Este artículo se adentra en «La Vieja y Novísima Gestalt», obra clave del psicólogo español Juan Naranjo, publicada por Cuatro Vientos. Exploraremos las complejas ideas del libro, analizando su enfoque gestáltico, sus limitaciones y su impacto en la práctica psicológica. Investigaremos las bases de la teoría, la manera en que Naranjo desarrolló su propio modelo y las posibles críticas que se le han hecho. Nos centraremos en cómo el autor, a través de un lenguaje a menudo desafiante, nos invita a cuestionar nuestras propias percepciones y a priorizar la experiencia directa sobre la mera conceptualización intelectual.
«La Vieja y Novísima Gestalt» es un texto fundamental para comprender la influencia de la psicología gestáltica en España y, en cierta medida, un ejemplo temprano de la búsqueda de un enfoque psicoterapéutico más intuitivo y experiencial. El libro, publicado en 1953, no solo introduce los principios básicos de la Gestalt, sino que también establece un modelo propio, marcado por una fuerte crítica a la intelectualización excesiva y una insistencia en la importancia de la “experiencia vivida” como fuente de conocimiento. Naranjo, influenciado por Wertheimer y Köhler, pero también por figuras como Jung, buscaba desmitificar la psicología, alejándola del dogma y promoviendo un enfoque más flexible y adaptable a la realidad del individuo.
La estructura de «La Vieja y Novísima Gestalt» es deliberadamente fragmentada, casi como una serie de reflexiones, ejercicios y experimentos que buscan desestabilizar al lector y obligarlo a confrontar sus propias presuposiciones. El libro se divide en tres partes principales. La primera, «La Vieja Gestalt», se centra en una crítica radical de la psicología tradicional, especialmente de la psicología funcional y de la “interpretación” de los síntomas. Naranjo argumenta que la psicología ha estado demasiado preocupada por describir el «funcionamiento» del individuo, sin llegar a comprender realmente la experiencia del mismo. El autor desestima la idea de que los síntomas son meros «símbolos» de conflictos inconscientes, considerando que el analista, al intentar «interpretar» estos síntomas, simplemente introduce su propia perspectiva, distorsionando la verdadera naturaleza del problema. En lugar de buscar la «causa» del síntoma, Naranjo aboga por una atención intensa a la forma en que el paciente lo experimenta, a la sensación, al movimiento, a la relación que mantiene con el entorno. Se enfatiza la importancia de la «sensación» y de las cualidades específicas que caracterizan cada síntoma, en lugar de buscar explicaciones abstractas y conceptuales.
La segunda parte, «La Novísima Gestalt», representa una radicalización del enfoque. Naranjo introduce la idea de la “Forma” del individuo, un concepto fundamental que define la estructura energética y emocional del sujeto. Esta “Forma” no es algo fijo e inmutable, sino que es constantemente influenciada por las experiencias y los “orificios” – estos «orificios» no son simplemente debilidades o carencias, sino, a la manera de Fritz Perls, puntos ciegos o áreas no desarrolladas del sujeto. Naranjo identifica apropiadamente algunos “orificios” esenciales de exactamente la misma Gestalt. La importancia reside en que esta “Forma” es lo que permite al individuo adaptarse al entorno y que está, en consecuencia, en constante cambio. La terapia, en este , se convierte en un proceso de ayudar al individuo a tomar conciencia de su “Forma”, a explorar sus “orificios” y a desarrollar una mayor flexibilidad y capacidad de adaptación. Se utiliza un lenguaje muy específico y a menudo surrealista, con imágenes y metáforas que buscan activar la imaginación del paciente y facilitar la expresión de sus conflictos emocionales. En lugar de imponer un diagnóstico, Naranjo invita al paciente a participar activamente en el proceso terapéutico, utilizando técnicas como el “juego”, la “imaginación” y el “movimiento” para ayudarlo a explorar su mundo interno.
