La novela se centra en Manex, un joven vasco, cuya misión es acompañar a la comparsa de colosales de Pamplona durante su viaje a Nueva York en octubre de 1965. La invitación, en principio, parece un simple despliegue festivo, pero desde el inicio se revela que algo va mal. A pesar de la anticipación y la promesa de una experiencia única, las autoridades estadounidenses, influenciadas por la discriminación racial vigente en la época, prohiben la participación de los dos gigantes negros, considerándolos una ofensa a la sensibilidad pública. Esta prohibición desencadena una serie de acontecimientos inesperados que llevarán a Manex a embarcarse en un viaje largo y tortuoso, tanto físico como emocional.
El viaje de Manex no se limita a los Estados Unidos. Impulsado por la necesidad de comprender lo que está pasando y de encontrar una explicación a la injusticia, el joven se adentra en un laberinto de eventos e individuos. Será testigo del brote de los disturbios raciales que siguen al asesinato de Malcolm X, del ambiente excéntrico y desestructurado de la comunidad The Factory, un grupo de artistas y psicodélicos que rodeaban a figuras como Andy Warhol; del complejo entramado de intereses y alianzas entre los servicios secretos cubanos y los Black Panthers; y, finalmente, de la psicodelia proto hippie que impregnaba los primeros festivales de música, especialmente aquellos relacionados con el Festival de Woodstock. El libro explora la conexión entre estos sucesos aparentemente desconectados, mostrando cómo la lucha por la justicia social y la búsqueda de alternativas a la sociedad convencional se entrelazaban de forma inextricable. La narrativa, rica en detalles sensoriales y descripciones vívidas, crea una atmósfera opresiva y a menudo perturbadora, reflejando la tensión y la incertidumbre de la época.
Además, la novela no rehúye la representación de la brutalidad y la violencia, mostrando, sin idealizaciones, el lado oscuro de la lucha por los derechos civiles. El libro no busca ofrecer una visión simplificada de la historia, sino que invita al lector a reflexionar sobre las complejidades de la desigualdad racial, la importancia de la memoria histórica y la necesidad de denunciar la injusticia en todas sus formas. El viaje de Manex es, en última instancia, una búsqueda de sentido en un mundo que se encuentra en plena transformación.
La narrativa se organiza en torno a una serie de episodios que, aunque aparentemente dispersos, están interconectados por la figura central de Manex y por la problemática de la discriminación racial. Cada encuentro, cada conversación, cada evento que el joven presencia, contribuye a una comprensión más profunda de los mecanismos del poder, las dinámicas sociales y las contradiccciones de la época. El autor utiliza una técnica narrativa que juega con el tiempo y el espacio, saltando entre diferentes perspectivas y momentos, lo que añade una dimensión adicional a la narrativa. No es una lectura lineal, sino más bien una exploración compleja y a veces desorientadora del conflicto social de la época.
La figura de Manex, en su incertidumbre y en su búsqueda de respuesta, se convierte en un símbolo de la desorientación de la generación que vivió los años 60. Es un joven involucrado en un conflicto que no entiende completamente, pero que al final se convierte en un testigo crucial de la historia. Su viaje es un viaje interior tanto como uno geográfico, y su transformación a lo largo de la novela es una de las partes más fascinantes de la narrativa. El libro no se limita a ser una historia de viajes y aventuras; es, ante todo, una exploración del ser humano en situaciones de crisis y de incertidumbre. La profundidad de la narración se refuerza gracias a los diálogos realistas y a las descripciones vívidas de los lugares y de las personas que Manex conoce.
La novela también critica, de forma sutil pero efectiva, las instituciones y los poderes de la época. Se muestra la corrupción y el engaño que se esconden bajo la fachada de la democracia, y se denuncia la manipulación de la información y el control de la opinión pública. El libro es una llamada a la conciencia y a la responsabilidad social, y nos recuerda que la lucha por la justicia y la igualdad es una lucha que nunca termina.
Opinión Crítica de Black Is Beltza (Castellano)
«Black Is Beltza» es una obra ambiciosa y compleja, que requiere del lector una cierta dosis de paciencia y una mente abierta. No es una lectura fácil, pero sí una experiencia satisfactoria para quienes buscan una narrativa profunda y reflexiva sobre la historia y la sociedad. La novela se erige como un testimonio valioso de una época convulsa, marcada por la lucha contra la discriminación racial, la experimentación artística y la búsqueda de alternativas a la sociedad convencional. Harkaitz Cano ha logrado crear una historia que es a la vez fascinante y conmovedora, y que nos invita a reflexionar sobre los problemas que aún hoy siguen vigentes.
El estilo narrativo de Cano es experimental, a veces poco común, pero es precisamente esta originalidad lo que hace que la novela sea tan especial. El autor utiliza una serie de técnicas narrativas para crear una atmósfera opresiva y perturbadora, y para transmitir las emociones de los personajes. Sin embargo, es importante reconocer que esta complejidad puede ser un obstáculo para algunos lectores. No es una narrativa lineal y sencilla, sino que requiere del lector una activa participación en la construcción del significado de la historia.
No obstante, a pesar de su complejidad, «Black Is Beltza» es una obra que merece ser leída y analizada. Es una novela que nos hace pensar, que nos desafía y que nos muestra la realidad con crudeza y honestidad. La obra está fortemente basada en hechos históricos y eventos reales, lo que le da una mayor profundidad y credibilidad. Además, la profundidad de la narración se refuerza gracias a los diálogos realistas y a las descripciones vívidas de los lugares y de las personas que Manex conoce. Recomendamos «Black Is Beltza» a quienes buscan una narrativa que los desafíe, que los haga pensar y que los conecte con una época histórica clave.
La novela es, en definitiva, una obra monumental que no debería pasar desapercibida. Es un testimonio importante de la historia de derechos civiles, de la contracultura y de la búsqueda de identidad. Y, sobre todo, es una historia que nos recuerda que la lucha por la justicia y la igualdad nunca termina.

