“Vamos a Contar Mentiras”, estrenada en 1976, es una de las obras maestras de Alfonso Paso. La historia se desarrolla en una Nochebuena en un chalet madrileño, un escenario que inmediatamente evoca la tensión y el misterio. El personaje central, Julia, es una mujer que tiene una extraña y persistente afición por contar mentiras. No son mentiras elaboradas o estratégicas, sino pequeñas y absurdas falsedades que, al principio, parecen inofensivas, pero que rápidamente generan un clima de desconfianza y confusión. Su marido, un hombre exasperado y frustrado, se ve atrapado en un laberinto de equivocaciones, intentando desentrañar la verdad detrás de las palabras de su esposa, mientras que los invitados a la cena, intrigados y escépticos, observan la situación con creciente interés.
La noche avanza y, de manera inesperada, Julia se transforma. No solo sigue contando mentiras, sino que, inexplicablemente, se convierte en cómplice y testigo de los crímenes que se van a cometer en su propia casa. La atmósfera se vuelve opresiva, el peligro se cierne sobre los presentes, y la pregunta que se plantea el espectador es: ¿quién va a creer a Julia, una mujer que ha pasado toda su vida mintiendo, cuando ahora es la única que sabe la verdad? La obra explora temas como la desconfianza, la manipulación, la hipocresía y la búsqueda de la verdad en un mundo donde las apariencias son engañosas. La intensidad de la situación se construye a través del ritmo frenético de los diálogos y la creciente paranoia de los personajes, culminando en un final ambiguo que deja al público con la sensación de que la verdad, al igual que las mentiras, es una entidad elusiva y cambiante. La obra de Paso, de hecho, contiene elementos que anticipan los thrillers contemporáneos, prediciendo una tendencia que se popularizó en el teatro y el cine.
«Enseñar a un Sinvergüenza», creada en 1981, presenta un escenario completamente diferente, pero igualmente rico en ironía y crítica social. La historia se centra en Rosana, una joven maestra de 30 años que vive una vida monótona y, a menudo, aburrida. Rosana es hija déspota y solterona, y posee una serie de manías y costumbres que la convierten en una figura excéntrica y desafortunada. Su vida se desarrolla en un entorno de represión y control, donde la libertad individual se ve constantemente limitada por las expectativas de su familia.
La llegada de Lorenzo, su nuevo alumno, marca un punto de inflexión en la vida de Rosana. Lorenzo es un chico inteligente, independiente y desafiante, que comienza a cuestionar las normas y valores de la sociedad. A través de su relación con Lorenzo, Rosana se ve obligada a replantearse su propia vida y a abandonar sus prejuicios. La obra explora temas como la represión, la libertad, el conformismo y la importancia de la educación. El choque entre la personalidad de Rosana y la de Lorenzo genera situaciones cómicas y, al mismo tiempo, profundamente reflexivas. El estilo de Paso se aprecia en la construcción de personajes complejos, cada uno de ellos con sus propias contradicciones y motivaciones, que le hacen, a pesar de su exageración, personajes entrañables.
El éxito comercial de Alfonso Paso radica en su habilidad para crear situaciones que, aunque absurdas y en ocasiones grotescas, resuenan con la realidad cotidiana. En «Vamos a Contar Mentiras», esta habilidad se manifiesta a través de la desesperada situación de un hombre atrapado en una red de mentiras que su esposa teje sin control. La obra no se centra en la resolución de un delito, sino en la creación de una atmósfera de tensión y suspense, donde el espectador se pregunta constantemente si la verdad existe o si todo es una farsa. La construcción de la trama se basa en la subversión de las expectativas del público, que se enfrenta a una realidad donde las apariencias son engañosas y donde el lenguaje puede ser utilizado para manipular y confundir. El uso del humor, en este caso, no es burdo o superficial, sino que es un humor negro, que refleja la desesperación y la frustración de los personajes.
“Enseñar a un Sinvergüenza” ofrece una perspectiva igualmente interesante y provocadora. La obra explora la relación entre la autoridad y la rebeldía, y la capacidad del individuo para desafiar las normas sociales. A través de la dinámica entre Rosana y Lorenzo, Paso analiza los mecanismos de control social y la importancia de la educación en la formación del individuo. La figura de Lorenzo no es simplemente un personaje secundario; es un catalizador que despierta la conciencia de Rosana y la impulsa a cuestionar su propia vida. La obra se convierte así en una metafísica sobre la búsqueda de la identidad y la necesidad de romper con las cadenas del conformismo. La obra de Paso, con sus personajes complejos y sus diálogos ágiles, se beneficia de una puesta en escena cuidadosa, en la que la dirección debe conseguir transmitir la atmósfera de tensión y desconfianza que caracteriza la obra.
Opinión Crítica de Vamos A Contar Mentiras / Enseñar A Un Sinvergüenza
Ambas obras, “Vamos a Contar Mentiras” y “Enseñar a un Sinvergüenza”, son ejemplos paradigmáticos del trabajo de Alfonso Paso. Se trata de obras que, a pesar de su humor, no se limitan a entretener; ofrecen una reflexión sobre la sociedad, la condición humana y las relaciones sociales. “Vamos a Contar Mentiras” destaca por su atmósfera de tensión y suspense, por su diálogo rápido y por la construcción de un personaje femenino complejo y fascinante, que desafía los estereotipos femeninos de la época. La obra es un ejemplo de teatro psicológico, en el que la tensión narrativa se basa en la desconfianza y la incertidumbre. Se recomienda especialmente a aquellos que aprecien el teatro de “thriller” y la capacidad de Paso para generar situaciones de ”cliffhanger” que mantienen al público en vilo hasta el final.
«Enseñar a un Sinvergüenza” es una obra igualmente valiosa, aunque más contenida en su tratamiento. La obra se centra en la relación entre Rosana y Lorenzo, pero también en la represión y en la importancia de la educación. La interpretación de Rosana es crucial para el éxito de la obra, ya que se requiere un actor capaz de transmitir la desesperación, la frustración y, al mismo tiempo, la esperanza. Si bien la obra puede parecer, al principio, más lenta que “Vamos a Contar Mentiras”, la profundidad de su temática la convierte en una obra más reflexiva y, en última instancia, más relevante. Alfonso Paso es, sin duda, un autor importante en la historia del teatro español, y estas dos obras son un excelente punto de partida para descubrir su obra en su totalidad. La obra de Paso, en general, presenta una capacidad para la imitación de la realidad, lo que contribuye a su atractivo universal.
