La trama de «Lo Que Tenga Que Ser, Será» se centra en el Dr. Samuel Ríos, un psiquiatra que trabaja en la capital española. Su vida, aparentemente normal, se ve sacudida cuando recibe una inesperada visita de una agente de la policía encargada de investigar la desaparición de un joven aristócrata. Este joven, aparentemente sin motivo, ha desaparecido sin dejar rastro, y la agente, con un perfil nada ortodoxo, propone al Dr. Ríos un pacto: ayudarla a desentrañar el misterio a cambio de acceso a sus archivos y a sus pacientes. Esta propuesta desencadena una serie de sesiones de psicoanálisis que, lejos de ser meros tratamientos, se convierten en el eje central de la novela.
A medida que el Dr. Ríos se adentra en la mente de sus pacientes, descubrimos una red de conexiones sorprendentes y perturbadoras. Entre ellos encontramos a su esposa, Elena, una mujer inteligente y frustrada, y sus dos hijas, cada una con su propia carga emocional. La trama se complica aún más cuando la agente de la policía, llamada Valeria, resulta ser una figura enigmática, aparentemente involucrada en un grupo de activistas de extrema derecha, y que parece tener una fascinación obsesiva por el Dr. Ríos. La dinámica entre los personajes, cargada de tensión sexual y manipulación psicológica, crea una atmósfera de paranoia y desconfianza, donde nadie puede ser considerado completamente fiable. A esto se suma la inserción de la camarera de un hotel, una mujer de apariencia común pero con características físicas y espirituales radicalmente diferentes, que el Dr. Ríos, por razones que él mismo no comprende, se convierte en su objeto de deseo.
La novela se desarrolla a través de saltos temporales y cambios de escenario, alternando entre la capital española y Barcelona. La contaminación política, ambiental y emocional que caracteriza a ambas ciudades se convierte en un elemento omnipresente, reflejando el estado de ánimo de los personajes y contribuyendo a la sensación de desorientación. La historia se entrelaza con elementos oníricos y surrealistas, que amplifican la ambigüedad narrativa y plantean interrogantes sobre la naturaleza de la realidad y la conciencia. A medida que avanza la trama, el lector se ve inmerso en un juego de espejos, donde la realidad y la ficción se difuminan hasta casi desaparecer. La fuerza de la novela reside precisamente en esta capacidad de generar incertidumbre y en la desazón de que, al final, la verdad es quizá la menos importante de todas las cosas.
A medida que el Dr. Ríos se somete a las sesiones de psicoanálisis con Valeria, la agente de la policía, comienza a revelar fragmentos de su pasado turbulento, revelando su implicación en la desaparición del joven aristócrata. Se descubre que el joven, unideadorcista y con tendencias nihilistas, había estado investigando actividades ilegales relacionadas con una red de corrupción que involucraba a altos cargos políticos y empresariales. La investigación del Dr. Ríos, alimentada por las revelaciones de Valeria, lo lleva a desenterrar secretos oscuros sobre el pasado de la propia ciudad, y a cuestionar la legitimidad del poder y la moralidad de la sociedad.
El grupo de activistas de extrema derecha, liderado por un hombre carismático y peligroso, se convierte en una amenaza constante para el Dr. Ríos, y para todos aquellos que se acercan demasiado a la verdad. Estos individuos, con una ideología radical y desesperada, utilizan la manipulación y la violencia para lograr sus objetivos, y su influencia se extiende a través de los medios de comunicación y la política. La relación entre el Dr. Ríos y Valeria se intensifica, pasando por etapas de confianza, desconfianza y deseo, convertiéndose en un elemento central de la trama y generando una tensión incompatible con la salud mental del doctor. La presencia de la camarera, con su aura mística y su conocimiento del pasado, añade una dimensión símbolica a la historia, representando la conciencia subconsciente y la búsqueda de laicos misterios.
La novela explora con maestría la complejidad de la psique humana, presentando a sus personajes como crudos y realistas, sin dar fácilmente jerarquías ni juicios de valor. Cada uno de ellos es un producto de sus circunstancias, luchando por su identidad en un mundo caótico y desorientador. El autor utiliza con habilidad el estilo del psicoanálisis, presentando los diálogos y reflexiones como una forma de desenterrar los secretos más profundos de la mente humana, y de exponer las contradiciones y conflictos internos que moldean nuestras acciones y pensamientos. La ambientación en ambas ciudades, capital española y Barcelona, no es meramente decorativa, sino que es un reflejo del estado de ánimo de los personajes, y de los problemas sociales y políticos que caracterizan a cada lugar.
Opinión Crítica de Lo Que Terna Que Ser, Será: Un Arte de la Desorientación
“Lo Que Tenga Que Ser, Será” es una novela ambiciosa, compleja y profundamente inquietante, que se inscribe en la tradición del realismo mágico y del psicoanálisis. Mateo Juan Espino, con una vanguardia narrativa que desafía las expectativas del lector, crea un mundo en donde la realidad se fragmenta y donde la verdad es una ilusión. La novela no busca ofrecer soluciones ni explicaciones claras, sino más bien invitar al lector a participar en el proceso de construcción de significados.
La calidad de la narración es extraordinaria, con un estilo que combina la rigorosa metodología del psicoanálisis con la imaginación libre y la suspensión de la normalidad. Los diálogos son brillantemente escritos, con un ritmo que reproduce el fluir del inconsciente, y las reflexiones de los personajes son profundamente relevantes y sorprendentemente pertinentes. Sin embargo, la complejidad de la narración puede ser desafiante para algunos lectores, que podrían sentirse perplejos o desorientados.
Recomendación: «Lo Que Tenga Que Ser, Será» es una lectura recomendable para aquellos que buscan una novela profunda, reflexiva y desafiante, que les permitan cuestionar sus propias creencias y suposiciones. No es una lectura fácil, pero la recompensa es la de adentrarse en un mundo de complejidad y belleza que dejará una profunda huella en el lector. La novela requiere paciencia y voluntad de explorar las profundidades de la mente humana.
“Lo Que Tenga Que Ser, Será” es, sin duda, una obra literaria original y singular, que se destaca por su ambigüedad, su complejidad y su capacidad para generar en el lector una profunda sensación de inquietud y desorientación. Mateo Juan Espino ha creado una novela que nos invita a cuestionar la realidad, a desconfiar de las apariencias y a aceptar la posibilidad de que la verdad sea una ilusión. Es una obra que perdura en la mente del lector mucho después de terminar la lectura, un laberinto de ideas y emociones que nos desafía a reflexionar sobre la condición humana.

