Elizabeth Jane Howard, la autora que nos regaló las impactantes «Crónicas de los Cazalets», nos brinda en «Como Cambia el Mar» una obra maestra de la ficción contemporánea. Este novela, publicada por Siruela, se erige como un estudio psicológico profundo y una exploración de las relaciones humanas, la pérdida y la búsqueda de significado en un mundo en constante cambio. Howard, con su prosa elegante y su habilidad para construir personajes complejos, nos sumerge en un relato donde la belleza del lenguaje se une a una trama intrincada y absorbente. La novela explora temas como la identidad, el arte, la religión y el impacto de la modernidad en la vida individual, todo ello a través de la mirada de cuatro personajes que se cruzan y se interrelacionan de maneras sorprendentes.
“Como Cambia el Mar” es una novela que te atrapa desde la primera página y te mantiene enganchado hasta el final. Es una obra que invita a la reflexión, que cuestiona nuestras propias certezas y que nos recuerda la fragilidad de la vida y la importancia de las conexiones humanas. Howard, con su maestría narrativa, nos ofrece un retrato realista y conmovedor de la condición humana, un retrato que seguirá resonando en nosotros mucho después de haber cerrado el libro.
La novela se centra en el dramaturgo Emmanuel Joyce, un hombre atormentado por el recuerdo de su hija Sarah, fallecida hacía catorce años. Junto a su esposa, Lillian, y con la constante compañía de Jimmy, su devoto gerente, Emmanuel se embarca en un viaje perpetuo de ciudad en ciudad, una estrategia desesperada para escapar de su dolor y mantener a raya el fantasma de su hija. Este viaje no es simplemente un recorrido turístico, sino una danza compleja de rituales y comportamientos diseñados para distraerlo y, en última instancia, para evitar enfrentarse a la devastadora verdad de su pérdida. Emmanuel, obsesionado con el control, utiliza su fama y su trabajo para proyectar una imagen de éxito y vitalidad, mientras que Lillian, en cambio, recurre a la imagen y a los objetos, colocándola en cada hotel, un intento casi infantil de preservar la memoria de Sarah.
El viaje de Emmanuel y Lillian se intersecta con la vida de Alberta Young, una joven de Dorset que llega a Londres en busca de trabajo. Alberta, una mujer inteligente y observadora, se encuentra con Emmanuel después de una entrevista para un puesto en su oficina. Su llegada y su presencia, aparentemente insignificante, desencadenan una serie de acontecimientos que transforman las vidas de todos los involucrados. Acompañada de un ejemplar de «Middlemarch» de George Eliot, Alberta representa una fuerza de quietud y de reflexión en un mundo lleno de ruido y de pretensiones.
La trama se complica cuando Emmanuel, en la víspera de su partida a Nueva York para audicionar al elenco de su próxima obra, recibe la inesperada orden de encontrar una sustituta. Esta situación, que parece un simple problema profesional, se convierte en el catalizador de una serie de eventos que involucran a Alberta, a las secretarias de Emmanuel, a otros personajes que aparecen y desaparecen en las diferentes ciudades que recorren, y que, finalmente, revelan las verdaderas motivaciones y los secretos de cada uno de ellos. La novela es una red intrincada de relaciones interconectadas, donde el pasado, el presente y el futuro se entrelazan de formas inesperadas.
La historia se despliega con una cadencia pausada y reflexiva, permitiendo al lector adentrarse en las complejidades psicológicas de los personajes. La novela no se apresura a ofrecer respuestas, sino que se centra en el proceso de exploración y descubrimiento, tanto individual como colectivo. La ambientación, con sus múltiples escenarios que van desde las bulliciosas calles de Londres hasta los elegantes teatros de Nueva York y las tranquilas paisagens de Atenas, juega un papel crucial en la construcción del ambiente y en el desarrollo de la trama.
La relación entre Emmanuel y Alberta es particularmente fascinante. Alberta, con su actitud tranquila y su conocimiento de la literatura clásica, se convierte en un contrapunto al mundo frenético y superficial de Emmanuel. Ella representa una alternativa a su vida, una vida basada en la reflexión, el conocimiento y la búsqueda de significado. A través de Alberta, el lector es invitado a cuestionar los valores y las prioridades de Emmanuel, y a considerar la posibilidad de una vida diferente.
El viaje de Emmanuel a Nueva York es crucial para el desarrollo de la trama. La audición para la obra, que inicialmente parece ser un evento insignificante, se convierte en un punto de inflexión en la vida de los personajes. La necesidad de encontrar una sustituta revela las verdades ocultas sobre la personalidad de Emmanuel, su ambición y sus inseguridades. Además, esta situación pone a prueba las relaciones entre los personajes, y los obliga a enfrentar sus propios miedos y prejuicios. El encuentro con otros personajes, tanto conocidos como desconocidos, en Nueva York, añade capas de complejidad a la narrativa.
Opinión Crítica de Como Cambia El Mar
Elizabeth Jane Howard, en “Como Cambia El Mar”, ofrece una obra que, según Hillary Mantel, “una construcción inmaculada, una observación impecable y una convincente y también implacable técnica narrativa”. La novela es un ejemplo brillante de la maestría narrativa de Howard, quien utiliza un lenguaje preciso y evocador para crear un mundo creíble y absorbente. La estructura de la novela, con sus múltiples narradores y sus diferentes perspectivas, es particularmente efectiva, permitiendo al lector adentrarse en la mente de cada personaje y comprender sus motivaciones.
La novela es una obra que invita a la reflexión sobre temas universales como el dolor, la pérdida, el arte, la religión y la identidad. Howard no ofrece respuestas fáciles, sino que plantea preguntas que nos obligan a cuestionar nuestras propias creencias y valores. La novela es un testimonio de la capacidad del arte para transformar nuestras vidas, tanto para bien como para mal. El uso de la atmósfera y de los detalles sensoriales, contribuye enormemente a la experiencia de lectura, sumergiéndonos en el mundo de la novela de una forma profunda y convincente.
Sybille Bedford, en su reseña, lo describe acertadamente como una “novela bella y muy poco común”, y es justo. “Como Cambia El Mar” es una lectura que permanece en la memoria mucho después de haber terminado el último capítulo. Howard es una narradora excepcional, que combina la erudición con la sensibilidad, la inteligencia con la emoción. Recomiendo esta obra a todos los lectores que aprecien la buena literatura y que estén dispuestos a dejarse llevar por una historia que los hará reflexionar sobre la condición humana. Sin duda, como indica Hilary Mantel, es una de las mejores obras de Elizabeth Jane Howard y una novela que merece ser leída y releída.
