El libro, narrado en primera persona por un narrador enigmático, se centra en la obsesión de este personaje con un apartamento en Madrid. No se trata de una mera vivienda, sino de un espacio cargado de historia, de ecos de vidas pasadas, de “fragmentos de la memoria que parecen no pertencer a nadie”. El protagonista, un tipo de mediana edad, con un aire de “exquisita desdicha”, se sumerge en un proyecto de restauración del apartamento, no por razones prácticas, sino por una necesidad, casi una compulsión, de “desenterrar” algo que se perdió o que nunca existió realmente.
Este «algo» se manifiesta a través de una serie de ocurrencias, recuerdos confusos y visiones que lo llevan a rastrear la historia de los antiguos habitantes del edificio, encontrando pistas sobre vidas extremas, experimentos científicos, conversaciones ininteligibles y un sinfín de detalles absurdos. El libro se convierte así en un laberinto de recuerdos, donde la realidad se difumina y la fantasía se vuelve indistinguible de lo real. El protagonista utiliza para ello un “manual de supervivencia para el olvido” que se complementa con “recortes de periódicos, ilustraciones de monedas antiguas y fragmentos de cartas manuscritas”. Un universo paralelo en el que la historia se cuenta a través de objetos, de voces apagadas, de “palabras que se pierden en el aire”.
La narrativa, a menudo interrumpida por reflexiones sobre la naturaleza del tiempo, la memoria y la percepción, se llena de “juegos de palabras” y “dobles sentidos”. Cortés utiliza un estilo seco y desapasionado, contrastando con la “excentricidad” de los personajes que encuentra, logrando así un efecto “ligeramente inquietante”. El libro explora temas como la desconexión de la identidad, la obsesión por el pasado y la falta de comunicación como elementos centrales de la experiencia humana. El “manual de supervivencia para el olvido” , con sus recortes y dibujos, se convierte en un símbolo de esta búsqueda obsesiva, un intento desesperado de “ordenar el caos” de la memoria.
El libro no se trata de una historia convencional con un inicio, un desarrollo y un final claros. Es más bien una acumulación de “fragmentos de experiencia” que, al leerlos, empiezan a formar una imagen, un sentimiento, una atmósfera. El protagonista, a través de este proceso, se revela como un “coleccionista de detalles” que “desmonta el mundo en piezas” para luego intentar volver a ensamblarla, sin éxito. Se encuentra, por así decirlo, “en guerra contra los relojes” intentando detener el paso del tiempo y recuperar un pasado que ya no existe.
A medida que avanza la narración, el lector se ve inmerso en una serie de situaciones absurdas y “anacrónicas”. Se encuentra con “marineros que negocian coniugados en un puerto abandonado”, “numismáticos que predicen el futuro con monedas antiguas”, “sexo y rock and roll” como “ejércitos invasores” y “escenarios de una vida que parece haber empezado a envejecer de manera prematura”. Estas situaciones, aparentemente disparadas, contribuyen a la sensación de “desorientación” y a la “inestabilidad” que caracterizan a la obra.
El libro es, en última instancia, una exploración de la “descomposición del tiempo” y de la forma en que la memoria “mueve las piezas”. A través de esta desarticulación, Cortés logra crear una atmósfera “sorprendentemente rica” y “profundamente conmovedora”, que invita al lector a cuestionar su propia percepción de la realidad. La final, si cabe, es más una “invitación a la reflexión” que un desenlace cerrado.
Opinión Crítica de A Las 3 Son Las 2: Un Delirio Inteligente y Desarmante
«A Las 3 Son Las 2» es, sin duda, una de las obras más originales y perturbadoras de Rodrigo Cortés. No es un libro que se puede «comprender» en el sentido tradicional, sino que se experimenta, se siente, se permite ser inmerso en su atmósfera única. Es un libro que te desafía, que te desorienta, que te hace cuestionar tu propia realidad, pero que, al final, te recompensa con una experiencia cinematográfica intensa y memorable.
Cortés, en su escritura, no busca la grandilocuencia ni la pretensión. Utiliza un lenguaje preciso y desapasionado, que contrasta con la “excentricidad” de los personajes que encuentra. Esta combinación de “seriedad” y “absurdidad” es lo que hace que la obra sea tan efectiva. Es un libro que te hace reír y llorar, que te hace sentir “inconforme” y “sorprendido”, y que, al final, te deja con una sensación de “inquietud” y “admiración”.
El libro es una muestra del talento de Cortés como “director de cine en el papel”. Su capacidad para crear atmósferas, para “desarrollar personajes memorables”, y para “provocar reflexiones sobre la condición humana” es evidente en cada página. «A Las 3 Son Las 2» es una obra que merece ser leída con atención, con paciencia y con una mente abierta. Es un libro que, como una buena película, “deja una huella” en el lector. Recomendado para aquellos que buscan “aventuras intelectuales” y que no tienen miedo de “desorientarse”. Quizás no sea un libro para todos, pero para aquellos que se sienten atraídos por la “excentricidad” y la “profundidad” de la obra de Cortés, “A Las 3 Son Las 2” es una “joya”.
