La novela se inicia en 1910, con la pérdida de fe del pastor presbiteriano Clarence Wilmot, quien, tras una obsesión por el cine, se convierte en vendedor de enciclopedias. Esta transición representa el inicio de una saga familiar que se desarrolla a lo largo de un siglo, explorando las complejas relaciones entre los miembros de la familia Wilmot y su constante enfrentamiento con la figura de Dios. La novela se centra en las tres generaciones de Wilmot, sus vidas, sus contradicciones y sus sueños, mostrando cómo la influencia de la modernidad, el cine y la industrialización transforman su visión del mundo. El humor seco y la ironía característica de Updike están presentes a lo largo de la narrativa, a menudo utilizando la desmesura de los personajes para criticar la superficialidad de la sociedad estadounidense.
El núcleo de la historia se centra en Teddy, el hijo menor de Clarence, un joven que, a pesar de las expectativas familiares, decide permanecer en su pequeña localidad y casarse con Emily, una joven metodista que padece una deformación en un pie. Este matrimonio se convierte en el punto de partida para la historia de los Wilmot, y el lector se sumerge en las complejidades de su vida familiar, con sus alegrías y sus desilusiones. La novela explora la idea de la «falta de gracia» en la vida de Teddy, y su búsqueda de significado en un mundo que parece haberse vuelto cada vez más materialista y desprovisto de valores espirituales.
La historia continúa con el nacimiento de Essie, la hija de Teddy y Emily. Essie es, sin duda, el personaje más fascinante de la novela. Desde el principio, se presenta como una niña con una creencia inquebrantable en su propia perfección. Su ambición y búsqueda de fama la llevan a Hollywood, donde rápidamente se convierte en una «diosa de la pantalla», utilizando su belleza y carisma para alcanzar el éxito. Para Essie, Dios no es más que una «benigna presencia celestial encargada de satisfacer sus deseos», una herramienta para lograr sus objetivos. La novela explora la tensión entre la fe tradicional y la aspiración al éxito personal, y la peligrosa combinación de ambas.
La novela se articula en torno a la vida de Essie Wilmot, quien, impulsada por una profunda inseguridad, se ve atraída por el glamour de Hollywood. Su ambición por convertirse en una estrella de cine se basa en una creencia infantil en su propia perfección, que utiliza para manipular y confundir a los demás. El lector se convierte en testigo de la destrucción que la «perfección autoimpuesta» de Essie causa a su vida y a las vidas de aquellos que la rodean. La novela expone la fragilidad de la autoestima y el peligro de buscar la felicidad en fuentes externas, como el éxito y la fama.
La narrativa explora también la influencia del cine en la vida de la familia Wilmot. El cine, con sus imágenes y narrativas, se convierte en una fuerza desestabilizadora, que pone en tela de juicio las convenciones sociales y familiares. La obsesión de Clarence por el cine es un reflejo de la desilusión que siente ante la pérdida de fe, y su busqueda de nuevas formas de encontrar significado en un mundo que parece haberse despojado de sus valores tradicionales. Updike utiliza la extravagancia de la vida de Essie para criticar la superficialidad de la sociedad estadounidense, y su capacidad para ver el humor en la desgracia de los demás.
A medida que la novela avanza, se hace evidente que la historia de los Wilmot es una metáfora de la desilusión del siglo XX. La pérdida de fe, la desaparición de los valores tradicionales y la influencia del cine contribuyen a la pérdida de identidad y propósito que experimentan los personajes. La novela también plantea preguntas sobre la naturaleza de la perfección y la importancia de aceptar la imperfección. El final de la novela sugiere que, a pesar de la desilusión y la pérdida, la vida puede seguir teniendo valor. La persistencia de la familia Wilmot, con sus errores y contradicciones, es un testimonio de la resiliencia humana.
Opinión Crítica de La Belleza De Los Lirios
La hermosura de los lis es una novela monumental, un logro literario que consolida la reputación de John Updike como uno de los escritores más importantes de su tiempo. La novela es una obra maestra de la observación, un retrato preciso y penetrante de la vida familiar americana. Updike demuestra una habilidad inesgotable para describir el mundo que lo rodea, utilizando un estilo alegre, irónico y exquisitos. La novela es, además, una relectura brillante de los temas de la fe, la familia y el cine, y ofrece una perspectiva sorprendentemente original sobre la condición humana.
El personaje de Essie Wilmot es, sin duda, uno de los más fascinantes y complejos de la obra de Updike. La «diosa de la pantalla» es una figura ambigua y desafortunada, que representa tanto la tentación como el peligro de la ambición y la falta de autoestima. Su historia es una advertencia sobre la fragilidad de la autoestima y la importancia de aceptar la imperfección. La novela también es una crítica mordaz a la industria del entretenimiento y su capacidad para manipular y desilusionar a los espectadores.
A pesar de la extensión de la novela, Updike mantiene el ritmo y la atención del lector. La narrativa es fluida, entretenida y sorprendentemente profunda. La novela es una obra que invita a la reflexión y al debate, y que permanecerá en la memoria del lector mucho después de terminada la lectura. Se recomienda la lectura de La belleza de los lis a los lectores que aprecien la literatura de calidad, la observación meticulosa y la reflexión sobre la vida. Es una obra que debe ser leída al menos una vez.

