La esencia del Ashtanga Vinyasa Yoga se basa en una secuencia fija de asanas (posturas), realizadas en un orden específico y sincronizado con la respiración, conocido como Ujjayi Pranayama (respiración victoriosa). Esta secuencia, dividida en tres series progresivas, es la base de la práctica y se repite con regularidad, incrementando la fuerza, la flexibilidad y el control del cuerpo. La filosofía del Ashtanga, profundamente arraigada en el Yoga Sutra de Patanjali, enfatiza la importancia de la disciplina, la concentración y la autoconciencia como herramientas para trascender las limitaciones del ego y alcanzar un estado de armonía interior. La práctica no se trata simplemente de realizar posturas, sino de transformar la experiencia de cada movimiento, utilizando la respiración como un catalizador para la limpieza física y mental.
La primera serie, conocida como Ashtanga Primary Series, consta de seis asanas que se realizan en un orden específico y se repiten hasta alcanzar un cierto nivel de control y confort. Estas posturas incluyen Tadasana (postura de la montaña), Uttanasana (postura de la flecha), Adho Mukha Svanasana (postura de la perro boca abajo), Virabhadrasana I, II y III (posturas guerrero), Trikonasana (postura del triángulo), Ardha Chandrasana (postura de la media luna), Utkatasana (postura de la gota), Parivritti Petaka (postura de la vuelta al pavo real), Parivritti Vindhyaasana (postura de la vuelta al elefante) y Samasthiti. Cada asana se realiza en un número específico de respiraciones, y el énfasis está en la precisión de la alineación, la sincronización de la respiración y la sensación de conexión con el cuerpo. El objetivo es cultivar la fuerza y la flexibilidad, la concentración mental y la conciencia corporal.
La segunda serie, la Mysore Style, ofrece una mayor variedad de asanas y se practica después de haber dominado la primera serie. Esta serie incluye asanas más desafiantes y secuencias más complejas, que requieren una mayor fuerza, flexibilidad y control. La práctica de la Mysore Style se realiza en un entorno individualizado, donde el practicante trabaja bajo la guía de un profesor, que ofrece consejos personalizados y ayuda a superar los desafíos. La práctica de esta serie es fundamental para desarrollar la fuerza, la resistencia y la capacidad de mantener la concentración durante períodos más largos. Es importante destacar que la Mysori Style es más adaptativa y se va modificando a medida que el practicante avanza.
La tercera serie, la Shyama Line, es la serie más avanzada y solo la practican aquellos que han dominado las dos primeras series. Esta serie es conocida por su intensidad y exigencia, y requiere un alto nivel de fuerza, flexibilidad y concentración. La Shyama Line se caracteriza por su ritmo rápido y sus secuencias complejas, que exigen una gran capacidad de adaptación y una profunda conexión con el propio cuerpo. Es una práctica que está reservada para aquellos que buscan alcanzar un nivel superior de maestría en Ashtanga Vinyasa Yoga. Esta serie es un camino profundo de transformación que requiere dedicación, disciplina y un compromiso total con la práctica.
El Yoga Sutra de Patanjali, la base filosófica del Ashtanga Vinyasa Yoga, establece que el objetivo final de la práctica es el Nirvana, un estado de liberación del sufrimiento y de la identificación con el ego. Para alcanzar este estado, el practicante debe seguir los ocho pasos del yoga, que incluyen Yamas (restricciones éticas), Niyamas (disciplinas personales), Asanas (posturas físicas), Pranayama (control de la respiración), Pratyahara (retirar los sentidos), Dharana (concentración), Dhyana (meditación) y Samadhi (unión). El Ashtanga Vinyasa Yoga proporciona un marco práctico para integrar estos principios en la vida diaria.
La práctica del Ashtanga Vinyasa Yoga no solo tiene beneficios físicos, como el fortalecimiento muscular, el aumento de la flexibilidad y la mejora de la postura, sino también mentales y espirituales. Al practicar regularmente, el individuo desarrolla la concentración, la disciplina, la autoconciencia y la capacidad de manejar el estrés. La sincronización de la respiración con el movimiento ayuda a calmar la mente, reducir la ansiedad y promover la relajación. Además, la práctica promueve una mayor conexión con el cuerpo, la naturaleza y el universo. Es una práctica que se debe de entender como una herramienta para el desarrollo personal y el crecimiento espiritual.
El Ujjayi Pranayama, una técnica de respiración clave en Ashtanga, es crucial para el éxito de la práctica. Consiste en producir un sonido sutil en la garganta, similar al sonido del mar, que ayuda a regular la respiración, calmar la mente y aumentar el flujo de energía (Prana) en el cuerpo. Al practicar Ujjayi, el practicante logra un estado de relajación profunda, que facilita la concentración y promueve el bienestar físico y mental. El sonido producido durante la respiración también ayuda a aumentar la conciencia corporal y a conectar con la energía universal.
Además de los asanas, la respiración y los Bandhas (cierres energéticos), el Mula Bandha (cierre de la raíz), Uddiyana Bandha (cierre del abdomen) y Jalandhara Bandha (cierre de la garganta), son elementos esenciales de la práctica de Ashtanga. Estos cierres energéticos ayudan a dirigir el flujo de Prana, a fortalecer el cuerpo y a aumentar la concentración. El uso adecuado de los Bandhas facilita la realización de las posturas, aumenta la eficiencia de la respiración y promueve una mayor conexión con la energía universal. La práctica de estos elementos es un camino para la transformación en todos los niveles.
Opinión Crítica de Ashtanga Vinyasa Yoga
A pesar de esta pequeña carencia, el libro es un recurso valioso para aquellos que desean comenzar a practicar Ashtanga Vinyasa Yoga. Chiarellas enfatiza la importancia de la paciencia, la disciplina y la escucha del propio cuerpo, valores fundamentales para el éxito en esta práctica. Se destaca la importancia de adaptar las posturas a las necesidades individuales y de no forzar el cuerpo. Recomiendo este libro como un punto de partida sólido, pero con la advertencia de que el Ashtanga Vinyasa Yoga requiere tiempo, esfuerzo y dedicación. La práctica debe ser entendida como un camino, no como una meta.
El libro ofrece excelentes consejos para el inicio de la práctica, incluyendo recomendaciones sobre el equipo necesario, la elección del profesor y la importancia de la constancia. Además, Chiarellas aborda las posibles dificultades que los principiantes pueden encontrar, como el dolor y la fatiga, y ofrece soluciones prácticas para superarlas. «Ashtanga Vinyasa Yoga» es un libro bien escrito, informativo y motivador, que puede ayudar a cualquier persona a comenzar su viaje hacia la salud y el bienestar a través del Ashtanga Vinyasa Yoga. Recomiendo este libro a todos aquellos que están interesados en explorar este estilo de yoga y buscan una guía confiable y accesible.
