El libro comienza con un análisis exhaustivo de los orígenes del Common Law, remontándose a la época medieval inglesa, particularmente al período de los customaries y los manorial courts. Se explica cómo, en ausencia de una legislación codificada, los tribunales locales, basados en la
en su desarrollo. La primera parte, dedicada a la génesis del Common Law, es particularmente detallada y bien estructurada, proporcionando una comprensión profunda de las raíces históricas del sistema. En contraste, la sección que aborda la relación entre el Common Law y el Derecho Civil se siente más superficial, tratando de destacar las diferencias sin profundizar en las complejidades de la influencia mutua. La obra se centra principalmente en los aspectos teóricos del Common Law, dejando de lado, quizás, la influencia de factores políticos y sociales en el desarrollo del sistema.
En términos de contenido, el libro no escapa a las críticas habituales sobre la falta de un debate más profundo sobre la cuestión de si los jueces realmente “crean” Derecho, o si simplemente interpretan y aplican una ley escrita. Aunque se explica de manera convincente la importancia del stare decisis, el libro no logra resolver definitivamente el debate sobre la naturaleza del poder judicial. Sin embargo, la obra logra desmitificar algunos conceptos erróneos comunes sobre el Common Law, como la idea de que es un sistema “caótico” o “arbitrario”. Finalmente, el libro sería enriquecido con ejemplos de casos judiciales concretos que ilustren los principios discutidos, permitiendo al lector una comprensión más práctica y tangible del sistema. Recomendación: Leer este libro es un excelente punto de partida, pero no debe ser el único punto de referencia. Se recomienda complementarlo con estudios más especializados que aborden la historia del Common Law, su impacto en la sociedad y sus implicaciones políticas y sociales.
