La novela comienza con Rejón, ya anciano, ubicado en su villa “La Cúpula” en Taormina, Sicilia, donde vive con Sarah D’Allara, una mujer de belleza excepcional que, según él, encarna la suma de todas las mujeres que ha amado. Desde este punto de vista, la obra se desenvuelve como un hilo conductor, reconstruyendo su vida y sus relaciones amorosas, desde sus orígenes. La narrativa fluye a través de diferentes épocas y lugares, desde su niñez, marcada por el cuidado de Ela, la mujer que lo cuidaba, hasta sus viajes por el mundo, a través de sus aventuras amorosas.
Rejón nos relata su primera pasión con Ela, en su hogar familiar, una experiencia marcada por la inocencia y la protección. Luego, la novela se expande, mostrando su búsqueda incansable de oro, y con él, de las mujeres que le atraían. Esta búsqueda lo lleva a Colombia, donde vive una candente pasión con Carmen Zárate en las minas. En Nueva York, conoce a Mirta Casares, una actriz mediocres. La historia más significativa, y quizás la más dolorosa, es su matrimonio fallido con Berta Solán. Rejón también relata su insistente relación con Ana Trejo, que culminó en un fracasado matrimonio y la búsqueda constante de una conexión que nunca logró concretarse. El libro es un mosaico de vidas, amores, pérdidas y reencuentros.
La novela no se conforma con una simple relación amorosa. Cada encuentro con una mujer representa una oportunidad para explorar la naturaleza del deseo, la obsesión y la inevitable desilusión. Se profundiza en la psicología de Rejón, mostrando cómo su búsqueda de oro se convierte en una metáfora de su anhelo de perfección y de la felicidad, una felicidad que siempre parece escurrirle entre los dedos. El libro está lleno de detalles sensoriales que transportan al lector a los distintos escenarios, haciendo que la experiencia sea aún más inmersiva.
La historia de Rejón es, en esencia, un retrato de la complejidad del corazón humano. La búsqueda de oro, que parece ser el eje central de su vida, es en realidad una excusa para explorar las múltiples facetas del amor, la pérdida y la memoria. Cada mujer que conoce, cada relación que experimenta, le deja una marca indeleble, y forma parte de un mosaico que, al final, define su identidad. La obra no juzga sus relaciones; las presenta como simples facetas de su vida, aceptando la belleza y la crudeza de sus experiencias.
A través de sus viajes y aventuras, Rejón se encuentra con una gama variada de mujeres, desde la burguesa Ana Trejo, hasta la exuberante Carmen Zárate. La novela explora las diferentes culturas y estilos de vida, mostrando como cada encuentro refuerza la necesidad de su búsqueda. El autor nos muestra que la búsqueda del oro y del amor son dos caras de la misma moneda. La narrativa está impregnada de un lirismo y una sensibilidad que hacen que la obra sea conmovedora y reflexiva. Se nos presenta Rejón como un hombre de principios y de valores, siempre dispuesto a luchar por lo que cree, pero también vulnerable a la decepción y al dolor.
La novela utiliza el tiempo como elemento crucial, mostrando cómo los recuerdos se difuminan y se transforman con el paso de los años. Las historias de amor que relata Rejón no son solo anécdotas; son, en realidad, intentos de comprender el significado de su vida y de encontrar un sentido a sus experiencias. El autor logra una gran maestría al mezclar recuerdos y ficción, creando una atmósfera de misterio e intriga. El lector se pregunta constantemente si lo que narra Rejón es real o producto de su imaginación, lo que añade una capa adicional de complejidad a la obra.
Opinión Crítica de Casi Todas Las Mujeres (Ii Premio De Novela Ciudad De Torrevieja): Un Retrato de la Sensibilidad y la Melancolía
“Casi Todas Las Mujeres” es una novela de marcada sensibilidad, que aborda temas universales como el amor, la pérdida, el tiempo y la memoria. J.J. Armas Marcelo logra construir un personaje entrañable, Néstor Rejón, cuya historia nos conmueve por su honestidad, su vulnerabilidad y su capacidad de reflexión. La novela no es una lectura fácil; es una obra que invita a la contemplación, que nos hace reflexionar sobre la naturaleza de nuestras propias vidas y de nuestras relaciones.
La estructura fragmentada de la novela, con sus saltos en el tiempo y sus múltiples perspectivas, puede resultar confusa al principio, pero a medida que avanzamos en la lectura, se vuelve más evidente la importancia de esta técnica narrativa. Alienta a que el lector, al igual que Rejón, reconstruya el relato y busque los hilos que conectan los diferentes episodios. El autor utiliza con maestría el recurso de la metaficción, jugando con la idea de la realidad y la ficción, lo que añade una dimensión adicional a la obra.
La novela es una melancolía palpable, un retrato de la vida como un camino lleno de desilusiones y oportunidades perdidas. La búsqueda del oro de Rejón es, en esencia, una búsqueda de un significado en la vida, un deseo de encontrar algo que lo complete y lo haga feliz. La novela no ofrece respuestas fáciles; se limita a plantear preguntas y a explorar las diferentes posibilidades. Es importante destacar que la calidad de la prosa, bien cuidada, ayuda a construir la atmósfera y a profundizar en la psicología de los personajes.
“Casi Todas Las Mujeres” es una novela que, sin duda, merece ser leída. Es un libro que te hará reflexionar, que te hará sentir y que te dejará una huella. Es una obra que celebra la vida en toda su complejidad y que nos recuerda que, en el fondo, todos estamos buscando algo: el amor, la felicidad, el sentido de la vida. y quizás, también, el oro. Recomiendo leerla a ritmo pausado, disfrutando de la belleza de la prosa y de la profundidad de los personajes.
