JAUME RIBERA nos sumerge en un Barcelona crudo y realista con «Todos Los Detectives Se Llaman Flanagan». La novela, publicada por Anaya, no es una historia de espías de alta tecnología ni un thriller convencional. Es, antes que nada, una
El desarrollo del caso de Mateo lo lleva a Flanagan a un laberinto de informaciones contradictorias y pistas falsas. La búsqueda se convierte en un viaje a través de los barrios más marginales de Barcelona, donde la vida transcurre al ritmo de las estaciones y donde la ley no siempre es respetada. A medida que Flanagan profundiza en la investigación, se da cuenta de que la desaparición de Mateo está relacionada con una antigua disputa familiar que involucra a la familia de Carmen, una familia con una historia oscura y llena de secretos. La trama se complica aún más cuando se descubre que la familia de Carmen está involucrada en actividades ilegales, lo que convierte a Flanagan en un objetivo.
La investigación de Flanagan se apoya en su intuición, en su conocimiento de la ciudad y en su capacidad para conectar con las personas. Utiliza métodos poco convencionales, como la observación, la escucha y el razonamiento deductivo. También cuenta con la ayuda de algunos personajes secundarios que se acercan a él en busca de justicia o de ayuda. La trama se intensifica a medida que se revelan nuevos secretos y se descubren nuevos peligros. Flanagan se enfrenta a una serie de obstáculos y desafíos que ponen a prueba su valentía y su determinación. La
que buscan historias originales, con personajes complejos y una prosa cuidada. Es una lectura que te recomiendo a todos los amantes del género, y que te dejará pensando en ella mucho tiempo después de haber terminado de leerla. Es un libro que merece ser leído y releído, una joya del literario catalán.



