Este libro, “El Olvido Que Seremos” de Héctor Abad Faciolince, publicado por Alfaguara, se erige como una obra fundamental para entender la tragedia que asoló Colombia en las últimas décadas. A través de la mirada y el recuerdo de su hijo, nos sumergimos en la vida de Héctor Abad Gómez, un médico y activista defensor de los derechos humanos asesinado brutalmente en 1987. Más que una simple biografía, es un relato de amor, dolor, y un clamor por la justicia, tejido con la sensibilidad de un hijo que busca dar voz a su padre y honrar su legado. El libro explora la violencia sistemática que caracterizó a Colombia y cuestiona las causas y consecuencias de un conflicto que ha marcado profundamente la historia del país.
“El Olvido Que Seremos” no es una narración lineal, sino un viaje introspectivo a través de los recuerdos de Héctor Abad, combinando la memoria personal con la documentación histórica y el contexto político de la época. La novela nos permite comprender la magnitud del impacto de la muerte de su padre no sólo para la familia, sino para toda la sociedad colombiana, que se vio confrontada con la brutalidad de la violencia política y la impunidad de los actores armados. El libro, por tanto, se convierte en un llamado a la memoria y a la reflexión sobre el futuro de Colombia.
La novela se centra en la relación entre Héctor Abad y su hijo, y cómo la muerte del médico influyó en la vida de ambos. A través de fragmentos de la memoria de Héctor, el lector se introduce en un ambiente familiar de profunda preocupación y, al mismo tiempo, de gran solidaridad y compromiso social. La obra se construye alrededor de la búsqueda del hijo por entender la vida de su padre, su vocación, sus ideales y, sobre todo, el impacto de su asesinato. El autor, con una prosa poética y cargada de emoción, nos relata las conversaciones, los recuerdos y las reflexiones que lo llevaron a reconstruir la trayectoria de su padre, desde sus primeros años como estudiante hasta su labor como defensor de los derechos humanos y su trágica muerte.
El relato no se limita a la descripción de los hechos que rodearon el asesinato. El libro también explora las dinámicas familiares, las tensiones y los conflictos que existían dentro de la familia Abad, así como su relación con otros activistas y líderes de la oposición. A través de estas historias, el lector se adentra en un universo de ideas, de debates y de luchas por la democracia y la justicia social. La obra se interrumpe con momentos de introspección personal, donde Héctor Abad confronta sus propios miedos, dudas y deseos. El autor, en un ejercicio de honestidad brutal, se enfrenta al dolor de la pérdida y a la necesidad de comprender por qué su padre, un hombre de paz y de ideales, fue víctima de una violencia tan brutal.
La novela se estructura de manera no cronológica, utilizando fragmentos de memoria, cartas, diarios y documentos para reconstruir la vida de Héctor Abad y el contexto histórico en el que vivió. Esta técnica narrativa permite al lector sumergirse en la mente del autor, experimentando sus emociones y sus reflexiones de primera mano. Asimismo, el libro evita la glorificación de la figura de Héctor Abad, mostrando también sus defectos y sus contradicciones, lo que le otorga una mayor verosimilitud y profundidad. La ausencia de un relato lineal contribuye a la intensidad emocional de la obra, ya que el lector se siente parte del proceso de reconstrucción de la memoria.
El núcleo de la novela reside en la búsqueda de Héctor Abad de comprender la vida de su padre, un hombre que, en el corazón de la violencia colombiana, se mantuvo firme en su compromiso con la justicia y la defensa de los derechos humanos. La obra no es simplemente una biografía; es un acto de resistencia contra el olvido, una forma de mantener viva la memoria de un hombre que fue silenciado por la violencia. A través de recuerdos, reflexiones y documentos, el autor reconstruye la trayectoria de su padre, mostrando su vocación, sus ideales y su lucha contra la impunidad.
El relato se centra en la época en la que Héctor Abad Gómez trabajaba como médico en la comunidad afrocolombiana de Tuzanía, en el departamento de Córdoba. En este entorno, se dedicó a brindar atención médica y a defender los derechos de las personas más vulnerables, denunciando las violaciones de derechos humanos cometidas por los grupos guerrilleros y los paramilitares. La descripción de esta labor, tanto como acto social, es un componente fundamental de la obra, evidenciando la labor de este hombre como un individuo comprometido con sus ideales. Este acto de denuncia, aunque conlleva peligro, reforzó su compromiso con la justicia y la moralidad.
La novela no rehúye la brutalidad del asesinato de Héctor Abad, que tuvo lugar en 1987, y explora las consecuencias de este acto para la familia y para la sociedad colombiana. El relato nos muestra el dolor, la rabia y la desesperación de los familiares, así como el impacto de la muerte de Héctor Abad en el movimiento de derechos humanos. Asimismo, el libro denuncia la impunidad que prevaleció durante años, y la falta de justicia para la víctima. La novela hace un fuerte llamado a la responsabilidad y la memoria histórica, incitando a la reflexión sobre las causas y consecuencias del conflicto colombiano.
Opinión Crítica de El Olvido Que Seremos
“El Olvido Que Seremos” es, sin duda, una obra de gran valor literario y social. Héctor Abad Faciolince ha logrado escribir un libro profundamente conmovedor, que nos obliga a reflexionar sobre la violencia, la memoria y la responsabilidad. El libro, según Mario Vargas Llosa, es “la más interesante experiencia de lector de mis últimos años” – una declaración de admiración que subraya la calidad y el impacto de la obra. Javier Cercas, por su parte, la describe como «un libro tremendo y necesario, de un coraje y una honestidad arrasadores, » resaltando la valentía del autor al abordar un tema tan sensible.
La escritura de Abad espoética y precisa, combinando la memoria personal con la documentación histórica y el contexto político de la época. El autor ha logrado crear un retrato vívido y realista de su padre, mostrando su inteligencia, su sensibilidad y su compromiso con la justicia. Rosa Montero considera que es «un libro hermoso, genuino y conmovedor», destacando la capacidad del autor para transmitir emociones y experiencias. La obra, de acuerdo con Manuel Rivas, “no sé si un libro puede mudar la vida, pero sí que puede modificar tu reloj biológico, ” lo cual sugiere que la experiencia de lectura puede tener un impacto profundo en el lector. El libro no es una lectura fácil, pero es una lectura necesaria.
A pesar de su intensidad emocional, «El Olvido Que Seremos» es un libro equilibrado, que no cae en la sentimentalidad ni en la propaganda. Adolfo Castañón, de Letras Libres, lo califica como “una memoria apasionada escrita con amor y sangre, ” y lo considera “una necesaria lección sobre temas como la educación civil y la relación entre memoria personal y memoria histórica, ” así como «un insustituible testimonio de lucha por la democracia, la razón ilustrada y la tolerancia.» La obra, en definitiva, es un poderoso testimonio de la lucha por la justicia y la democracia en Colombia, y un recordatorio de que el olvido puede ser una herramienta de opresión. Según Pierre Assouline, «Hay pasajes que entretienen, otros que conmueven, pero son raros los que nos dejan indiferentes.» Es una obra que merece ser leída y releída, y que nos invita a reflexionar sobre el pasado y el presente de Colombia, y sobre el futuro de la humanidad.


