesidades del mercado, y en la explotación de las emociones para captar la atención del mercado. Esta estrategia es la base de las «sociedades de control» que define Lazzarato.
La obra no se limita a analizar las estructuras económicas del capitalismo, sino que se adentra en la reflexión sobre la forma en que las personas se ven involucradas en el proceso de producción de mundos. Lazzarato critica la visión de la subjetividad como producto de la «producción de clases», argumentando que esta visión es insuficiente para entender la forma en que el capitalismo ha transformado la relación entre los individuos y su propia subjetividad. En lugar de analizar la subjetividad como un producto de la lucha de clases, Lazzarato propone un enfoque que reconozca la capacidad de las personas para hacer emerger nuevas posibilidades, para crear nuevas formas de identidad y organización, incluso en las condiciones de control y incertidumbre impuestas por el capitalismo.
La obra plantea una crítica profunda a las teorías liberales y socialistas, argumentando que estas teorías han sido incapaces de entender la forma en que el capitalismo ha transformado la relación entre los individuos y su entorno social. Estas teorías, según Lazzarato, se basan en dicotomías artificiales, como la individual vs. el colectivo, o la lucha de clases, que son inadecuadas para entender la complejidad de las sociedades contemporáneas. La obra propone un enfoque que reconozca la interconexión entre los individuos y su entorno social, y que tenga en cuenta la capacidad de las personas para hacer emerger nuevas posibilidades.
Lazzarato desarrolla una metodología que se centra en la reflexión sobre el “acontecimiento” como elemento raíz de la política. Esta metodología implica reconocer la capacidad de las personas para hacer emerger nuevas posibilidades, para crear nuevas formas de organización social, incluso en las condiciones de control y incertidumbre impuestas por el capitalismo. El «acontecimiento» no es un evento singular, sino un proceso continuo de creación y des-creación de significado, donde la incertidumbre y la contingencia juegan un papel fundamental. Este enfoque implica abandonar las categorías tradicionales de pensamiento político, aquellas que se basan en la idea de “modo de producción” y en la lógica de las clases sociales.
Opinión Crítica de Por Una Politica Menor: Acontecimiento Y Politica En Las Sociedad Es De Control
La obra de Lazzarato es una lectura provocadora y necesaria en el siglo XXI. Su análisis del capitalismo como una “producción de mundos” es particularmente relevante, ya que nos obliga a ir más allá de la visión tradicional del capitalismo como un simple sistema económico. La idea de que el capitalismo no solo explota la fuerza de trabajo, sino que también manipula y controla la propia forma en que experimentamos la realidad, es una idea que resuena con muchas de las experiencias que vivimos en la sociedad contemporánea. Sin embargo, la obra no está exenta de críticas.
Uno de los puntos débiles de la obra radica en su tendencia a un cierto relativismo epistemológico. Al enfatizar la importancia del “acontecimiento”, Lazzarato corre el riesgo de negar la existencia de categorías de análisis objetivas. Si todo es “acontecimiento”, entonces no hay lugar para la razón, la lógica o la evidencia. Si bien es importante reconocer la contingencia y la incertidumbre, es igualmente importante desarrollar herramientas de análisis que nos permitan comprender las estructuras de poder y las relaciones de desigualdad. No obstante, el argumento de Lazzarato sobre la “captación de la cooperación entre cerebros” es brillante y sirve de un espejo sobre la forma en que la sociedad de consumo nos utiliza como recurso.
Sin embargo, la obra de Lazzarato es un excelente punto de partida para reflexionar sobre la política en el siglo XXI. Al desafiar las categorías tradicionales de pensamiento político y al proponer un enfoque centrado en el “acontecimiento”, nos invita a pensar de manera más radical y creativa sobre las posibilidades de la política. El libro nos recuerda que la política no es simplemente una cuestión de “poder”, sino también una cuestión de “formación de subjetividades”, de creación de nuevas formas de organización social, de re-significación del mundo. Por lo tanto, la obra de Lazzarato no debe ser vista como una respuesta final, sino como un punto de partida para un debate más amplio y profundo sobre el futuro de la política. Una lectura obligada para cualquier persona que se interese en la política, la sociología y el futuro de la humanidad.
