La novela se centra en dos mujeres, Albina y La Jaiba, cuyo encuentro casual desencadena una serie de eventos fantásticos y perturbadores en el pequeño pueblo de Santa Lucía, en el norte de Chile. Albina, la protagonista principal, es una mujer gigantesca y de piel blanca, amnésica y con una sensualidad desmedida que transforma a los hombres a su alrededor en una jauría desenfrenada, impulsada por la lujuria y la violencia. Su origen es enigmático; una figura que emerge de las profundidades de la memoria colectiva, un símbolo de la inconsciente sexualidad, de la potencia destructiva del deseo. La Jaiba, por su parte, es una mujer de aspecto peculiar, con un bigote prominente y una joroba pronunciada, que se siente atraída por la energía de Albina y se convierte en su compañera, a pesar de su carácter reticente y su profunda melancolía.
La historia se desarrolla a través de una serie de escenas fragmentadas y no lineales, que se entrelazan para construir una trama compleja y llena de misterio. A medida que la acción se desarrolla, se revelan otros personajes, cada uno con su propia historia y su propia conexión con Albina y La Jaiba. Entre ellos, encontramos a Manuel, un viejo cartógrafo que está obsesionado con encontrar un tesoro perdido, y al Hermano Abel, un monje que busca la iluminación a través de prácticas alquímicas. Estos personajes, junto con Albina y La Jaiba, forman un grupo heterogéneo, unidos por un azar mágico y por la fuerza de su propia necesidad. Jodorowsky construye un universo donde la metamorfosis es la norma; los personajes, los objetos, incluso el propio paisaje, se transforman constantemente, reflejando la fragilidad de la identidad y la naturaleza fluida de la realidad.
La Jaiba, en particular, es un personaje fundamental en la narrativa. Es una mujer con una gran capacidad de observación y un profundo conocimiento de las artes esotéricas. Ella es la que intenta dar sentido a los acontecimientos y, al mismo tiempo, la que lucha contra la influencia descontrolada de Albina. A través de ella, Jodorowsky explora la diferencia entre el conocimiento racional y la intuición mágica. La Jaiba representa la resistencia a la fuerza bruta del deseo, y simboliza la búsqueda de un equilibrio entre la razón y la emoción.
La novela también está impregnada de elementos simbólicos, como el agua, que representa la vida y la fertilidad, y el desierto, que simboliza la soledad, el vacío, y la posibilidad del renacer. Jodorowsky utiliza estos símbolos para crear una atmósfera onírica y surrealista, que desafía las interpretaciones literarias convencionales.
«Albina Y Los Hombres-Perro» es un viaje por las profundidades de la memoria y del deseo, una exploración de la naturaleza humana en su forma más extrema. La novela se centra en la relación entre Albina y La Jaiba, dos mujeres que se encuentran en un momento de crisis, y que juntas desencadenan una serie de eventos que alteran el destino del pequeño pueblo de Santa Lucía. La historia se desarrolla a través de una serie de escenas fragmentadas y no lineales, que se entrelazan para construir una trama compleja y llena de misterio.
El origen de Albina es, en principio, un misterio. Ella llega al pueblo como una entidad desconocida, una figura que irrumpe en la vida de los demás de forma abrupta y desorientadora. Su amnesia es una característica clave de su personaje, lo que la convierte en un lienzo en blanco, susceptible de ser influenciado por los deseos y los miedos de los demás. A medida que Albina interactúa con los hombres del pueblo, estos se ven transformados, adentrándose en un estado de trance erótico y agresivo, despojados de su racionalidad y control. Esta transformación es una representación simbólica de la pérdida de la identidad y de la vulnerabilidad ante el poder del deseo.
La Jaiba, en contraste con Albina, es un personaje más reflexivo y consciente. Ella es una mujer con una gran capacidad de observación y un profundo conocimiento de las artes esotéricas. Ella siente que Albina está fuera de control, que está siendo consumida por su propia energía y que necesita ser controlada. La Jaiba intenta llevar a Albina de vuelta al camino, pero sus esfuerzos son en vano. Ella se da cuenta de que Albina no puede ser controlada, y que debe aceptar su destino. La relación entre Albina y La Jaiba es una dichosa paradoja, una mezcla de atracción y repulsión, de necesidad y rechazo.
A medida que la historia avanza, se revelan otros personajes, cada uno con su propia historia y su propia conexión con Albina y La Jaiba. Manuel, el viejo cartógrafo, está obsesionado con encontrar un tesoro perdido, que cree que es la clave para su redención. El Hermano Abel, el monje, busca la iluminación a través de prácticas alquímicas, tratando de transformar el mundo en un lugar más puro y perfecto. Todos estos personajes están ligados por un destino común, un destino que está siendo influenciado por la energía descontrolada de Albina. Jodorowsky utiliza estos personajes para explorar temas como la reputación, la obsesión, y la búsqueda de la verdad. La novela también es una reflexión sobre la naturaleza del arte, sobre la necesidad de crear y de transformar el mundo, y sobre la importancia de la memoria.
«Albina Y Los Hombres-Perro» es un logro literario importante. Alejandro Jodorowsky ha creado una obra que es a la vez inquietante y fascinante, que desafía al lector a cuestionar sus propias creencias y su propia percepción del mundo. La novela es un meta-texto, una obra que reflexiona sobre sí misma y sobre el proceso de la creación literaria. Jodorowsky utiliza el lenguaje como una herramienta para desmantelar la lógica y para crear un universo de posibilidades. «Albina Y Los Hombres-Perro» es una novela que no se olvida fácilmente. Es una obra que merece ser leída y re-leída, porque cada vez se descubrirán nuevas capas de significado. Es, en esencia, una obra de arte.
