El
que se enmarcan dentro del DPI, desglosando cuidadosamente los elementos constitutivos del genocidio, los crímenes de guerra, los crímenes contra la humanidad y, más recientemente, el delito de agravamiento de la tortura. Se examinan las convenciones internacionales clave, como la Convención contra la Tortura y otros Tratamientos Crueles, Inhumanos o Degradantes, y los estatutos de la CPI. Además, se profundiza en los mecanismos de persecución penal, incluyendo la investigación, la presentación de cargos, el juicio y la ejecución de las sanciones. Se presta especial atención a los desafíos en la investigación de crímenes de guerra, particularmente en zonas de conflicto, y a los problemas relacionados con la admisibilidad de pruebas obtenidas en contextos irregulares. El libro también aborda la responsabilidad de los estados en la prevención y la persecución de estos crímenes, incluyendo el deber de investigar y enjuiciar a sus nacionales que hayan cometido crímenes internacionales.
La obra de Gil Gil no solo presenta una descripción general de la materia, sino que también examina los
en el DPI, como el desarrollo del concepto de “responsabilidad de los estados de manera colectiva” por su contribución a crímenes internacionales, y la expansión del alcance de la jurisdicción universal a través de la adopción de nuevas leyes nacionales. Además, sería útil incorporar un análisis más actualizado de los desafíos relacionados con la protección de los derechos humanos de los acusados en el sistema penal internacional, prestando especial atención a la necesidad de garantizar un juicio justo y acorde con los estándares internacionales. Finalmente, se sugiere incluir un glosario de términos clave del DPI, para facilitar la comprensión de la terminología especializada. «Derecho Penal Internacional (2ª Ed. 2019)» es una herramienta fundamental para el estudio del DPI, pero se beneficiaría de una mayor profundidad y actualización en algunos aspectos, asegurando así su relevancia en un campo en constante evolución.
