La narrativa de «Ecos De La Atlantida» se centra en la figura de Solón, considerado un descendiente directo del sabio griego Platón, y, por extensión, de aquellos antepasados que poseían el conocimiento fundamental sobre la Atlántida. Espejo postula que Solón, a través de su contacto con este legado, adquirió un conocimiento que trascendía las narraciones de Platón, convirtiéndose en un miembro de un “comité de sabios” que, desde la Antigüedad, ha estado responsable de preservar y transmitir la «memoria ancestral» de la Atlántida. Este comité, según Espejo, no se limitó a la tradición griega, sino que absorbió y reinterpretó conocimientos provenientes de otras culturas, principalmente la egipcia, pero también la hindú.
La base de este conocimiento radica en una visión cosmológica compleja. Espejo describe un «triple recinto atlante, » en el que se manifiestan los colores rojo, blanco y negro, tradicionales en culturas como la hindú, como representaciones simbólicas de fuerzas energéticas fundamentales. Esta influencia hindú se manifiesta en la concepción de la Atlántida como un lugar de equilibrio y armonía, un centro de poder que se relaciona con la energía del cosmos. La Atlántida, en este sentido, no es una simple civilización tecnológica, sino un lugar donde la humanidad aprendió a dominar las fuerzas naturales y a vivir en equilibrio con el universo.
La forma en que este conocimiento fue plasmado es igualmente fascinante. Espejo postula que los sabios atlantes, lejos de perder su conocimiento, lo codificaron en el cielo, conformando el Zodíaco y el mapa celeste, una representación gráfica del cosmos y de las leyes que rigen el universo. Esta idea se extiende a la Tierra, donde los atlantes dejaron su huella en los grandes monumentos de la Antigüedad, como la Gran Pirámide de Egipto y la Esfinge, que, según Espejo, son testimonios mudo de un pasado glorioso, evidencia de la sofisticación técnica y el conocimiento astronómico de esta civilización.
La Esfinge, en particular, se interpreta como «Horus en el Horizonte», una representación simbólica del dios sol y de la sabiduría. Espejo cree que la estructura de la Esfinge está relacionada con la alineación de ciertas estrellas y constelaciones, y que su diseño es una clave para acceder a un conocimiento oculto. La piedra, al ser considerada sagrada, se utiliza para guardar conocimientos, pero también se emplea para guiar a aquellos que poseen la clave para entender sus mensajes.
«Ecos De La Atlantida» no se limita a la reconstrucción del mito; es un intento de desentrañar un sistema complejo de creencias y conocimientos que, según Espejo, se han difuminado y distorsionado a lo largo de los siglos. El libro propone que la Atlántida no fue una simple nación, sino un centro de aprendizaje que, a través de una ingeniosa combinación de ciencia, tecnología, y sabiduría espiritual, llegó a comprender las leyes del universo.
Espejo argumenta que los atlantes, conocedores de los ciclos cósmicos y de los movimientos de las estrellas, construyeron monumentos que eran, en realidad, instrumentos para comprender y predecir el futuro, y para influir en el curso de los acontecimientos. El conocimiento se mantenía en “criptas” y se transmitía a través de un orden sagrado, y se revelaba a aquellos que demostraban su aptitud. El lenguaje también era una herramienta de preservación, y los símbolos, los mitos, el folklore y la religión eran vehículos para transmitir el conocimiento. Espejo afirma que los nombres de los dioses y de los patriarcas son en sí mismos remanentes de la memoria ancestral.
La idea de un «comité de sabios» es central en la propuesta de Espejo. Estos individuos, a lo largo de la historia, han actuado como guardanes del conocimiento atlante, revelándolo solo a aquellos que lo merecían, y transmitiéndolo a nuevas generaciones. Este comité, según Espejo, no se limita a la Antigüedad; su influencia se sigue sintiendo en nuestra cultura y en nuestras creencias. Se dice que, como parte de su trabajo, estos sabios «congelaron» sus conocimientos en los grandes monumentos, y en los símbolos.
Opinión Crítica de Ecos De La Atlantida: Un Llamado a la Reflexión y la Escepticismo
«Ecos De La Atlantida» es, sin duda, un libro estimulante y provocador. Espejo, con su estilo apasionado y su profundo conocimiento de la historia y la mitología, presenta una propuesta que invita a la reflexión y al debate. Sin embargo, es importante abordar el libro con un sano escepticismo. La obra se basa en una serie de interpretaciones y suposiciones que no han sido verificadas por la ciencia tradicional.
La argumentación de Espejo esférica. Se centra en la idea de que una civilización avanzada y altamente inteligente podría, en el pasado, haber existido y haber transmitido su conocimiento a través de diferentes culturas. No obstante, la falta de pruebas arqueológicas y científicas sólidas, como artefactos o restos de esta civilización, alimenta la incredulidad. Además, la interpretación de los monumentos antiguos, como la Gran Pirámide, como «criptas» o «instrumentos» para influir en el futuro, se considera una interpretación altamente especulativa.
A pesar de estas reservas, «Ecos De La Atlantida» es un libro valioso por su capacidad para despertar nuestras creencias y para invitarnos a plantear preguntas sobre nuestra historia y nuestro futuro. Espejo nos recuerda que la historia es construida a través del tiempo, y que podría haber mucho más por descubrir.
Recomendamos este libro a lectores interesados en la historia, la mitología, la arqueología, y el estudio de las civilizaciones perdidas. Sin embargo, se recomienda leerlo como una propuesta de reflexión y no como un documento científico. Es una invitación a cuestionar y explorar, y a mantener un equilibrio entre el escepticismo y la apertura a nuevas posibilidades.
