La estructura central de “A La Luz Del Toreo” gira en torno a la identificación y el análisis de dos tradiciones que coexisten y se influyen mutuamente en la tauromaquia. Por un lado, García Gibert dedica una parte considerable del libro a desentrañar la tradición hispánica, argumentando que esta no es simplemente una práctica folclórica, sino una manifestación de profundas raíces culturales, históricas y simbólicas. Examina cómo la tauromaquia, a lo largo de siglos, ha sido un elemento central en la construcción de la identidad española, actuando como un poderoso símbolo de virilidad, valentía, disciplina y respeto a la tradición. El autor desmitifica la idea de que la tauromaquia es un simple reflejo de la dominación del hombre sobre la naturaleza, sino que, en cambio, puede entenderse como una forma de equilibrio, un ritual de control y dominio que, paradójicamente, se basa en la aceptación del poder del animal. Se exploran las figuras históricas que han contribuido a la construcción de esta tradición, como los reyes de Roma, los caballeros medievales y los toreros del siglo XIX, analizando cómo cada uno de ellos ha contribuido a la legitimación de la tauromaquia.
Además de la tradición hispánica, García Gibert aborda la segunda tradición fundamental que sustenta la tauromaquia: la tradición humanista. Este enfoque, novedoso en el debate sobre la tauromaquia, busca comprender la obra del torero a través del lente de la filosofía humanista. El autor argumenta que la tauromaquia, en su forma más pura, es una manifestación del pensamiento humanista, que se centra en la dignidad del ser humano, el valor de la razón y el respeto por la naturaleza. La lucha del torero con el toro, según esta perspectiva, no es simplemente una exhibición de fuerza física, sino una meditación sobre la vida, la muerte, el bien y el mal. Se analiza cómo la figura del torero se asemeja a la del filósofo, quien busca comprender los misterios del mundo a través de la reflexión y el diálogo. Se examinan las ideas de pensadores humanistas, como Marsilio Ficino o Pico della Mirandola, y se demuestra que estas ideas están presentes en la tauromaquia. En particular, el autor se enfoca en la noción de la “belleza” como un principio fundamental del humanismo, argumentando que la obra del torero, en su máximo nivel, es una manifestación de esta belleza. La obra explora cómo la “belleza” del movimiento del torero, la elegancia de su gesto, la armonía entre el hombre y el animal, se convierten en símbolos de la perfección humana.
La obra también analiza la compleja relación entre el viejo humanismo y las directivas de los recientes humanitarismos ilustrados. Esta tensión es fundamental para entender la polarización del debate actual. El autor argumenta que el viejo humanismo, basado en la exaltación de la razón y el potencial del ser humano, se encuentra en contradicción con las directrices de los humanitarismos ilustrados, que ponen el énfasis en la protección de los animales y la defensa de los derechos de los seres no humanos. Esta confrontación se traduce en una pugna entre dos visiones del mundo: una, basada en el antropocentrismo y la idea del hombre como amo de la naturaleza; la otra, basada en el zoocentrismo y el reconocimiento de la dignidad del animal.
García Gibert no presenta la tauromaquia como un simple espectáculo o tradición folclórica, sino como un producto complejo de la interacción entre la cultura, la historia y la filosofía. La obra se basa en una extensa investigación histórica y en un profundo análisis de las ideas de pensadores humanistas y filósofos clásicos. En particular, el autor enfatiza la importancia de comprender la tauromaquia como un ritual de control y dominación, una forma de entender la relación entre el hombre y la naturaleza que ha sido central en la cultura española. El libro es una defensa de la tauromaquia no tanto como una práctica deportiva, sino como una manifestación de valores y creencias que han sido fundamentales en la formación de la identidad española.
El autor argumenta que la «belleza» de la tauromaquia reside en su capacidad para provocar una respuesta emocional y estética en el espectador. La lucha del torero con el toro es presentada como una meditación sobre la condición humana, una exploración de los temas de la vida, la muerte, el bien y el mal. Se enfatiza la importancia de la «nobleza» del torero, su valentía, su «nobleza de espíritu» y su capacidad para aceptar la muerte con dignidad. El autor busca revitalizar la imagen de la tauromaquia, mostrando que es un arte que exige un alto nivel de virtuosismo y que es un «acto de fe» para aquellos que lo practican. La obra está plena de anecdotas históricas y reflexiones filosóficas que permiten al lector entender mejor la complejidad de la tauromaquia.
El autor también realiza una crítica a las ideologías animalistas que promueven la abolición de la tauromaquia. Argumenta que estas ideologías, basadas en una visión simplista y antropocéntrica del mundo, ignoran la complejidad de la relación entre el hombre y el animal y que no tienen en cuenta la historia y la cultura de la tauromaquia. El autor considera que las ideologías animalistas son basadas en un «dogmatismo» y que no permiten una comprensión real de la tauromaquia.
Opinión Crítica de A La Luz Del Toreo: Tradicion Hispanica Y Humanistica En La Tauromaquia
“A La Luz Del Toreo” es, en general, una obra muy bien escrita y argumentada, que ofrece una perspectiva innovadora y desafiante sobre la tauromaquia. García Gibert ha logrado, con una gran destreza, desmitificar la imagen simplista de la tauromaquia como un espectáculo brutal y arbitrario. La obra es un testimonio de la profunda investigación del autor y de su capacidad para interpretar la historia y la cultura de la tauromaquia. El libro es una defensa de la tradición española y de los valores que ha sustentado a lo largo de los siglos.
No obstante, la obra también tiene algunas limitaciones. El autor, en ocasiones, apela a una romanticización de la tauromaquia, presentando la figura del torero como un héroe virtuoso, un «hombre de acción» que encarna los valores de la virilidad, la valentía y la disciplina. Aunque es cierto que la tauromaquia exige un alto nivel de virtuosismo y que el torero debe ser un hombre de carácter, es importante tener en cuenta que la tauromaquia también puede ser una actividad cruel y despiadada, que causa sufrimiento al animal. Además, la obra podría beneficiarse de una mayor profundidad en el análisis de las ideologías animalistas; aunque García Gibert los critica por su «dogmatismo», no explora en suficiente detalle los argumentos que los defensores de la abolición de la tauromaquia formulan en defensa de los derechos de los animales.
“A La Luz Del Toreo” es una obra relevante que ha estimulado el debate sobre la tauromaquia y que ha permitido a muchos personas comprender mejor esta tradición española. El libro está recomendado a quienes buscan una perspectiva innovadora y desafiante sobre la tauromaquia y a quienes están dispuestos a considerar las complejidades de esta tradición histórica y cultural. Es una obra que invita a la reflexión y al debate, y que puede ayudar a comprender las tensiones y contradicciones que caracterizan el debate sobre la tauromaquia en el siglo XXI.


