El libro comienza con la inusual premisa de que William Dalrymple, en 1997, se propone recrear el viaje realizado en el año 587 por dos frailes bizantinos, San Eutacio y San Eutrope, quienes emprendieron un viaje desde las costas del Bósforo hasta las dunas de Egipto. El objetivo de los frailes era recopilar escrituras y adquirir conocimiento de los «estilitas» (eremitas) y los padres del desierto, buscando refugio contra la creciente amenaza del Islam. Dalrymple, en su investigación, recorre las mismas rutas, explorando los lugares que visitaron los dos monjes, y se adentra en las mismas dificultades que ellos encontraron: la hostilidad de los pueblos locales, la escasez de recursos, el calor implacable y los peligros de la desorientación. Sin embargo, Dalrymple no sólo se limita a narrar las vicisitudes del viaje; él también se sumerge en la historia y la cultura de la región, entrevistando a historiadores, arqueólogos y habitantes locales, y explorando las ruinas de antiguos monasterios y ciudades.
A medida que avanza el viaje, Dalrymple descubre que el mundo bizantino, al final de su existencia, se encuentra plagado de conflictos. El libro no se limita a las reminiscencias de un imperio en decadencia, sino que ofrece una radiografía vívida de las tensiones políticas y religiosas que marcaron el final del dominio bizantino. El viaje de Dalrymple toma un giro inesperado cuando, al llegar a Turquía oriental, se encuentra inmerso en una brutal
y
, pero también se enfrenta a las realidades dolorosas del presente. El autor no intenta romantizar el pasado, ni edulcorar las dificultades que enfrentaron los monjes, y a la vez, nos muestra la persistencia de las tensiones políticas y religiosas en la región. La crítica de Dalrymple al Islam, aunque a veces polémica, es provocadora y necesaria, y nos obliga a considerar la complejidad de las relaciones entre las diferentes culturas y religiones. La investigación de Dalrymple es meticulosa y rigurosa, y sus entrevistas con historiadores y arqueólogos proporcionan una perspectiva valiosa sobre el mundo bizantino. El libro, por lo tanto, es una obra de importancia permanente, y una lectura obligatoria para cualquier persona que tenga interés en la historia del mundo.
Recomendaciones: «Desde El Monte Santo» es un libro que requiere tiempo y dedicación, pero la recompensa es inmensa. Si te interesa la historia, la arqueología, la religión o la política, lo recomiendo encarecidamente. Es un libro que te hará pensar, te hará cuestionar tus propias ideas, y te transportará a un mundo lejano en el tiempo. Es un libro que puede leerse y releer, y que siempre tendrá algo nuevo que ofrecer. «Es todo cuanto debe tener un óptimo libro de viajes: ingenioso, erudito y muy entretenido» (Eric Newby).




