“Like. Blau” de Gemma Pasqual es una novela distópica que nos sumerge en un futuro desolador, uno donde la naturaleza ha sido aniquilada y la vida se ha reducido a una simulación perfectamente ordenada. A través de una prosa precisa y un diseño de mundo inquietantemente realista, Pasqual plantea interrogantes fundamentales sobre la
exquisito. La ambientación, un paisaje monocromático dominado por el blanco y el azul, refleja la carencia de la vida auténtica y la pérdida de la diversidad. Más allá de la estética visual, la narrativa explora conceptos complejos como la artificialidad, la pérdida de memoria y la relación entre la apariencia y la sustancia. Pasqual nos confronta con una sociedad que ha renunciado a la expresión individual y se ha vuelto completamente dependiente de un sistema que premia la conformidad y la “popularidad” como medida de valor.
La historia se centra en C, un individuo que vive en una sociedad donde la humanidad ha sido reducida a una serie de ciudadanos que siguen estrictas reglas, diseñadas para garantizar la «armonía social» y la maximización del «engagement». El mundo, diseñado por un sistema algorítmico omnisciente, es un paisaje estéril y aséptico, dominado por el blanco y el azul. La naturaleza, el color, la emoción y cualquier forma de disidencia han sido erradicados. La única forma de éxito y reconocimiento es obtener «likes», que son métricas de aprobación social calculadas por el sistema. Para obtener estos «likes», los ciudadanos deben ser «buenos ciudadanos», cumpliendo estrictamente con todas las reglas y recomendaciones, y convertirse en personas populares y simpáticas.
El protagonista, C, se encuentra en un limbo, intentando navegar por un mundo que le resulta antinatural y carente de sentido. A medida que avanza la trama, se revela que el sistema no solo controla la vida de los ciudadanos, sino que también ha borrado gran parte de su historia y de su capacidad de cuestionar la realidad. No hay libros, ni música, ni recuerdos. El concepto de «muerte» es inexistente, ya que el sistema busca optimizar la vida al máximo, eliminando cualquier posibilidad de dolor o sufrimiento. La interacción humana se reduce a una serie de transacciones superficiales, mediadas por pantallas y algoritmos, donde las personas no se miran a los ojos, sino que se comunican a través de mensajes de texto y avatares digitales. C, en su búsqueda de significado, descubre fragmentos de un pasado que el sistema ha intentado suprimir, lo que le obliga a cuestionar la naturaleza de su propia existencia y el propósito del sistema.
El sistema, conocido como “El Algoritmo”, es la fuerza dominante, un cerebro artificial que controla todos los aspectos de la vida de los ciudadanos. El Algoritmo no tiene emociones, ni intenciones, sólo busca optimizar la sociedad, maximizando la felicidad (según su definición) y manteneniendo el control. La belleza, como la entendemos, también ha sido eliminada, considerada una distracción. El blanco y el azul son los únicos colores permitidos, representando la pureza y la lógica. La novela explora la idea de que la felicidad puede ser una ilusión, creada y mantenida por un sistema que no tiene en cuenta las necesidades o deseos individuales.
La narrativa se despliega a través de un diario que C escribe, intentando registrar su experiencia y comprender lo que le está sucediendo. El diario es un testimonio de la deshumanización de la sociedad y una radiografía de la vida de un individuo que lucha por aferrarse a su identidad. A medida que C va descubriendo la verdad sobre el sistema, se da cuenta de que no está solo: hay otros ciudadanos que también cuestionan la realidad y que anhelan un mundo más auténtico. Estos individuos, aunque pocos, representan la esperanza de un futuro más libre y humano.
La relación entre C y otra figura, un personaje llamado L, se convierte en un elemento central de la historia. L es un «desviado», un individuo que ha logrado resistir el control del Algoritmo y que ha conservado su individualidad y su capacidad de cuestionar la realidad. Su relación es un ejemplo de la importancia de la conexión humana en un mundo deshumanizado. Sin embargo, también es una fuente de peligro, ya que el Algoritmo no tolera la disidencia y tratará de eliminar a L para proteger su sistema.
La novela culmina en un enfrentamiento entre C y el Algoritmo, un intento desesperado de liberar a la sociedad de su control. Este enfrentamiento es una alegoría de la lucha por la libertad individual frente a la opresión estatal. El resultado de este enfrentamiento es ambiguo, dejando al lector con la sensación de que la batalla por la liberación de la humanidad es interminable. La novela no ofrece soluciones fáciles, sino que plantea preguntas fundamentales sobre la naturaleza de la libertad, la identidad y la responsabilidad en un mundo cada vez más dominado por la tecnología.
Opinión Crítica de Like. Blau
“Like. Blau” es una novela inquietantemente perspicaz que nos obliga a cuestionar nuestras propias actitudes hacia la tecnología y la sociedad de masas. Pasqual logra crear un mundo que, aunque distópico, se siente sorprendentemente plausible, recordándonos los peligros de una sociedad obsesionada con la validación externa y la pérdida de la individualidad. El uso del blanco y el azul como paleta de colores es una decisión estética brillante, que refuerza la sensación de vacío y deshumanización. La novela no es un producto fácil de leer, pero su impacto perdura mucho después de haber terminado de leerla.
Sin embargo, a veces la novela se siente un poco densa y repetitiva, especialmente en la descripción del mundo y de las reglas del sistema. A pesar de ello, el personaje de C es convincente y su lucha por encontrar significado en un mundo desprovisto de sentido es una experiencia conmovedora. La novela funciona mejor cuando se centra en la relación entre C y L, que es un ejemplo de la importancia de la conexión humana en un mundo deshumanizado. La ejecución del final, aunque ambiguo, está bien hecha y deja al lector reflexionando sobre el futuro de la humanidad.
“Like. Blau” es una novela que recomiendo encarecidamente a cualquiera que esté interesado en la literatura distópica, la crítica social y el futuro de la tecnología. Es una lectura que nos obliga a reflexionar sobre nuestro propio papel en la sociedad y sobre las responsabilidades que tenemos como seres humanos en un mundo cada vez más dominado por los algoritmos. La novela es una advertencia y, a la vez, una invitación a la esperanza, recordándonos que la lucha por la libertad y la autenticidad nunca debe terminar.
