«Miradas a los Mundos Antiguos», obra de Frithjof Schuon, publicada por José J. De Olañeta, es un viaje intelectual profundamente arraigado en la
. La obra, en definitiva, es una invitación a la contemplación y a la comprensión profunda de la historia a través del lente de la sabiduría ancestral.
«Miradas a los Mundos Antiguos» se articula como un estudio exhaustivo de las civilizaciones pre-cristianas, especialmente las de Egipto, Grecia y Persia, explorando sus filosofías, religiones y artes. Schuon argumenta que cada una de estas civilizaciones, a su manera, representaba un intento válido de comprender el universo y la condición humana, aunque cada uno estuvo, inevitablemente, sujeto a un «caos» interno que condujo a su declive. Este “caos” no se interpreta como un fracaso moral, sino como una consecuencia lógica de la imperfección inherente al hombre y su capacidad limitada para acceder directamente a la verdad. La obra se centra en desmitificar la idea de un “progreso” lineal, presentando en cambio una visión cíclica de la historia donde cada edad tiene su propia lógica y su propio conjunto de símbolos.
Schuon analiza profundamente los conceptos de la mística egipcia (la idea del «ser» y la necesidad de la purificación individual), la filosofía griega (con su énfasis en la razón y la búsqueda de la forma), y la religión persa (la veneración del Fuego Sagrado como símbolo de la unidad y la trascendencia). En cada caso, el autor resalta las similitudes subyacentes, vinculadas a la Sophia Perennis, y las diferencias derivadas de las distintas formas en que cada cultura abordó los problemas fundamentales de la existencia. No se limita a describir los sistemas de pensamiento; busca extraer los principios esenciales que los unifican y que se manifiestan a través de la historia. Cada «mundo antiguo» es, para Schuon, una muestra de un «caos» particular, que se manifiesta en forma de decadencia moral y de desviación de la armonía original.
La obra profundiza en el concepto de «caos» como una fuerza ineludible, tanto en el individuo como en la sociedad. Schuon no ve el «caos» como algo puramente negativo, sino como una condición necesaria para la renovación y el cambio. El «caos» es el producto de la falta de armonía, la desviación de la verdad, y la corrupción del orden natural. En cada civilización, la falta de armonía entre el individuo, la sociedad y el cosmos, llevaban al “caos”. El autor argumenta que el «caos» es una experiencia fundamental en la vida humana, y que la verdadera sabiduría consiste en saber vivir con él y en utilizarlo como catalizador para la transformación personal y social. La obra explora estas dimensiones de manera constante.
El libro se estructura en torno a la idea de que las civilizaciones pre-cristianas se caracterizaban por un profundo conocimiento de los principios fundamentales de la armonía cósmica. Sin embargo, cada una de ellas, a su vez, cayó en un período de declive debido a la corrupción del orden natural, provocada por la pérdida de esta armonía. Schuon critica la visión occidental del “progreso” como una serie de avances lineales que van siempre hacia el mejoramiento. En lugar de eso, la obra ofrece una visión donde cada edad está en equilibrio, y a través de un “caos” particular, se lleva a la ruina.
La obra analiza cómo las ideas de la mística egipcia se basaban en la búsqueda de la unidad con lo divino, a través de una purificación interna y un conocimiento directo de la realidad. Esta “armonía” se desvirtuaba gradualmente con el tiempo, provocando conflictos internos y una pérdida de la conexión con el orden cósmico. De manera similar, la filosofía griega, aunque notable por su rigor intelectual y su búsqueda de la forma, también sucumbió a la influencia del «ego» y a la pérdida de la perspectiva trascendente. El libro señala que el “ego” es el principal obstáculo para acceder a la sabiduría verdadera.
El análisis de la religión persa, con su veneración del Fuego Sagrado, proporciona una ilustración particular de este ciclo. El Fuego, que representaba la unidad y la trascendencia, fue gradualmente corrompido por la idolatría y la pérdida de su significado original. Schuon argumenta que el «caos» de la religión persa se manifestó en la idolatría, en la corrupción de los rituales y en la pérdida de la conexión con lo divino. A pesar de este declive, la obra reconoce la importancia del «caos» como un agente de cambio, sugiriendo que la verdadera sabiduría reside en la capacidad de utilizarlo para la transformación personal y social. La obra establece con firmeza que es cada “caos” un proceso de “caída” de un nivel superior.
Opinión Crítica de Miradas A Los Mundos Antiguos
«Miradas a los Mundos Antiguos» es una obra de una densidad intelectual y una profundidad filosófica que puede resultar intimidante para el lector no iniciado. La escritura de Schuon es precisa, rigurosa y a menudo esotérica, lo que puede dificultar su comprensión. Sin embargo, para aquellos que estén dispuestos a invertir el tiempo y el esfuerzo necesarios, la obra ofrece una perspectiva valiosa y perspicaz sobre la historia, la civilización y la condición humana. El libro, aunque requiere una lectura cuidadosa, es fundamental para comprender la sophia perennis y su influencia en las grandes civilizaciones.
A pesar de la riqueza del contenido, se podría argumentar que la obra es, en algunos aspectos, excesivamente dogmática y elitista. La insistencia de Schuon en la necesidad de un conocimiento «directo» de la verdad, la denigración de la razón occidental y la predicación de la necesidad de una “purificación” individual, pueden resultar excluyentes para muchos lectores. Además, la visión del autor del «caos» como una fuerza necesaria, puede resultar deshumanizante, al sugerir que la imperfección y el sufrimiento son inherentes a la condición humana y que la verdadera felicidad solo puede alcanzarse a través de la resignación. No obstante, la obra sigue siendo de gran valor por su esfuerzo por desafiar las concepciones convencionales de la historia y de la cultura.
A pesar de estas críticas, «Miradas a los Mundos Antiguos» se erige como una obra fundamental para aquellos que buscan comprender la sabiduría de las civilizaciones antiguas y la profunda interconexión entre la humanidad y el cosmos. Recomendaría la lectura a aquellos que estén interesados en la historia, la filosofía, la religión y la mística, y que estén dispuestos a enfrentarse a los desafíos de una visión del mundo compleja y desafiante. El libro es una invitación a una reflexión profunda sobre la naturaleza de la verdad, el papel de la humanidad en el universo y la búsqueda de la armonía en un mundo lleno de conflictos. Para aquellos que se sientan intimidados por el estilo de Schuon, se sugiere comenzar por los ensayos más accesibles y avanzar gradualmente hacia los más complejos. Es una obra que, aunque exige esfuerzo, recompensa con una nueva perspectiva sobre la historia y el mundo.

