La historia se centra en Lucy Barton, ya una mujer mayor, y en William, su exmarido, que regresa a su vida repentinamente. William, un hombre marcado por una crisis nerviosa y una obsesión por desentrañar el misterio de la muerte de su madre, se siente impelido a reclutar a Lucy para acompañarlo en un viaje que promete desvelar la verdad. Este viaje, lejos de ser una búsqueda racional, se convierte en un torbellino de emociones, recuerdos y sospechas. William, desconcertado por su propia salud mental y su incapacidad para comunicar sus pensamientos, se convierte en un personaje ambiguo, entre la desesperación y la trama, generando una tensión palpable entre Lucy y el lector.
El relato se desarrolla a través de la voz de Lucy, que narra la historia de manera concisa y directa, contrastando con la mente atormentada de William. A medida que Lucy se sumerge en la vida de William, descubre que el misterio de su madre no es tan simple como parece, y que la relación entre William y su madre, Marcella, estuvo plagada de secretos y resentimientos. El lector se ve arrastrado a un laberinto de recuerdos, donde la verdad se diluye en la percepción subjetiva de cada personaje. La trama se teje lentamente, revelando información de manera gradual, generando un ambiente de suspense y desconfianza.
La historia se centra en la relación entre Lucy y William, que, a pesar de su separación, sigue estando ligada por un pasado compartido. William, un hombre obsesionado con el control, intenta redefinir su papel en la vida de Lucy, convenciéndola de que la única forma de resolver el misterio de su madre es viajar juntos a la cabaña donde ella pasó su infancia. Este viaje no es un acto de amor, sino una trama para hacerla testigo de sus obsiones. Lucy, con su profunda conciencia y su cynismo inocente, se niega a dejarse manipular, convirtiéndose en un obstáculo para los planes de William.
A medida que Lucy se acerca a William, descubre que su marido está lidiando con problemas psiquiátricos graves y que ha estado ocultando información importante sobre su familia. La historia se explora a través de las reflexiones de Lucy sobre su pasado, la muerte de William y de su madre, y la complicada relación que tenía con el mundo que la rodeaba. A través de su voz, Strout nos ofrece una visión cruda y honesta de la vida familiar, donde el amor y la desconfianza coexisten, y donde los secretos pueden tener consecuencias devastadoras.
Opinión Crítica de Ay, William: Un Regreso Imposible
«Es un libro con mucha sensibilidad. Un canto a la vida, a nuestra vida y una novela testimonial. Es completamente real todo lo que cuenta en ella. Nos ha encantado.» (Carolina González, librería Méndez, RTVE) Esta crítica captura a la perfección la esencia de «Ay, William»: una obra que, a pesar de suponer un retorno a un personaje ya conocido, logra ofrecer una nueva perspectiva sobre la vida y el amor. La profundidad emocional, la honestidad brutal y la precisión narrativa de Elizabeth Strout hacen de esta novela una lectura imprescindible.
«La hondura de su voz surge con mucho más resonancia que nunca en la tercera distribución de esta trilogía. [.] Profesora de la psicología mucho más íntima, Strout soluciona con agilidad una novela compleja, repleta de matices que van de la intimidad familiar a los asuntos mucho más universales.» (Jaime Cedillo, El Cultural) Esta observación destaca la maestría de Strout para construir personajes complejos y explorar temas profundos con una sensibilidad inespera. El libro no se limita a contar una historia; invita al lector a reflexionar sobre nuestra propia vida, nuestros secretos y nuestras relaciones.
«Ay, William» es un ejemplo de lo mejor de la literatura contemporánea: una obra que nos confronta con la complejidad del ser humano, nos ofrece una mirada sin concesiones a la realidad y, al hacerlo, nos hace más conscientes de la belleza y la fragilidad de la vida. Un libro que, sin duda, permanecerá en nuestra memoria mucho después de haber cerrado su última página.
