El libro se compone de una serie de estudios que abarcan diversos aspectos del cante andaluz, abordados desde una perspectiva cronológica que refleja el desarrollo del género a lo largo del siglo XX. Delesias, con su meticuloso análisis, explora la
. Delesias desglosa los elementos fundamentales que componen una canción, como la melena (la instrumental), la copla (la parte cantada), el repique (la parte instrumental que marca el ritmo) y el trasgo (la sección más melancólica y emotiva). La meticulosidad con la que el autor analiza la estructura revela su profundo conocimiento de la música y su capacidad para comprender las complejidades de la expresión artística. Además, el libro no se centra únicamente en el flamenco sevillano. Delesias explora las variaciones regionales del cante, destacando la importancia de lugares como Cádiz, Jaén y Granada, donde se desarrolló estilos propios y con características distintivas. Se analiza el uso de la quejío, una forma de cante caracterizada por un tono de profundo lamento, y la importancia de la improvisación, elemento fundamental en la práctica del cante.
La obra también analiza la relación del cante con otras disciplinas artísticas, como la poesía y la danza. Delesias argumenta que el cante es una forma de poesía sonora, que utiliza el lenguaje musical para expresar emociones y sentimientos. Además, destaca la importancia de la danza como complemento del cante, reconociendo que la combinación de ambos elementos crea una experiencia artística total. Se reflexiona sobre la presencia del cante en las
La forma en que delesias aborda el duende es particularmente interesante, y ofrece una lectura profunda y reflexiva sobre este concepto tan central en la tradición del cante. «El Cante Andaluz» es un clásico imprescindible para cualquier persona que quiera acercarse al flamenco con seriedad y respeto.


