La historia de Lola Casas comienza en un pequeño pueblo de la Garrotxa, donde creció con una profunda conexión con la tierra y con la cultura local. Desde muy joven, se sintió atraída por la enseñanza, influenciada por la figura de su propio maestro, un hombre que le transmitió su amor por el conocimiento y el deseo de ayudar a los demás. Sin embargo, la realidad de la época, con las limitaciones impuestas por la sociedad y la falta de oportunidades para las mujeres, le dificultaba el camino hacia su sueño.
Lola, decidida a no renunciar a su vocación, se enfrenta a numerosos obstáculos: la oposición de las autoridades, la falta de recursos en la escuela rural donde intenta impartir clases, la incomprensión de algunos compañeros y la constante necesidad de luchar por sus ideas. A través de su relato, la autora nos muestra su perseverancia, su ingenio y su valentía al intentar transformar la educación rural, que entonces era considerada un lujo y unánimemente ignorada. Nos cuenta cómo, a pesar de todo, logró crear un ambiente de aprendizaje estimulante y cercano, lleno de vida y de contacto con la naturaleza. La relación con sus alumnos, un grupo de niños y niñas con sueños y aspiraciones, es el eje central de su relato, mostrándonos su dedicación y su capacidad para conectar con cada uno de ellos, impulsándolos a aprender y a crecer.
La narrativa se entrelaza con recuerdos de su vida personal: su relación con su familia, sus amistades, sus amores, sus viajes y sus experiencias. A través de estos detalles, Lola Casas nos ofrece una visión completa de una mujer que, con un espíritu libre y rebelde, decidió vivir su vida a su manera, sin dejarse intimidar por las convenciones sociales. El libro está impregnado de un humor sutil y ameno que, junto con la sensibilidad de la autora, hace que la lectura sea especialmente agradable y conmovedora. Además, la autora no escatima en mostrar las dificultades y los sacrificios que implicó su lucha por la educación, pero también celebra los pequeños logros y los momentos de alegría que la acompañaron a lo largo de su vida.
El libro se estructura como una serie de recuerdos, fragmentos de su vida que, al ser reunidos, construyen un relato coherente y conmovedor. Lola Casas relata su infancia y juventud, su formación como maestra, sus experiencias en las escuelas rurales de la Garrotxa, y su lucha por la defensa de una educación de calidad para todos los niños, independientemente de su origen social o geográfico. Pero más allá de la cronología de los hechos, el libro es una reflexión sobre la importancia de la
en la época, con sus problemas económicos y sociales, su aislamiento geográfico, y su falta de oportunidades. También describe la situación de las
no es solo un derecho, sino también una responsabilidad, y que cada uno de nosotros tiene un papel que desempeñar en la construcción de un mundo más justo y equitativo. Además, el libro es una celebración de la creatividad, de la imaginación y de la vitalidad, cualidades que Lola Casas mantiene a lo largo de su vida.
Recomendación: Este libro es una lectura obligada para cualquiera que se interese por la historia de Cataluña, por la educación, por la literatura autobiográfica y, en definitiva, por la vida de una mujer que decidió seguir su corazón. Es un libro que te hará sonreír, llorar, reflexionar y, sobre todo, inspirarte. Es un tesoro que queda grabado en el corazón y que se repite con cada vez más fuerza. Un libro de lectura amable y reflexiva, perfecto para aquellos que buscan una historia que les haga sentir vivos.
