El tebeo se divide en dos partes, «La Bestia Se Desata» y «La Bestia Es Derrotada», cada una de ellas una obra monumental de 48 páginas a todo color. La primera parte, publicada en 1944, introduce el conflicto entre las diferentes especies animales, creando un escenario grotesco y caricaturesco de la guerra. Se presenta una Francia representada por conejos, nerviosos y a menudo desorientados, que son brutalmente acosados por los nazis, dibujados como lobos feroces y despiadados. El narrador, un conejo llamado Pierre, describe la creciente desesperación y la pérdida de la esperanza. La imagen es impactante: los «lobos» de Hitler persiguen a los «conejos» franceses, utilizando tácticas de emboscada y bombardeos a gran escala. El diseño, con rasgos exagerados y colores intensos, busca impactar al lector y transmitir la crudeza de la guerra.
La segunda parte, “La Bestia Es Derrotada”, fechada en 1945, narra la llegada de los aliados, liderados por un oso soviético, Boris, y el consiguiente desafío a la autoridad nazi. Boris, un personaje fuerte y decidido, llega con su ejército de osos para liberar a los conejos. La batalla final es un clímax épico y a la vez brutal, donde la fuerza y la determinación de los aliados finalmente derrotan a los «lobos». La publicación de este segundo volumen coincide con el fin de la guerra, lo que le otorga una importancia simbólica particular. En el relato, se exploran temas de resistencia, valentía y la importancia del trabajo en equipo, además de la esperanza y la redención. El estilo gráfico, manteniendo la esencia del volumen anterior, se vuelve aún más dinámico y con mayor énfasis en el movimiento y la acción.
En «La Bestia Se Desata», Calvo establece una lógica narrativa perturbadora. Los animales no son simplemente personajes, sino que encarnan a las ideologías y las acciones de las naciones en conflicto. Los «lobos» de Hitler son una caricatura directa de la brutalidad y la ambición nazi, mientras que los «conejos» representan a Francia, un país que se debate entre la inocencia y la vulnerabilidad. La historia no se centra en personajes individuales, sino en la
y las motivaciones detrás del conflicto. Es un trabajo anticipatorio de «Maus» de Spiegelman, mostrando una sensibilidad y una comprensión de la guerra que fueron innovadoras para su época.
Sin embargo, el tebeo no es perfecto. El estilo, aunque caricaturesco, puede resultar un poco ligeramente infantil en algunos momentos, y la narrativa, enfocada en la exageración, puede parecer simplista para el lector moderno. A pesar de estas limitaciones, «La Bestia Ha Muerto!» es un documento histórico invaluable que proporciona una perspectiva única sobre la Segunda Guerra Mundial. Es una lectura adquirida por su valor histórico y como precursor de obras más contemporáneas.
Recomendamos este tebeo a aquellos interesados en la historia del cómic, en la memoria de la Segunda Guerra Mundial y en las obras que sentaron las bases para el desarrollo del género. Es una obra que merece ser descubierta y apreciada por su originalidad y su impacto.
«La Bestia Ha Muerto!» es un tesoro oculto, un testimonio del arte y el ingenio de Edmond-François Calvo, y una pieza fundamental en la historia del cómic. La reapertura de esta obra en España, después de décadas de silencio, es un logro importante que merece ser celebrado. Es un libro que nos recuerda que la guerra, en cualquier época y lugar, es un evento trágico y aterrador, y que el arte puede ser una herramienta poderosa para la reflexión y el entendimiento.

