“El Septimo Sentido” se basa en la teoría de los campos mórficos, una idea propuesta por Sheldrake, que postula que la información sobre cómo las cosas son, ya sea la forma en que una molécula se organiza o la forma en que un comportamiento se repite, se almacena en campos invisibles que afectan el universo. Estos campos, según Sheldrake, son la base para la memoria y la influencia que ejercemos sobre el mundo que nos rodea. La obra se articula en torno a la idea de que nuestra cabeza extendida funciona como un receptor y un emisor, capaz de interactuar con estos campos mórficos y, por lo tanto, de percibir información que no es accesible a través de los sentidos convencionales.
Sheldrake argumenta que fenómenos como la telepatía, la premonición y la empatía no son, en realidad, actos de energía paranormal, sino manifestaciones de esta interacción directa con los campos mórficos. Para ello, presenta una amplia gama de experimentos que ha realizado, a menudo en colaboración con otros investigadores, que sugieren que es posible influir en eventos y obtener información a través de la concentración y la intención. Estos experimentos, que incluyen el «ejercicio de la memoria» (intentar recordar un nombre o un rostro), el «ejercicio de la coincidencia» (intentar predecir un evento futuro) y la «experimentación con los animales», demuestran la capacidad de las personas para acceder a información que no está disponible a través de los sentidos convencionales. El libro no se limita a describir estos experimentos, sino que los analiza en profundidad, explicando las metodologías utilizadas y los resultados obtenidos.
Además, Sheldrake explora la relación entre la memoria y los campos mórficos, argumentando que la información sobre cómo las cosas se repiten se almacena en estos campos, lo que explica por qué los patrones de comportamiento tienden a mantenerse a lo largo del tiempo. También analiza la importancia del aprendizaje social, argumentando que la información sobre cómo las cosas se hacen se transmite a través de los campos mórficos, lo que explica por qué los niños aprenden a imitar el comportamiento de los adultos. El autor subraya la necesidad de adoptar un enfoque más holístico al estudio de la mente humana, reconociendo la interconexión entre los seres humanos, los animales y el planeta. Al dejar de asumir que la cabeza humana es simplemente un órgano de procesamiento de información, se abre la puerta a una comprensión mucho más rica y profunda de nuestra propia naturaleza.
La obra se presenta como un intento de desmitificar los fenómenos paranormales al ofrecer una explicación científica plausible basada en la teoría de los campos mórficos. Sheldrake presenta un caso convincente de que nuestra capacidad para percibir y influir en el mundo que nos rodea es mucho mayor de lo que se cree. El libro es una invitación a una revolución en nuestra forma de pensar, y se basa en una investigación rigurosa y metódica.
La parte central del argumento de Sheldrake gira en torno a la noción de «ejercicio de la memoria» y «ejercicio de la coincidencia.» El libro describe una serie de experimentos diseñados para demostrar que la capacidad de recordar o predecir eventos depende de la interacción directa con los campos mórficos. Por ejemplo, en los experimentos con la «memoria, » los sujetos son instruidos a intentar recordar el nombre de un familiar que han olvidado. A través de la concentración y la visualización, muchos participantes informan haber logrado recordar el nombre, lo que sugiere que su intento de recordar ha influido en el campo mórfico asociado a esa persona. De manera similar, en los experimentos con la «coincidencia, » los sujetos son instruidos a intentar predecir el resultado de un evento aleatorio, como el lanzamiento de una moneda. La tasa de coincidencia aumenta cuando los sujetos se concentran en el resultado que desean, lo que sugiere que su intención ha afectado el campo mórfico asociado al evento.
Sheldrake no se limita a presentar estos experimentos como evidencia de la existencia de la telepatía o la premonición. Más bien, argumenta que estos fenómenos son simplemente manifestaciones de la capacidad de la mente humana para interactuar con los campos mórficos. Él también explora la relación entre la emoción y los campos mórficos, argumentando que las emociones fuertes pueden afectar la forma en que los campos mórficos se organizan y, por lo tanto, pueden influir en el mundo que nos rodea. El libro contiene un análisis detallado de los experimentos que se han realizado para investigar esta relación, que sugieren que las emociones positivas pueden reforzar los campos mórficos asociados a los eventos deseados, mientras que las emociones negativas pueden debilitarlos.
Opinión Crítica de El Septimo Sentido: La Mente Extendida
“El Septimo Sentido” es un libro provocador y estimulante que desafía las convenciones de la ciencia moderna. Ruper Sheldrake presenta un argumento sólido y bien fundamentado, respaldado por una amplia gama de experimentos que sugieren que nuestra capacidad para percibir y influir en el mundo que nos rodea es mucho mayor de lo que se le ha concedido tradicionalmente. Sin embargo, es importante abordar este libro con una mente crítica y abierta, reconociendo que su argumento aún está sujeto a debate y escrutinio.
Si bien la evidencia presentada por Sheldrake es intrigante y en muchos casos convincente, es crucial reconocer que los experimentos se han realizado bajo condiciones muy controladas, y que la interpretación de los resultados puede estar influenciada por el propio investigador. Algunos críticos señalan que los experimentos pueden estar sujetos a sesgos, como el efecto placebo, o la interpretación subjetiva de los resultados. Es importante tener en cuenta que la ciencia se basa en la reproducibilidad de los resultados, y que muchos de los experimentos de Sheldrake aún no han sido replicados por otros investigadores. Además, el concepto de los campos mórficos es altamente especulativo y carece de un marco teórico sólido, lo que dificulta su verificación empírica.
A pesar de estas limitaciones, «El Septimo Sentido» es un libro que merece ser leído y discutido. El libro nos recuerda que la ciencia no es una ciencia de dogma, sino un proceso de descubrimiento en constante evolución. Al cuestionar nuestras suposiciones más arraigadas sobre la naturaleza de la mente humana y la relación que mantenemos con el mundo, Sheldrake nos invita a adoptar una perspectiva más abierta y humilde. La obra puede servir como un importante catalizador para la investigación futura, y puede conducir a nuevos descubrimientos que cambien radicalmente nuestra comprensión de la conciencia y la realidad. Se recomienda leer el libro con una actitud de curiosidad y escepticismo, y con la disposición de considerar nuevas ideas, incluso si chocan con nuestras creencias preconcebidas. Podría ser una lectura muy interesante para aquellos que se sienten fascinados por los misterios de la conciencia y la naturaleza de la realidad.