La tercera parte, más breve y quizás más intuitiva, trata de la “experiencia activa” del individuo y cómo esta puede ser utilizada para el crecimiento personal. Naranjo parece implicar que, al explorar nuestras experiencias de una manera más profunda y consciente, podemos descubrir nuevas posibilidades y superar nuestras limitaciones. Se enfatiza la importancia del «acto» y de la creatividad en el proceso terapéutico. Se anima al paciente a tomar riesgos, a experimentar con nuevas formas de pensar y de actuar, y a aceptar la incertidumbre como parte del proceso de aprendizaje. se busca una transformación personal que va más allá de la simple resolución de problemas, hacia un estado de mayor libertad y autenticidad.
El libro se caracteriza por un estilo de escritura particular, a menudo desafiante e incluso insólito. Naranjo evita el uso de términos técnicos y utiliza un lenguaje directo, a veces surrealista, para impactar directamente en el lector. Este estilo tiene como objetivo, principalmente, desdesusceptibilizar al lector de las ideas preconcebidas y fomentar una respuesta más directa y personal. La intención no es la de transmitir un conocimiento objetivo, sino de invitar al lector a una experiencia personal.
Naranjo establece un modelo terapéutico que se contrasta radicalmente con los enfoques de la psicología tradicional. El enfoque gestáltico, en su versión naranjiana, se centra en la “Forma” del individuo, una estructura energética y emocional que es dinámica y en constante evolución. La terapia no consiste en «interpretar» los síntomas, sino en ayudar al paciente a tomar conciencia de su Forma, a explorar sus «orificios» y a desarrollar una mayor flexibilidad y capacidad de adaptación. Se enfatiza la importancia de la «sensación» y de las cualidades específicas que caracterizan cada síntoma, en lugar de buscar explicaciones abstractas y conceptuales. El uso de la imaginación, el juego y el movimiento son elementos centrales de la terapia, contribuyendo a facilitar la expresión de los conflictos emocionales.
Naranjo critica la influencia del determinismo y del reduccionismo en la psicología, argumentando que la comprensión de la psique humana requiere una atención más holística y contextual. Rechaza la idea de que los síntomas son meros «símbolos» de conflictos inconscientes, considerando que el analista, al intentar «interpretar» estos síntomas, simplemente introduce su propia perspectiva, distorsionando la verdadera naturaleza del problema. En cambio, Naranjo propone una terapia centrada en el presente y en la experiencia del paciente, fomentando la auto-exploración y la responsabilidad personal. Su crítica a la psicología del «interpretativo» resuena hasta hoy, y sugiere que la tendencia a buscar «explicaciones» a los problemas psicológicos puede ser tan perjudicial como la falta de atención.
Opinión Crítica de La Vieja Y Novísima Gestalt
«La Vieja y Novísima Gestalt» es un libro que puede resultar frustrante para el lector moderno, acostumbrado a un lenguaje preciso y a un enfoque científico. El estilo de Naranjo, a menudo surrealista y abierto a la interpretación, puede ser desafiante e incluso confuso. Sin embargo, esta desafío es parte de su intención: Naranjo busca desdesusceptibilizar al lector de las ideas preconcebidas y fomentar una respuesta más directa y personal. Creemos que su visión, aunque a veces obscura, es importante y que su crítica a la psicología interpretativa es profundamente válida.
A pesar de su estilo desafiante, la idea central del libro – que la experiencia vivida es la fuente fundamental del conocimiento y que la terapia debe estar centrada en la relación entre el terapeuta y el paciente – sigue siendo relevante. El énfasis en el “acto” y en la “creatividad” en el proceso terapéutico, en un momento en que la psicología estaba centrada en el análisis del inconsciente, fue un impulso innovador. No obstante, es importante reconocer que algunas de las técnicas propuestas por Naranjo pueden parecer poco rigurosas desde una perspectiva científica actual.
Recomendamos «La Vieja y Novísima Gestalt» principalmente a aquellos que buscan un enfoque psicoterapéutico más experimental y que estén dispuestos a aceptar un estilo de escritura desafiante. Puede no ser el libro ideal para quién busca una explicación detallada de los mecanismos psicológicos, pero puede ser un instrumento valioso para profundizar en la experiencia humana y para cuestionar nuestras propias suposiciones. Consideramos que, a pesar de sus limitaciones, el libro es un testimonio de la búsqueda de una psicología más humana y más enfocada en la experiencia del individuo.


