El Bardo Thodol es, fundamentalmente, un texto funerario, pero su alcance trasciende el simple acto de conmemorar un fallecimiento. Es una guía espiritual elaborada para que el difunto, en su fase de “desvanecimiento”, pueda navegar con éxito esta transición. La obra, escrita aparentemente por
, la compasión y la sabiduría como herramientas esenciales para superar los obstáculos y alcanzar la iluminación. El Bardo Thodol no solo instruye sobre los rituales externos, sino que también invoca un profundo cambio interno, preparando al alma para su próximo viaje. La intención es que el individuo, en su fase de “desvanecimiento”, sea capaz de operar con la mayor claridad y sabiduría posible, maximizando las posibilidades de un buen renacimiento.
El libro detalla el proceso de la «desaparición» en cuatro fases principales. En la primera, el alma experimenta una sensación de «fuego» , un intenso calor que se propaga desde la cabeza, acompañada de una visión deslumbrante y una sensación de inmensidad. Esta etapa se describe como la más confusa y peligrosa, donde la persona se encuentra atrapada en un laberinto de percepciones sensoriales y emociones. Se aconseja al difunto permanecer sereno y evitar la confusión, enfatizando la importancia de enfocarse en el respirar y cultivar la calma.
En la segunda fase, la persona se encuentra en un estado de “visión”, rodeada de un brillante resplandor y percibiendo objetos y personas en un estado de calma. Se le anima a no interferir en esta visión, sino a contemplar su origen y naturaleza. En la tercera fase, el alma se encuentra en una estación de “tranquilidad”, donde la visión desaparece y la persona se encuentra en un estado de profunda quietud y serenidad. Aquí, se le advierte que no permanezca en este estado, sino que se prepare para el siguiente paso.
La cuarta y última fase, y quizás la más crucial, se describe como la “estación de la visión en la oscuridad”, donde el alma se encuentra en una oscuridad impenetrable y experimenta una sensación de vacío y desesperación. En esta etapa, la persona debe esforzarse por recordar las instrucciones recibidas durante las fases anteriores y cultivar la sabiduría para superar el miedo y la confusión. Se enfatiza la importancia de la recuerda el nombre de Amitaba, el dios benevolente del paraíso occidental. Al final de esta fase, la persona se prepara para el renacimiento, que se describe como un descenso al océano de conciencia. El libro, por tanto, no solo ofrece una guía para el desvanecimiento del cuerpo físico, sino un plan integral para asegurar un viaje tranquilo y seguro hacia el renacimiento.
Opinión Crítica de El Bardo Thodol: El Libro Tibetano De Los Muertos
El Bardo Thodol es una obra de una profundidad y complejidad que invita a una lectura prolongada y reflexiva. La traducción de Juan Bautista Bergua es particularmente admirable, logrando transmitir la riqueza del lenguaje tibetano, al mismo tiempo que hace accesible el contenido para un lector moderno. Bergua, en sus notas y prólogos, ofrece un contexto invaluable, explicando las referencias culturales y filosóficas que sustentan el texto, y destacando la importancia del libro como un componente fundamental de la tradición budista tibetana. Es innegable que la obra, en sí misma, presenta un desafío intelectual considerable, exigiendo una apertura mental y una disposición a cuestionar nuestras propias concepciones sobre la vida y la muerte.
Sin embargo, el impacto de la obra trasciende su dificultad intelectual. El Bardo Thodol ofrece una perspectiva profundamente humana y compasiva sobre la muerte. En lugar de evadirnos del tema, nos confronta con la realidad de nuestro fin, y nos invita a prepararnos para este momento con serenidad y sabiduría. La descripción de los estados mentales y físicos que experimenta el alma en su fase de «desvanecimiento» es sorprendentemente vívida y realista. A pesar de su carácter simbólico, el texto refleja con precisión las emociones, los miedos y las incertidumbres que nos invaden al enfrentarnos a la perspectiva de la muerte. La obra es, en definitiva, un poderoso recordatorio de que la muerte no es un enemigo que debemos temer, sino una transición natural y esperada, una oportunidad para dejar atrás las preocupaciones terrenales y alcanzar la iluminación.
Recomendación: Este libro es un recurso esencial para cualquier persona interesada en el budismo tibetano, la muerte y el renacimiento. La obra está indicada para personas que buscan entender mejor el proceso de la muerte desde una perspectiva espiritual y para aquellas que desean afrontar el miedo a la muerte con más serenidad y sabiduría. La edición de Ibericas, con la labor de Bergua, es un punto de partida ideal. Es un libro que se debe leer y releer, para que su mensaje profundo y resonante se arraigue en la conciencia.




