La trama, aparentemente desordenada, se centra en Jerónimo Rodríguez Loera, un niño nacido en 1936 en Lagos de Moreno, Jalisco, y que, desde una edad temprana, manifiesta una capacidad asombrosa para recordar eventos que no ha vivido. No se trata de simples recuerdos; Jerónimo posee un conocimiento exhaustivo de la historia, los inventos, las obras de arte y la vida de las personas que existieron siglos antes. Este prodigio, sin embargo, es recibido con desconfianza y temor por su familia, especialmente por su padre, Eusebio, un panadero asturiano, y por su madre, Mercedes. El niño es considerado un monstruo, un signo de retraso mental, y es relegado a las habitaciones de los criados, donde su odio hacia su padre y su mundo se intensifica. El germen de una revolución doméstica se gesta desde este momento, una rebelión contra la autoridad, la ignorancia y la imposición de un destino.
La novela se desarrolla en una serie de saltos temporales y espacios, gracias a la habilidad de Jerónimo para “acceder” a diferentes líneas temporales. El lector se ve transportado a la vida de personajes históricos, como el inventor de la modernidad, un joven turco, o el mayor poeta erótico de la lengua, revelando sus secretos más oscuros. Estas incursiones no son meras digresiones; son esenciales para la comprensión del presente de Jerónimo y para la exploración de la condición humana. La novela se convierte en una crítica a la moralidad convencional, al fanatismo religioso y a la manipulación de la historia. Además, la figura de Jerónimo se erige como un símbolo de la resistencia y la búsqueda de la verdad, desafiando las estructuras de poder y la autoridad establecida. La ruleta galáctica, un dispositivo de la mente de Jerónimo, sirve como punto focal para todas estas conexiones temporales y espaciales.
La narrativa de «Vidas Perpendiculares – Cm» se construye sobre una serie de conversaciones fragmentadas entre Jerónimo y un narrador secundario, una figura enigmática que actúa como intermediario y cronista de los acontecimientos. Estas conversaciones, a menudo inconexas y ambiguas, revelan la complejidad del universo de Jerónimo y la naturaleza de la realidad en la que se encuentra inmerso. El lector es constantemente desafiado a interpretar los mensajes, a reconstruir la historia y a discernir la verdad de los relatos. La obra se centra en la idea del conocimiento como arma y de la influencia del saber en la formación de la identidad.
La novela plantea interrogantes fundamentales sobre la naturaleza del tiempo y la memoria. Jerónimo no solo recuerda hechos históricos, sino que parece tener una capacidad de acceso a diferentes líneas temporales, permitiéndole interactuar con personajes del pasado. Esto no es simplemente una fantasía; es una manifestación de una profunda conciencia que lo diferencia de los demás. A través de esta capacidad, Jerónimo cuestiona la validez de la historia oficial, los mitos y las creencias establecidas. En lugar de aceptar la narrativa dominante, Jerónimo construye su propio conocimiento, basado en la observación, la intuición y la experiencia. La «ruleta galáctica» se convierte en el símbolo de esta capacidad de acceder a través del tiempo, y representa la voluntad de Jerónimo de romper con las limitaciones del presente.
Opinión Crítica de Vidas Perpendiculares – Cm
Álvaro Enrigue ha logrado con «Vidas Perpendiculares – Cm» una obra maestra de la experimentación narrativa. La novela es, en esencia, una crítica a la historia oficial y una reflexión sobre la naturaleza de la verdad y el conocimiento. La estructura narrativa, aparentemente caótica, es en realidad cuidadosamente construida, y se revela en su totalidad a medida que el lector se adentra en el universo de Jerónimo. Enrigue demuestra una maestría inigualable en la construcción de mundos complejos y en la creación de personajes inolvidables. «Vidas Perpendiculares – Cm» no es una novela fácil de leer, pero es una de las más estimulantes y gratificantes que se han publicado en las últimas décadas.
La novela se erige como un desafío al lector. Enrigue no ofrece respuestas fáciles, sino que plantea preguntas que nos obligan a reflexionar sobre nuestra propia percepción del mundo. La experimentación formal de la obra, junto con su estilo fragmentario y sus numerosos cambios de narrador, puede resultar desconcertante al principio, pero a medida que el lector se acostumbra a la estructura, se revelan las profundidades de la novela. Como señala Carlos Fuentes, «Excelente novela. La estrategia narrativa de este inteligentísimo creador acaba en unas páginas de un poder arrasante”. Enrigue, con su aguda inteligencia y su habilidad para la sorpresa, ha creado una obra que perdurará en el tiempo. Recomendada a lectores aventureros, que busquen una lectura que los desafíe y los haga pensar.


