«El Buen Antepasado» es un libro profundamente reflexivo que explora la sorprendente historia de la planificación a largo plazo en la humanidad. Krznaric desmitifica la idea de que el individualismo y el consumismo inmediato son la norma, argumentando que, en realidad, hemos sido siempre una especie con una capacidad innata para imaginar el futuro y tomar medidas que tendrán un impacto duradero. El libro no es simplemente un discurso teórico; se basa en ejemplos concretos de la historia, desde la construcción de las pirámides egipcias, un proyecto de ingeniería que se diseñó para durar miles de años, hasta la creación del Servicio Nacional de Salud en el Reino Unido, un programa de bienestar social diseñado para proteger a las generaciones futuras.
Krznaric nos invita a considerar cómo las grandes civilizaciones –como la romana, la griega y la china– alcanzaron su apogeo a través de la planificación estratégica a largo plazo, inviertiendo en infraestructura, educación y programas sociales que beneficiarían a las generaciones venideras. También examina el papel de los «rebeldes del tiempo» – individuos que desafían las convenciones sociales y luchan por un futuro mejor, como las “feministas del futuro” que predicen los desafíos de una sociedad dominada por hombres o los ecologistas que alertan sobre los peligros del cambio climático. El libro no solo celebra estos actos de valentía, sino que ofrece herramientas prácticas para que cada uno de nosotros pueda adoptar una mentalidad de «buen antepasado».
El núcleo de la argumentación de Krznaric gira en torno a seis “habilidades exclusivamente humanas” que nos permiten pensar en un largo plazo: el «pensamiento catedralicio», la “imaginación arquitectónica”, la “memoria selectiva”, la “responsabilidad histórica”, la «inteligencia de la comunidad» y la “propiedad de la historia”. El pensamiento catedralicio, por ejemplo, nos permite ampliar nuestros horizontes temporales y prever las consecuencias de nuestras acciones a largo plazo, como si estuvieramos construyendo una catedral, considerando su impacto a lo largo de los siglos. La imaginación arquitectónica se refiere a nuestra capacidad para visualizar el futuro y planificar con detalle.
El libro explora cómo la memoria selectiva –nuestra capacidad para recordar y valorar los logros y lecciones del pasado– es esencial para evitar repetir errores y construir un futuro mejor. Krznaric argumenta que nos debemos asumir la responsabilidad histórica, reconociendo que nuestras decisiones actuales tendrán un impacto en las vidas de las generaciones venideras. Además, enfatiza la importancia de la inteligencia de la comunidad, entendiendo que nuestro bienestar está intrínsecamente ligado al bienestar de nuestra comunidad y que debemos trabajar juntos para crear un futuro mejor para todos. Por último, el libro nos alienta a abrazar la propiedad de la historia, reconociendo que somos parte de una cadena de eventos que se extienden hacia el pasado y el futuro.
Opinión Crítica de El Buen Antepasado: Una Visión Necesaria y Accesible
“El Buen Antepasado” es, en su mayoría, un libro excelente y esperanzador. Krznaric presenta una visión necesaria en un momento en que la cultura de consumo y la superficialidad dominan nuestro pensamiento. El libro ofrece un contracronograma a la mentalidad de «ahora», promoviendo una forma de pensar más profunda y reflexiva. La estructura del libro, basada en los seis «habilidades humanas», es clara y accesible, lo que lo hace fácil de leer y comprender.
Sin embargo, aunque el libro es persuasivo, podría ser criticado por una cierta idealización del pasado. Si bien es cierto que civilizaciones anteriores demostraron una notable capacidad para la planificación a largo plazo, es importante recordar que también experimentaron desigualdades sociales y conflictos violentos. No obstante, el valor principal del libro reside en su llamamiento a revivir nuestra capacidad para imaginar un futuro mejor y actuar en consecuencia, una tarea que no es tarea fácil en un mundo tan centrado en el presente. Recomendamos el libro ampliamente, pero con la importante salvedad de que la realización de una planificación a largo plazo requiere de compromiso, conciencia y una constante reevaluación de nuestros objetivos.
