La estructura de «Agua Y Jabón» es deliberadamente fragmentaria, como si se tratara de un diario, un álbum de recuerdos o incluso un mapa de un universo personal. Se compone de tres partes principales: “Temperamentos”, “Elementos” y “Lugares”, cada una de ellas consta de una sucesión de episodios, reflexiones y anécdotas que, aunque aparentemente inconexas, se unen para construir una visión única del mundo. La primera parte, «Temperamentos», se centra en la observación de las personalidades, las rarezas y los comportamientos humanos, analizando las distintas formas de ser y de relacionarse. A través de personajes imaginarios y reales, Riezú explora la complejidad de la condición humana, desde el humor barato hasta la melancolía, pasando por la curiosidad y el afecto.
La segunda parte, “Elementos”, es una colección de objetos, lugares y experiencias que despiertan la curiosidad y el afecto del autor. Desde los mapas antiguos y los trenes a vapor, hasta los pajaros pequeños y las viejas pastelerías, pasando por los hippies sospechosos y el surf, Riezú nos invita a contemplar la belleza de lo tangible y lo efímero. Cada objeto, cada lugar, se convierte en un portal a una época, a una cultura, a una forma de vida. La tercera parte, «Lugares», es quizás la más evocadora. Riezú nos transporta a lugares reales e imaginarios, desde Venecia bajo Wagner hasta los jardines de Giorgio Morandi, describiendo sus colores, sus olores, sus texturas, y transmitiendo la sensación de estar presente en esos lugares, como un observador atento y perspicaz.
La narrativa en «Agua Y Jabón» no se basa en una historia lineal, sino en una acumulación de fragmentos que se conectan entre sí a través de la memoria, la observación y la reflexión. Riezú no busca ofrecer respuestas definitivas, sino más bien abrir la mente del lector a nuevas posibilidades, a nuevas formas de ver el mundo. El libro está lleno de detalles sensoriales que evocan una sensación de nostalgia y de deseo, y nos invita a reflexionar sobre nuestra propia vida y sobre nuestras propias relaciones con el mundo que nos rodea. La obra es un ejercicio de contemplación, una invitación a detenerse, a respirar, y a apreciar los pequeños detalles que a menudo pasamos por alto.
La acumulación de información en «Agua Y Jabón» no es un simple desfile de referencias, sino un intento consciente de construir un universo propio, un universo de sencillez, autenticidad y una profunda apreciación por lo cotidiano. La clave de la obra reside en su capacidad para conectar, a través de una extensa variedad de elementos, experiencias y recuerdos, la idea de que la verdadera riqueza reside en lo más simple, en lo que se considera trivial. Por ejemplo, la mención repetida de “agua y jabón” – más allá de su función purificadora – se convierte en un símbolo de recuerdo y un llamado a la virtud.
La estructura fragmentaria del libro refleja la forma en que experimentamos la realidad: no como una serie de eventos lineales, sino como una colección de momentos, recuerdos y asociaciones que se suceden de forma aparentemente aleatoria. Riezú nos invita a abrazar esta fragmentación, a reconocer que la vida es, en última instancia, un conjunto de «momentos dispersos» y a encontrar significado y alegría en esos fragmentos. La extensa lista de referencias – desde nombres de escritores y artistas, hasta objetos cotidianos y lugares geográficos – no es un mero ejercicio de erudición, sino una forma de construir un mundo personal, un universo donde lo aparentemente inconexo se convierte en algo significativo.
Asimismo, la obra aborda temas universales, como el amor, la amistad, el tiempo y la muerte, pero lo hace a través de la lente de la observación detallada y la reflexión poética. No hay grandes discursos o grandes ideas; en cambio, Riezú nos ofrece pequeños momentos de confrontación con la realidad, invitándonos a reflexionar sobre nuestras propias vidas y nuestra relación con el mundo. La constante referencia a «personas» como Josep Pla, Paul Léautaud, Bruno Munari, Fleur Cowles, nos permite sentir que Riezú está haciendo un puente con una amplia variedad de experiencias humanas.
Opinión Crítica de Agua Y Jabon: Un Diálogo con la Sencillez
“Agua Y Jabón” es, sin duda, un libro peculiar y desafiante, pero también extraordinariamente agradable y conmovedor. Riezú nos ofrece una mirada alternativa al mundo, una mirada que valora lo sencillo, lo ordinario y lo estético. No es un libro que se lea de forma rápida o que dé respuestas claras, pero sí uno que invita a la reflexión, a la contemplación y a la apreciación de las pequeñas cosas de la vida. Es un libro que se suministra con tiempo, de forma deliberada.
Es importante reconocer que «Agua Y Jabón» no es un libro para todos. Algunos lectores podrían sentir frustración por su estructura fragmentaria o por la ausencia de una narrativa lineal. Sin embargo, para aquellos que estén dispuestos a aceptar el ritmo lento y el estilo poético de Riezú, el libro puede ser una experiencia profundamente agradable y transformadora. Se trata de un libro que se suministra y se suma a nuestras vidas de una forma peculiar.
«Agua Y Jabón» es un libro que nos recuerda que la belleza y el significado no residen en lo exótico o en lo ostentoso, sino en lo sencillo, en lo ordinario y en lo que a veces pasamos por alto. Es un libro que nos invita a cultivar una mente abierta a la belleza que puede encontrarse en lo más humilde de las cosas. Se recomienda intensamente para aquellos que buscan un espacio para la contemplación y la reflexión.
: Un Libro para Recordar
“Agua Y Jabón” es, en última instancia, un regalo: un regalo de tiempo, de atención y de contemplación. Es un libro que nos invita a vivir con mayor intensidad, a apreciar lo que tenemos y a encontrar la belleza en lo más simple.


