La obra, escrita en un período extraordinariamente breve -treinta y siete días, entre el 22 de octubre y el 28 de noviembre de 1785-, se centra en la creación y administración de la ciudad de Sodoma. El autor, en un ejercicio de completa inventiva, establece un sistema social basado en la
, la
. El autor utiliza el lenguaje de forma impecable para expresar sus ideas de forma concisa y eficaz.
En cuanto a las recomendaciones, «Las 120 Jornadas de Sodoma» no es un libro para lectores casuales. Es una obra que exige un compromiso intelectual y una preparación mental. Se recomienda leerla acompañada de una comprensión básica de la filosofía y de la historia, así como de una sensibilidad a los problemas de poder y opresión. No obstante, para aquellos que estén dispuestos a aceptar el desafío, «Las 120 Jornadas de Sodoma» ofrece una oportunidad única para sumergirse en las profundidades del pensamiento de Sade y para reflexionar sobre la naturaleza humana y la sociedad. Considerar la obra como un «experimento mental» es quizá la forma más apropiada de abordarla, permitiendo a los lectores extraer sus propios significados y conclusiones, sin caer en la simple condena o la aceptación acrítica.



