“Erase Dos Veces Caperucita” es una reescritura audaz y sorprendente de un cuento tradicional que, hasta ahora, ha sido asociado a la inocencia, la vulnerabilidad y la espera de un rescate. Nacho de Marcos, con sus ilustraciones evocadoras, da vida a una Caperucita que se distancia radicalmente del molde. En lugar de ser una joven ingenua que espera a su abuelo enfermo, nuestra protagonista es una chica independiente, curiosa y con una fuerte personalidad.
El libro comienza describiendo a Caperucita como una joven que no se conforma con los roles que la sociedad espera de ella. En lugar de estar asustada por el bosque, la explora con entusiasmo, recogiendo flores moradas y, lo más importante, ríe de las bromas de su abuela, desafiando así el silencio y la sumisión que a menudo se asocian con el papel de la nieta. Su viaje no es un simple paseo para llevar una cesta a su abuelo; es una aventura de autodescubrimiento, un acto de rebelión contra las expectativas impuestas. La historia se desarrolla con un ritmo ágil y una prosa accesible, que facilita la conexión del lector con la protagonista.
Pero la verdadera magia de “Erase Dos Veces Caperucita” radica en su tratamiento del lobo. En la versión original, el lobo representa el peligro, la amenaza sexual y la vulnerabilidad. En este libro, el lobo es un personaje cómico y, a su vez, un espejo de la sociedad que intenta manipular a la joven. En lugar de ser devorada, Caperucita juega con el lobo, convirtiéndolo en un catalizador para su propio crecimiento y su negativa a ser objeto de un rescate. Es una subversión inteligente que desafía la narrativa tradicional y permite al lector reflexionar sobre las dinámicas de poder que subyacen a muchos cuentos de hadas.
La novela culmina con una escena crucial: Caperucita no espera a un príncipe para ser rescatada. En cambio, utiliza su ingenio y conocimiento del bosque para salir de la situación, demostrando su capacidad de enfrentar los desafíos por sí misma. Esta resolución no solo es satisfactoria desde el punto de vista narrativo, sino que también transmite un mensaje poderoso sobre la importancia de la autonomía y la autoeficacia.
«Erase Dos Veces Caperucita» no es una simple adaptación de un cuento clásico; es una declaración de principios. La editorial Cuatro Tuercas, a través de la colaboración de Belén Gaudes, Pablo Macías y Nacho de Marcos, ha logrado crear una obra que revisa fundamentalmente las características de la heroína tradicional, ofreciendo un modelo de personaje femenino realista, empoderado y, sobre todo, libre. El libro se centra en la construcción de una nueva narrativa de «héroe» donde la inteligencia, la independencia y la capacidad de decisión son las virtudes principales.
El libro explora la idea de que la «valentía» no reside en ser rescatada por un príncipe, sino en enfrentar los desafíos por cuenta propia. La historia se enfoca en Caperucita como un personaje proactivo, que toma las riendas de su destino. En lugar de ser una figura pasiva que espera a ser salvada, Caperucita es una joven que utiliza su observación y curiosidad para superar las dificultades. Esta dinámica no solo es más atractiva para los lectores jóvenes, sino que también promueve una visión más realista y constructiva de las relaciones humanas.
Además, la historia desafía las expectativas de género al presentar a Caperucita como un personaje con habilidades y conocimientos que la hacen capaz de resolver problemas. En lugar de limitarse a ser una nieta que lleva comida a su abuelo, Caperucita explora el bosque, aprende sobre las plantas y los animales, y utiliza ese conocimiento para sortear las dificultades. Esta habilidad no solo la hace más interesante, sino que también refleja la necesidad de empoderar a las niñas para que desarrollen sus talentos y habilidades.
El libro también aborda la importancia de la amistad y la colaboración. Aunque Caperucita es una persona independiente, reconoce la necesidad de apoyos y consejos de otros. Sin embargo, nunca depende de ningún otro para tomar sus decisiones, y siempre es ella quien dirige su propio destino. Esta libertad de elección es un mensaje poderoso para los jóvenes que están construyendo su propia identidad.
Opinión Crítica de Erase Dos Veces Caperucita: Un Cuento para el Siglo XXI
“Erase Dos Veces Caperucita” es una obra innovadora y necesaria en un momento en que las narrativas tradicionales a menudo refuerzan estereotipos de género. La editorial Cuatro Tuercas, junto con sus colaboradores creativos, ha creado un cuento para el siglo XXI que desafía las expectativas y ofrece un modelo de heroína femenina realista, empoderada y, sobre todo, libre. La historia no solo es un entretenimiento, sino que también promueve valores como la independencia, la inteligencia y la autoafirmación. Es un libro que invita a la reflexión y al debate sobre la igualdad de género y la construcción de identidades.
La fuerza de “Erase Dos Veces Caperucita” radica en su capacidad para reinterpretar un cuento clásico a través de una lente feminista y moderna. La historia es acertada en su subversión de los roles de género tradicionales, y en su presentación de Caperucita como un personaje que desafía las expectativas y que toma las riendas de su propio destino. Sin embargo, el libro no se limita a ser una simple subversión, sino que también ofrece un modelo de heroína realista y complejo. Caperucita no es una figura idealizada, sino que tiene sus debilidades, sus miedos y sus dudas. Esta realidad la hace más cercana al lector, y le permite conectar con ella a un nivel más profundo.
La ilustración de Nacho de Marcos también contribuye a la eficacia del libro. Sus dibujos son evocadores y estilosos, y reflejan la atmósfera mágica y misteriosa del cuento. Además, las ilustraciones ayudan a crear un ambiente que es tanto invitador como desafiante. El estilo de Marcos es perfectamente adaptado al tema del libro, y ayuda a transmitir el mensaje de libertad y autonomía que es tan central para la obra.
«Erase Dos Veces Caperucita» es una obra recomendable para cualquier persona que quiera leer un cuento que inspire, desafíe y promueva valores positivos. Es un libro que puede ser disfrutado por niños y adultos por igual, y que es un excelente ejemplo de cómo tradiciones literarias pueden ser reinterpretadas para responder a las necesidades del mundo actual. Se considera que es una obra que debería ser leída y discutida por todas las generaciones.

