La historia comienza con una escena aparentemente banal: un escritor, que se revela como J. Antonio Granados, se encuentra con un lápiz. No es un lápiz cualquiera; posee un brillo inusual y, lo más importante, un deseo inconfesable. Este deseo es el eje central de la narrativa, impulsando al escritor a utilizar el lápiz para plasmar una imagen específica: un retrato de una mujer. Sin embargo, el lápiz no obedece inmediatamente; resiste la instrucción del autor, negándose a crear la imagen deseada. Este rechazo inicial no es una simple obstinación material; es un reflejo de la propia lucha interna del escritor, su conflicto entre la intención original y la libertad creativa.
A medida que el escritor intenta imponer su voluntad al lápiz, este se transforma en una fuerza casi sobrenatural. Granados utiliza una narración en primera persona para intensificar la sensación de
con momentos de
, la
, con sus saltos temporales y sus es oníricas, crea una atmósfera de suspense y inquietud, que refuerza el impacto del relato. El uso de la primera persona nos permite acercarnos al personaje del escritor, sentir su desesperación, su confusión y su incapacidad para controlar su propia obra.
Si bien “Este Era Un Lapiz” no es una novela fácil de leer, es una obra que recompensa la atención y la reflexión. Es un relato que nos invita a prestar atención a las presiones externas que pueden influir en nuestro trabajo, y a defendernos de las tentaciones del control y la perfección. La obra de Granados es un testimonio de la importancia de la libertad creativa, y de la necesidad de confiar en nuestra propia intuición.
Recomendación: “Este Era Un Lapiz” es una lectura obligada para aquellos que se interesen por la narrativa corta española, por la literatura surrealista y por los temas relacionados con el arte y la creación. Es una obra que nos recordará la importancia del proceso creativo, y que nos invitará a reflexionar sobre nuestra propia relación con el arte y la producción intelectual. No es una obra que ofrezca respuestas fáciles, pero sí una experiencia literaria profundamente satisfactoria y perturbadora. Recomiendo esta obra a los que tengan el valor de explorar los límites de la psicología y la imaginación.

