«El Cuerpo En Que Nací» se despliega a lo largo de los años setenta, un período convulso y transformador en América Latina y Europa, marcado por cambios sociales, políticos y culturales. La narradora, una niña con un defecto de nacimiento que le provoca una visión limitada, se encuentra aislada físicamente y psicológicamente de las tendencias dominantes de su tiempo. Esta diferencia física se magnifica por su entorno familiar: sus padres, pertenecientes a la entonces contracultural corriente del movimiento hippy, defienden un modelo de matrimonio abierto, promueven la independencia sexual y experimentan con formas de vida alternativas.
La historia no se limita, por lo tanto, a la descripción de un niño con discapacidad visual. Es, en esencia, un retrato de una época. La novela se sumerge en las comunas hippies, los espacios de experimentación social y sexual, la aparición de la contracultura y las inquietudes de una generación que cuestionaba las normas establecidas. Sin embargo, a través de la mirada de la narradora, se revela la fragilidad subyacente de estas utopías y las contradicciones inherentes a la búsqueda de la libertad. La niña, a quien llamaremos “la protagonista”, observa con una aguda sensibilidad el mundo que la rodea, registrando detalles, emociones y reflexiones que la alejan de las convenciones sociales, y que, inevitablemente, la llevan a cuestionar su propia identidad.
La novela explora la compleja relación de la protagonista con sus padres, quienes, a pesar de sus buenas intenciones, a menudo la ignoran o la ven como un objeto de curiosidad. Su vida se desarrolla en un contexto de exilio sudamericano, en una ciudad de México dividida entre la modernidad y la tradición, y en un entorno familiar marcado por la migración magrebí, lo que la expone a una diversidad de perspectivas y culturas. La obra se caracteriza por su realismo y su humor, en la que se mezclan momentos de profunda introspección con situaciones cotidianas que revelan la ironía y el absurdo de la vida.
El relato se estructura como una serie de sesiones de psicoanálisis, donde la protagonista, utilizando el diván como herramienta, reconstruye su infancia. Cada capítulo es un fragmento de memoria, no necesariamente cronológico, que se va conectando para formar una narrativa cohesiva. La voz del psicoanalista actúa como un filtro, después de un primer acercamiento, para darle sentido a los recuerdos de la protagonista, ofreciendo interpretaciones que a menudo desafían la lógica de la niña.
A través de estas sesiones, la protagonista revela su sentimiento de exclusión, su frustración por no poder percibir el mundo de la misma manera que los demás, y su deseo de encontrar un lugar en el que pertenezca. Reconoce que su diferencia física, lejos de ser una debilidad, ha sido, en cierto modo, su mayor fortaleza, ya que le ha permitido desarrollar una aguda sensibilidad y una capacidad de observación que le han otorgado una visión única del mundo. La narración no se centra únicamente en las experiencias de la infancia, sino que también se extiende a su vida adulta, explorando las consecuencias de su pasado y su lucha por construir una identidad coherente.
El diván, en este sentido, no es simplemente un lugar de terapia, sino que se convierte en un espacio de reconstrucción de la memoria. La protagonista, ayudada por el psicoanalista, desentraña los secretos y las contradicciones de su pasado, identificando patrones de comportamiento y relaciones que han influido en su vida. La obra está llena de simbolismo, en el que la imagen del ojo, como órgano de percepción, se convierte en un símbolo central de la novela. La «falta» de visión de la protagonista representa la falta de conexión con el mundo exterior, pero también la posibilidad de una nueva perspectiva en la vida.
Opinión Crítica de El Cuerpo En Que Nací: Un Testimonio de la Singularidad y el Sentido de la Identidad
«El Cuerpo En Que Nací» de Guadalupe Nettel es, sin duda, una novela brillante y perturbadora que se alza como un testimonio de la singularidad y el sentido de la identidad. Nettel ha logrado crear una obra que es a la vez profundamente personal y universal, que nos invita a reflexionar sobre nuestras propias limitaciones, nuestras propias contradicciones y nuestra propia relación con el mundo. La novela no es fácil de leer, ya que confronta al lector con la fragilidad de la condición humana, pero es una lectura recompensadora que nos dejará pensando durante mucho tiempo después de haber terminado de leerla.
Nettel ha conseguido dar voz a una experiencia que a menudo se ha silenciado o se ha ignorado. La obra de la autora no se limita a contar una historia de discapacidad; es una exploración de la identidad, la memoria y la búsqueda de sentido. La protagonista, a través de su «falta» de visión, se convierte en un espejo que nos permite ver nuestro propio mundo con nuevos ojos. Su lucha por encontrar un lugar en el mundo, su descontento con las convenciones sociales, su búsqueda de la felicidad, son experiencias que son universales y que resuenan en el lector. La novela es un ejemplo de cómo la literatura puede ser una herramienta poderosa para la exploración de la condición humana.
«El Cuerpo En Que Nací» es una obra que merece ser leída y releída. Su estilo de escritura es intenso, poético y al mismo tiempo queño y directo. Nettel ha logrado crear una voz narrativa que es a la vez fuerte y vulnerable, que nos conecta con la protagonista a un nivel profundo. Se trata de una novela que se queda grabada en la memoria, que nos invita a cuestionar nuestras propias certezas y a abrazar la complejidad de la vida. Recomiendo esta novela a aquellos que buscan una lectura que los desafíe, que los conmueva y que les permita ver el mundo con nuevos ojos.
