El libro, publicado en 1916, se construye como un ensayo histórico-literario, donde Sagarra analiza, de forma exhaustiva, las
que surge en un momento histórico donde la representación de la mujer en la literatura era, por lo general, limitada y estereotipada. Sagarra, a través de su análisis, destaca la rareza de la participación femenina en las actividades intelectuales y la dificultad que enfrentaban las mujeres para desarrollar sus talentos y perseguir sus sueños. La obra es un testimonio de la marginalización de la mujer en la sociedad española del Siglo de Oro, donde su vida estaba definida principalmente por el matrimonio y la maternidad.
Además, Sagarra investiga las motivaciones subyacentes a las acciones de estas mujeres. Analiza su deseo de autonomía, su búsqueda de la verdad, y su resistencia a las normas sociales. Se observa, por ejemplo, en la figura de
y, como tal, puede resultar algo idealizada en su visión de la mujer.
A pesar de estas limitaciones, el libro sigue siendo una pieza fundamental en la historia de la crítica literaria española. Representa una de las primeras, y más ambiciosas, intentos de comprender la obra de Cervantes desde una perspectiva feminista. Además, el libro puede ser visto como un precursor de las teorías de género que se desarrollarían en el siglo XX. El trabajo de Sagarra, al cuestionar los roles tradicionales de la mujer en la literatura, ayudó a abrir el camino para futuras generaciones de críticos y estudiosas que buscarían interpretar la obra de Cervantes desde una óptica más inclusiva y diversa. El libro es una importante contribución al debate sobre la representación de la mujer en la literatura y sigue siendo, en gran medida, una lectura valiosa para comprender la evolución del pensamiento feminista en España.
«Las Mujeres de Cervantes» es un libro que merece ser leído y estudiado, no solo por su valor histórico y literario, sino también por su relevancia para el debate actual sobre la igualdad de género. Aunque sus interpretaciones pueden ser, en ocasiones, poco matizadas, la obra de Sagarra ofrece una valiosa perspectiva sobre la obra de Cervantes y sobre la condición de la mujer en la España del Siglo de Oro. Se recomienda leerla como una pieza de contexto histórico, con una actitud crítica pero también de admiración por la audacia y la perspicacia del autor. Es un libro que invita a la reflexión y al diálogo, y que sigue siendo relevante en la actualidad.



